Si hay círculo, hay centro. Rosario, Sonia, Roberto, Martha, Arturo, Ana, David, América, Efrén, Leonel y Aristeo son el círculo. Jonathan Swift, Gustave Flaubert, Roald Dahl, Marguerite Yourcenar, Marina Colasanti, Angela Carter y Samanta Schweblin, el centro (¿o es al revés?).

Al principio cada uno permanece en su lugar, pero, en poco tiempo, el círculo reconoce su naturaleza y empieza a girar. Y tras varias vueltas la periferia se acerca al centro y el centro salta a las orillas. Rosario habla, el capitán Gulliver se calla. Ana y Efrén discuten con Flaubert de la libertad y el deseo, y mezclan vidas, escenarios, emociones, mientras Emma Bovary espera sentada en el borde de una silla hasta que Arturo la regresa al centro del salón y empieza otro romance.

Martha lee un fragmento de los Cuentos orientales de Yourcenar y el círculo se llena con los colores de Wang Fo. Algunos, como Sonia, suben a la barca del pintor y se van con él. Roberto habla de las diferentes adaptaciones al cine de Charlie y la fábrica de chocolate, y Rosario y Roald Dahl le aplauden cuando dice que les gustan más las novelas que las adaptaciones.

El círculo se transforma cada sesión, se rompe y se vuelve a cerrar la semana siguiente.

Quizá el éxito de un círculo de lectura consista en volverlo triángulo, rombo, cuadrado, pentágono; cono, octaedro, esfera. Estirarlo, deformarlo, explorar sus formas posibles.

Como coordinador del círculo de lectura “Libros Prohibidos”, en la Biblioteca Vasconcelos de la Ciudad de México, he aprendido la importancia de la elasticidad de las formas.

Uno elabora su programa de lecturas, visualiza los posibles temas a discutir, pero a la hora de abrir el libro y empezar, los tiempos y gustos arman la dinámica.

Como mediador debo ser flexible para, incluso, invitar al grupo a abandonar un libro y continuar con otro; y estar atento a las historias en las que el grupo quiere quedarse otro rato, las lecturas que piden otra vuelta, otro libro del mismo autor.

Mantenerme abierto a la posibilidad de hablar de cualquier tema, de cambiar el espacio de la reunión, de invitar a otros lectores e incorporar otros medios, otros géneros.

Pasó con Los viajes de Gulliver. David ya no lo aguantaba. Le dije que se pasara al segundo viaje. Tampoco funcionó. Leonel lo terminó en una semana, le encantó. Pero el desanimo empezó a pesar más y después de dos semanas cambiamos.

Con Yourcenar fue al revés: uno, dos y hasta tres libros de ella quisimos leer. América leía un cuento de un libro y de otro, y enlazaba historias. Martha traía otros textos de otros autores que hablaban con Yourcenar. Invitamos a Carola Diez a que nos contara más de la vida de la autora. Y quedaron nuevas novelas de ella en la lista de libros por leer. Algunos dijeron que seguirían leyéndola.

Modificar las figuras geométricas de los encuentros no es pura metáfora: las sillas en la sala forman un círculo, pero nunca es perfecto. También salimos a un jardín y, sentados sobre el pasto, recargados en un árbol, bocabajo y sobre los brazos, se vuelve difícil distinguir si somos círculo o grieta; otras veces proyectamos el fragmento de un película y alineamos las sillas como en un cine; o hacemos más grande el círculo para recibir invitados. 

Pero hay tantas formas y tanta gente con más experiencia en el tema que decidí recolectar recomendaciones de mediadores y lectores de otras geografías.

He aquí sus ideas para organizar un círculo, o un heptaedro, y mantenerlo:

 .

Oscar Caamaño: Círculos digitales

Profesor y especialista en LIJ que entre 2009 y 2014, organizó y condujo un círculo, en el Instituto Superior de Profesorado Nº 8 (en Santa Fe, Argentina).

-El círculo se apoyó en una plataforma moodle (también se pueden usar blogs, grupos en redes sociales, listas de correos). Desde ella se hacía una propuesta de autores, generalmente uno por mes, y se colocaban lecturas de sus obras, links a videos, audios, elementos biográficos, etc.

-Los estudiantes de cinco carreras de Profesorado hacían sus lecturas en línea y en biblioteca y luego participaban en foros abiertos para cada autor.

-Cada mes culminaba la etapa con una actividad presencial: una conferencia, una intervención callejera, la elaboración de presentaciones que se enviaban a diferentes lugares por la red, elaboración de audios, etc.

-El proyecto obtuvo una mención en un concurso abierto por la revista CulturaLIJ.

