Nada las detuvo. El horror no fue más grande que su deseo de justicia y la convicción de que juntas, de manera pacífica pero irrefrenable, podrían buscar mejor, hallar alguna verdad, resistir. Abuelas con identidad es un libro excepcional que da testimonio de una lucha que ha inspirado al mundo: la del colectivo de mujeres Abuelas de Plaza de Mayo (que esta semana cumple 39 años de exigir y celebrar reencuentros). Carla Baredes, una de las creadoras de este libro, elegido por la SEP para distribuirse en Bibliotecas de Aula de todo México, comparte por qué lo publicaron. Ante la ola de feminicidios y la impunidad instaurada como política en nuestros gobiernos, cuánto nos siguen hablando iniciativas como ésta y libros que no temen contárselo a niños y jóvenes.

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Foto de archivo de Abuelas de Plaza de Mayo.

Conocemos su historia: en 1977, un año después del golpe militar en Argentina, cuando el terror de las desapariciones forzadas era una realidad innegable, las madres de muchos jóvenes secuestrados y asesinados salieron a la Plaza de Mayo a exigir respuestas. Entre esas madres valientes hubo también abuelas valientes que buscaban a sus nietos y nietas y que pronto se agruparon y empezaron una titánica labor de rastreo. Se asesoraron con abogados, conocieron sus derechos y abrieron brecha. Pronto se sumaron más abuelas.

Algunos nietos habían sido detenidos-desaparecidos por los militares junto con sus padres y llevados a centros de detención clandestinos de los que eran liberados después y, si no, asesinados; otros niños simplemente eran abandonados en alguna plaza o en sus propias casas luego de los allanamientos; algunos fueron reubicados, depositados en orfanatos, iglesias; y otros dados directamente en adopción.

En su búsqueda (que haría ver a Sherlock Holmes como primerizo), algunas abuelas se hicieron pasar por vendedoras de productos para bebés para poder asomarse a las casas en las que se sospechaba había un niño apropiado por una familia (que podía ser cómplice del secuestro o totalmente ajena). Una abuela consiguió trabajar directamente dentro de la casa de otra familia que tenían en la mira, otra más se instalaba frente a escuelas a las que podían haber asistido niños desaparecidos y les tomaba fotos. Hablaban en clave, se reunían en lugares públicos aparentando festejar un cumpleaños o tomar el té para intercambiar datos, nombres, direcciones que luego escribían en papel y escondían muy bien (algunas las guardaban en latas y enterraban en su jardín). 

Luego quisieron compartir sus historias con la prensa, viajaron fuera de Argentina a dar sus testimonios y solicitar ayuda, promovieron estudios genéticos para establecer lazos de parentesco entre abuelos y nietos y, sobre todo, defendieron, siguen defendiendo, el derecho esencial de todo ser humano a saber quién es, tanto, que en 2004 una ley declaró el 22 de octubre, fecha fundacional de la organización Abuelas de Plaza de Mayo, el Día Nacional del Derecho a la Identidad. Todas estas historias y muchas más se relatan en el libro Abuelas con identidad. 

Abuelas con identidad, Iamiqué, 2012.ABUELAS CON IDENTIDAD

Carla Baredes e Ileana Lotersztain. Ilustraciones de Eleonora Arroyo. Ediciones Iamiqué, Argentina, 2012.

Esta publicación consigue algo que parecía imposible: sintetizar un hecho histórico complejo y atroz con claridad, emoción y sin perder el interés del lector infantil y juvenil al que se dirige. La proeza le ha traído reconocimientos nacionales, como el Destacados de ALIJA (Asociación de Literatura infantil y Juvenil de la Argentina) en la categoría Libro informativo en 2012, e internacionales, como el White Ravens de la Biblioteca Internacional de la Juventud de Munich en 2013.

