550px-Huckleberry_Finn_book“Yo no vi ningún diamante y se lo dije a Tom Sawyer. Él dijo que allí había cantidades, sin duda; y dijo que había también árabes, y elefantes y cosas. Yo dije, ¿por qué no podemos verlos, entonces? Él dijo que si yo no fuera tan ignorante, y hubiera leído un libro llamado Don Quijote, lo sabría sin preguntar. (…) decidí que todo ese lío era simplemente una de las mentiras de Tom Sawyer. Yo calculo que él creía en los árabes y los elefantes, pero, en cuanto a mí, yo pienso de otra forma”.

Huckleberry Finn

 

En el 2014 se cumplen 130 años de la publicación de Las aventuras de Huckleberry Finn, obra maestra de Mark Twain y libro paradigmático de la literatura infantil y juvenil. Se trata de una de las narraciones de aventuras más elogiadas en la historia de la LIJ. Para muchos, una obra fundacional de la literatura occidental. T. S. Eliot, Ernest Hemingway, F. Scott Fitzgerald, Norman Mailer y Roberto Bolaño han sido algunos de sus principales seguidores.

Todos los novelistas americanos, incluidos los autores de lengua española, en algún momento de su vida consiguen vislumbrar dos libros recortados en el horizonte, que son dos caminos, dos estructuras y sobre todo dos argumentos. En ocasiones, dos destinos. Uno es Moby Dick, de Melville, el otro es Las aventuras de Huckleberry Finn, de Mark Twain (Bolaño 2006).

Bolaño hubiera brindado con Hemingway quien afirmó en 1934 que ese era el mejor libro que tenían los estadounidenses: “Toda la literatura moderna de Estados Unidos proviene de un solo libro de Mark Twain llamado Huckleberry Finn (…). Antes de él no había nada. Después no ha habido nada tan bueno”.

Suena grandilocuente y retórico, pero esa fascinación por Huck ha sido constante. Veinte años antes que Hemingway, el crítico H.L. Mencken ya se había entusiasmado: “una de las más grandes obras maestras del mundo (…), Twain es el verdadero padre del patrimonio nacional, el primer artista genuinamente americano de sangre real” (Coveney 1985).
Ilustración: E.W. Kemble
Ilustración: E.W. Kemble

En 1984, a propósito de los 100 años de publicado Huckleberry Finn, Norman Mailer escribió que sentía que había leído la obra de un joven escritor “prodigiosamente talentoso (…) que había tenido la audacia de escribir una novela (…) para ofrecernos un espectáculo de virtuosismo narrativo”. Y añadió: “En casi todos los capítulos surgían de las páginas nuevos y sorprendentes personajes (…). Parecía que era capaz de lidiar con todos los hombres y mujeres que puso Dios en la mitad de Estados Unidos”. Y Mailer recuerda en ese mismo artículo los halagos de T. S Eliot: “una obra maestra… el genio de Twain completamente realizado”.

Resulta, además, un texto modelo del género de aventuras que dio lugar, en el cine, a un nuevo género: las road movies, según explica la especialista Teresa Colomer (2001). Mailer también dijo que la influencia de la novela era notoria en autores como Faulkner, Vonnegut, Heller y Salinger, y más: en las comedias hollywoodenses e incluso en ciertos manierismos adoptados por estrellas de cine como John Wayne. John Wayne copiando a Huckleberry Finn.

E. W. Kemble
Ilustración: E.W. Kemble

Huck es también fascinante como personaje secundario que se convierte en protagonista. Él es el gran camarada de Tom en Las aventuras de Tom Sawyer, como Watson de Holmes, como Sam de Frodo, y como sucede con algunos de estos personajes, termina siendo más atractivo que el protagonista, o al menos así fue Huck para Twain.

Y con la oleada de críticas negativas que también recibió la obra (Louisa May Alcott, la sensibilísima autora de Mujercitas, no solo la desestimó para incluirla en acervos bibliotecarios, invitó Twain a que dejara de escribir si no tenía algo mejor que decir; todavía hoy está censurada en algunas escuelas de Estados Unidos pues la consideran racista), Twain dijo en 1985: “Huck, esa maltratada criatura mía rodeada de injusticias y de fango por doquier. En cualquier caso, no puedo dejar de creer en él”.

Pero al final los dos demostraron ser capaces y valerosos. Construyó a un personaje polémico, ampliamente alabado y estudiado hasta hoy.

Dice Joseph Campbell que “la aventura es siempre y en todas partes un pasar más allá del velo de lo conocido a lo desconocido; las fuerzas que cuidan la frontera son peligrosas; tratar con ellas es arriesgado, pero el peligro desaparece para aquel que es capaz y valeroso”. Eso es Huckleberry Finn: aventura. 130 años de hacerse y deshacerse en su historia, igual que el río hace y deshace su paso, como personaje secundario, protagonista, un niño al que empiezan a aburrir los juegos de Tom Sawyer y decide correr otros riesgos, crecer.

 

“Solíamos saltar por entre los árboles del bosque y corríamos a galope atacando a los porqueros y a las mujeres que iban en carretas llevando sus hortalizas al mercado, pero no capturamos a ninguno. Tom Sawyer llamaba a los cerdos ‘lingotes’ y llamaba a los nabos y verduras ‘joyas’, y volvíamos a la cueva a hablar sobre lo que habíamos hecho, y de cuántas personas habíamos matado y dejado marcadas. Pero yo no veía ningún provecho en todo esto”.

Huckleberry Finn.

 

 

portada huck finnLas aventuras de Huckleberry Finn: Mark Twain. Debolsillo. 