-Los estudiantes reunieron un caudal de lecturas y cierta independencia de criterio que les resultó útil en la práctica docente.

-Dificultades: lograr la confianza para que comiencen a abrirse y opinen; lograr una cierta constancia para leer y participar.

-El uso de plataformas digitales puede resultar rentable a la hora de trabajar con un número grande de personas con dificultades de horarios y de distancia para encontrarse.

 

Marta Polimeni: Círculos comunitarios

Una de las responsables de la Biblioteca Comunitaria Juanito Laguna en Buenos Aires, Argentina.

-Que el lector se apropie del espacio es la llave para la continuidad.

-No personalizar, la comunidad de lectores va a darle continuidad al círculo cuando nosotros no estemos ahí. Proponemos y organizamos, no poseemos ni física ni simbólicamente el espacio.

-Tener la escucha abierta para que nos sorprendan los lectores con sus miradas, sus modos, sus deseos y eso sirva para construir el espacio de lectura.

 

Sara Elena Bonavides: Círculos aventureros

Mediadora de lectura del Programa Nacional de Salas de Lectura de México. Coordina círculos de lectura en el puerto de Veracruz y en la región de Los Tuxtlas.

-Es necesaria una filosofía, una idea, una motivación, saber qué se quiere lograr, para qué se reúnen, qué inquietudes tienen, hasta cuándo leer, qué intereses tienen.

-Que el lugar y la fecha sean constantes y de preferencia inamovibles, así, al pasar el tiempo se hace hábito, y eso ayuda a la consistencia, a la formación de comunidad, al deseo de reunirse, al encuentro.

-Un coordinador o mediador que sea lector, no solo de textos sino de rostros, para estar atento a lo que sucede a su alrededor, que sepa escuchar, que a veces esté sin estar, que el protagonismo lo tenga el texto, el autor, el poema, el dialogo, el debate, el libro.

-Que se pueda alternar la coordinación. Que otros se responsabilicen de la sesión, del tema.

-Si hay disposición y ganas de aventura, es muy estimulante cambiar de ambiente, cambiar de espacio,  sesionar en exteriores o visitar un museo, caminar en el parque, andar, sesionar en el mercado, en la plaza, ¡hasta en un camión!

 

Irene Vasco: Círculos en zonas de guerra

Escritora colombiana y promotora de lectura en zonas de guerra y serranías colombianas a las que casi nadie llega.

-Que los participantes se familiaricen con el proyecto, lo apropien, y lo sientan suyo, para ello es preciso generar las condiciones para la ambientación y la sensibilización, de manera que se construya una confianza colectiva de la comunidad con el proyecto y de la comunidad en sí misma.

-En una comunidad en donde las palabras están escondidas por el miedo, es prioridad recuperar el poder curativo de las mismas. El juego simbólico de los niños, las narraciones tradicionales de los mayores, los cantos de las madres, deben ser los protagonistas de los primeros encuentros.

-Las primeras acciones deben encaminarse en los siguientes sentidos: Restauración de la posición de autoridad y sabiduría a los mayores, que se sienten despreciados por no poder transmitir sus conocimientos en cultivos y artesanías; transmisión de la memoria a las jóvenes generaciones; creación de un “refugio” simbólico, con características terapéuticas: adecuar un rincón con un ambiente recogido, favorable al intercambio de palabras, sentimientos, saberes… El refugio, adornado con afiches, cojines, muebles muy limpios y ordenados, creará sentido de pertenencia y será visitado, habitado y cuidado cada vez por más personas.

-La vinculación nunca debe forzarse, sólo debe invitarse.

-Que las acciones tengan continuidad y permanencia. Deben considerarse como momentos rituales, estableciendo rutinas para crear un ambiente de seguridad que alivie la sensación de pérdida y de llevar una vida de paso.

-Quien lo desee, puede participar en el proyecto según sus capacidades y posibilidades. Cualquier iniciativa debe ser atendida. Aquí es clave el trabajo en grupo. Cualquier material propuesto por los participantes es válido. A partir de recortes de periódicos, cuentos para niños, anécdotas personales, material desechable, afiches, música, se propondrán actividades encaminadas a estimular la reflexión, a ambientar el espacio y a provocar y estimular el trabajo en grupo con los niños, jóvenes y adultos.

-Que un coordinador, con la autoridad y el criterio suficientes, apoye los encuentros. El manejo del grupo debe ser dirigido por alguien con experiencia, pues la búsqueda de la resolución de conflictos puede convertirse en caos.

Las formas del circulo
Ilustración de Daniela Paz Acevedo para Revista Había Una Vez.

María Cristina Pepe: Círculos, lugares habitables.