Para leerlo, en México circula una nueva edición de la novela con el prólogo de Roberto Bolaño “Nuestra guía en el desfiladero”. La inclusión de este texto es lo más notable. La traducción de J. A. de Larrinaga, aunque es de las más fieles y reconocidas que se pueden encontrar (sin esos cambios que, en algunas ediciones y adaptaciones censuran o matizan el comportamiento de Huck), utiliza muchos españolismos que pueden alejar del texto al lector latinoamericano. Algunas versiones más neutras (que se consiguen en México) son las que editó Grupo Editorial Tomo y Ediciones Akal, pero siguen siendo muy castizas. Definitivamente la mejor traducción que he encontrado es la de Doris Rolfe y Antonio Ferres (Anaya). La de Graciela Montes (Colihue) también es muy buena porque trata de jugar un poco con el lenguaje como lo hizo Mark Twain. Y claro, en esta obra en particular, lo más recomendable, si es posible, es leerla en inglés para notar las variaciones en las voces de los personajes que propuso Twain, uno de los aspectos más alabados de la novela.

Anuncios

Adolfo Córdova

Periodista, escritor e investigador. Maestro en Libros y Literatura Infantil y Juvenil por la Universidad Autónoma de Barcelona y miembro de la Red Internacional de Investigación Universitaria en LIJ (RIIU-LIJ). Desde 2008 he publicado más de 300 reseñas, notas, entrevistas y ensayos críticos de LIJ en distintos medios impresos, principalmente en el periódico Reforma, donde además fui editor; y en medios digitales, como la plataforma RedLee del Goethe Institut México, la revista Había Una Vez y la Fundación Cuatrogatos. He sido becario del programa Jóvenes Creadores del FONCA y de la ONU. Impartí talleres y conferencias en México, Argentina, Chile y España y soy profesor de cursos de LIJ en la UNAM y en la plataforma virtual de IBBY México. Este año he sido invitado como ponente para el XVIII Seminario Internacional de Fomento a la Lectura de la FILIJ. Colaboro con la Biblioteca Vasconcelos y preparo una antología de cuentos clásicos para CONACULTA. Mi primera novela Para la niña detrás del árbol, publica este año en la primera colección de LIJ de Pearson para Latinoamérica.

...

De niño me gustaba jugar a los desastres naturales, inventar cuentos y pasear en mi triciclo rojo.

Todos los domingos íbamos a la playa. Pero yo prefería los nortes del invierno. O brincar de una roca a otra en la selva de los Tuxtlas y nadar en una alberca con el agua verde.

Nací a medianoche, en los primeros minutos del 15 de agosto de 1983, en un cuarto de un hospital muy pequeño, que tenía una ventana por la que se veía un almendro. En Veracruz, México.

Espero envejecer como mis abuelos y que alguna vez alguien vuelva a mis cuentos y novelas para volver a su infancia.

---

He tomado talleres de crónica, narrativa y literatura infantil y juvenil con María Teresa Andruetto, Teresa Colomer, Marina Colasanti, Daniel Goldin, Brenda Bellorín, Cecilia Silva Díaz, Michèle Petit, Joëlle Turin, Jorge Volpi, Ignacio Padilla, Manuel Peña, Julio Villanueva Chang, Andrea Fuentes Silva, José Luis Martinez Suárez, José Homero, entre otros.

Tengo una maestría en Libros y Literatura Infantil y Juvenil de la Universidad Autónoma de Barcelona. Estudié Ciencias de la Comunicación, enfocado en Periodismo, y un certificado en Literatura en la Universidad de las Américas Puebla con la beca Excelencia Jenkins. Fui editor del periódico universitario y presidente de la asociación ambiental estudiantil.

Mi tesis de licenciatura fue una propuesta de revista de arte y ambientalismo que me hizo graduarme con Magna Cum Laude, obtener el Premio Estatal de Periodismo Luis Tecuapetla en Puebla y el segundo lugar del Premio Nacional de Trabajos Recepcionales del CONEICC. Una versión muy parecida de la revista fue adoptada por el periódico Reforma para publicarla bimestralmente con el nombre de “Verde” y continúa vigente.

Fui reportero y editor de suplementos especiales del periódico Reforma, donde constituí y edité varias revistas. He publicado mis textos en revistas digitales e impresas como Punto en línea, Picnic, La Peste, Pijama Surf, Letras Explícitas, Registro, México Desconocido, Revista Había Una Vez, Cuatrogatos, Ventana de Papel, Ciclo y Genial y Like (revistas y secciones infantiles y juveniles del periódico Reforma).

Fui elegido por el Banco Interamericano de Desarrollo como periodista representante de Latinoamérica para la cobertura del Primer Foro de Crecimiento Verde celebrado en Seúl, Corea del Sur; por las Naciones Unidas para cursar talleres de periodismo ambiental en Indonesia y Panamá; y por la embajada de Israel en México como periodista represente de Latinoamérica en la Conferencia de Tecnologías del Agua PRE WATEC en Tel Aviv.

Vivo en la ciudad de México desde el 2008. Escribo de viajes, medio ambiente y LIJ para el periódico Reforma.

Trabajo con grupos de promoción de lectura en primarias y en la Biblioteca Vasconcelos, y soy fundador de la biblioteca comunitaria BRINCO-Lectura.

Soy miembro de la Red Internacional de Investigación Universitaria en LIJ, por la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México. He impartido talleres y ponencias en diversos congresos y encuentros, y soy profesor invitado en los cursos de LIJ de la Universidad Nacional Autónoma de México y en A Leer/IBBY México.

También colaboro con la Dirección General de Publicaciones del CONACULTA, la revista chilena Había Una Vez y la Fundación Cuatrogatos.

Además soy educador ambiental certificado por el CECADESU.

He sido becario del programa Jóvenes Creadores del FONCA.

Comparte tu opinión, deja un comentario.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s