Profesora que dirige un círculo de lectura desde hace 16 años en la sala cultural independiente “El Retablo”. Actualmente participan lectores desde 18 años hasta 83.

-Trabajamos en sesiones semanales de dos horas cuentos, poemas, ensayos de autores de distintas épocas y lugares. Primero hacemos una lectura en voz alta. Todos la van siguiendo con sus copias. Luego se hace la relectura y empezamos a cruzar “miradas” sobre el texto con el fin de “construir” la interpretación o interpretaciones del mismo.

-Observar si cruza con otros textos que hemos leído o que alguno conoce.

-Se recupera siempre el contexto de escritura y lo cruzamos con el contexto actual, esto resulta muy interesante porque surgen cuestiones ligadas a experiencias vitales de cada uno.

-Recomiendo el libro “Dime” de Aidan Chambers. Él recupera lo que llama “la conversación literaria”.

-He mantenido el Taller tantos años porque la Literatura (la lectura y la escritura) me apasionan y me han abierto puertas en la vida que es tan compleja, tan contradictoria y a veces, cruel. Me ayudaron a entender y a entenderme. A conocer y conocerme.

-Los círculos crean lazos fuertes (amistades, diríamos) porque cada texto que se lee cruza con el contexto de cada uno, con su experiencia vital.

 

Patricia Basualdo: Círculos maravillosos

Lectora constante que participa en el taller de lectura de María Cristina Pepe desde hace 16 años.

-Asistir al taller me permite conocer autores que me eran desconocidos. Es fundamental la selección de textos que hace Cristina, siempre nos movilizan. Y ahí empieza lo maravilloso, cada una de nosotras aporta su mirada y, entonces, sin darnos cuenta aparece la historia personal de cada una.

-Se genera un ambiente de complicidad, de reflexión, de discusión y de alegría. ¡A veces nos reímos mucho!. 

-La diferencia de edades, prácticamente tres generaciones, tal vez contribuye a la continuidad en el tiempo.

-Hacemos celebraciones: el aniversario del taller, un cumpleaños, una despedida de fin de año.

 

Francisco José Alcaide Canata: Círculos silenciosos.

Director regional para Honduras y Guatemala de la Fundación Riecken, experto en bibliotecas comunitarias y miembro de la Red Lee del Instituto Goethe.

-El Club de Lectores promueve la lectura silenciosa sostenida, que es la pareja natural de la lectura en voz alta. Para su funcionamiento se requiere de la participación activa de un líder, que puede ser el mediador de lectura, el bibliotecario o un voluntario.

-La Lectura Silenciosa Sostenida está basada en el principio simple que leer es una habilidad y como todas las habilidades entre más se practique mejor la vas a poder hacer.

-Que los niños escojan el libro que quieren leer favorece su motivación en la lectura.

-Las discusiones del club son abiertas para crear un ambiente positivo con los libros donde pueden opinar.

-El club funciona así: se selecciona la lectura común y los integrantes reciben un ejemplar para realizar lectura en silencio durante un tiempo establecido; el líder del grupo plantea algunas preguntas críticas sobre la lectura; los participantes cuentan con tiempo para comentar las preguntas de manera abierta; se realiza una actividad de extensión que tiene que ver con un tema del libro, por ejemplo: escribir un poema, una dramatización, escribir otro final para el libro, crear una portada diferente para el libro, escribir una carta a un personaje, etc.

 

Gabriela Pradernas Bobadilla: Círculos libres

Bibliotecaria escolar y presidenta del Colegio de Bibliotecarios de Chile A.G. Ha creado y coordinado clubes de lectura en Chile.

-Que tengan una proyección de tiempo definida, todos (en los que he participado) en general han cesado por cambios en la vida de los integrantes, que modificaron sus posibilidades de tiempo para seguir participando, no porque se aburrieran, si no por no poder coincidir.  

-Definir temas o autores que convoquen  a los integrantes, por ejemplo, me gustaría participar en un grupo que sólo leyéramos autores italianos, o árabes, tal vez de la corriente de realismo mágico o con contextos históricos.    O tal vez alguna temática que pueda ser de interés y mezclar formatos (libro album, narrativa, comics y generos: novelas, poesía, ensayo,  por ejemplo relaciones familiares.

-Entender que en el Círculo cada uno puede opinar libremente a favor o en contra del texto o del autor, y está en pleno derecho de hacerlo, sin que por ello se quebrante la relación entre sus miembros.  

 

Portada Había Una vez 21Esta nota se publicó originalmente en el número 21 de la Revista Había Una Vez (No.21). Puedes descargar el número completo, aquí. Está dedicado a los libros informativos, con un artículo central de Ana Garralón.

 

 

 

 

 

 

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