Parte de su éxito quizá se explique por la combinación de una estructura esquemática, que contiene al lector y limita el tumulto de información que se le ofrece (en cada doble página empieza y termina un momento en la historia de la dictadura y de las Abuelas de Plaza de Mayo) y la estupenda selección del contenido. Las autoras dan cuenta de los hechos cronológicamente, ofrecen definiciones para entender términos legales o expresiones coloquiales de la época e incluso comparten anécdotas curiosas, pero nunca descuidan la emotividad que quieren (y logran) despertar en nosotros. Las historias de secuestros de padres y robos de bebés hielan la sangre; luego los reencuentros entre padres e hijos, hermanos, abuelas y nietos nos alivian. Nos alivia saber, entender qué y cómo sucedió. Nos marca ser conscientes de que leímos una historia inconclusa, vigente, abierta… cercana.

Como una herida que va cerrando muy lentamente pues “despojados de su identidad y arrebatados de su familiares, los niños desaparecidos constituyen y constituirán por largo tiempo una profunda herida en nuestra sociedad. En ellos se ha golpeado a lo indefenso, lo vulnerable, lo inocente y se ha dado forma a una nueva modalidad de tormento”. 

En balance, las abuelas han dado forma a una nueva modalidad de paz: la de abrazarse a uno mismo con el abrazo del otro.

Abuelas con identidad pag. 22-23

CARLA BAREDES: ‘HAY JUSTICIA’

Una de las escritoras y la editora de Abuelas con identidad, Carla Baredes, es también cofundadora de la que muchos consideran una de las mejores editoriales de libros informativos en Iberoamérica. A ella preguntamos sobre la pertinencia de abordar este tipo de historias con un lector infantil (tema al que regreso con regularidad en este blog): ¿Es necesario hablarles de crímenes de Estado? ¿Cómo hacerlo? Aquí sus respuestas:

Cuando uno vive en un país como la Argentina, con una historia tan pesada en cuestiones de violencia, desaparecidos, robo de niños, asesinatos, etc., esos temas están presentes en la mayoría de los hogares. En el mío, como en el de muchas familias, la noticia de que han identificado un nuevo “nieto” es siempre motivo de alegría y celebración. Es una sensación de plenitud difícil de explicar, pero en algún sentido cada nieto recuperado es una demostración cabal de que vale la pena pelear por lo que uno cree, que no hay causas perdidas, que a la larga hay justicia.

Piénsalo: una señora que está casi a punto de morir, que busca desde hace 40 años a su nieto/a, que nunca conoció y del que sólo sabe que nació en un mugriento y oscuro sótano… ese señor/señora ya tiene casi 40 años, una vida armada sobre una mentira absoluta sobre su propia identidad… ¡y se encuentran! Y no son tres ni cuatro casos, ya son más de 100.

Para hablar de ese hecho tan enorme, que de una u otra manera nos atraviesa a todos, tan esperanzador en algún sentido, hay que hablar de violencia, de cosas horribles, inhumanas, a veces increíbles (en el sentido más literal de la palabra). Entonces, el desafío no es contarlo, sino encontrar la forma de contarlo: cómo transformar ese relato tan salvaje en información necesaria para entender de qué hablan en la tele, en la escuela o en casa; cómo armar el relato para que esté sólo aquello que necesitamos saber para entender qué (nos) pasó. Y, por supuesto, cómo cuidar/proteger al lector, pero ¡sin mentirle!

Por otro lado, creo que para que estos hechos no vuelvan a suceder NUNCA MÁS, debemos mantenerlos presentes, vivos, no olvidarlos jamás. Los adultos tenemos la responsabilidad de transmitírselo a las nuevas generaciones, y ellos a las que los sigan… Creo que es el mejor antídoto, la mejor vacuna.

En cuanto a la decisión editorial de hacer un libro así, sencillamente consideramos que hacer un libro informativo sobre la dictadura y el robo de niños era un gran desafío que debíamos asumir. ¡Y eso hicimos! La investigación y redacción nos llevó más de dos años de trabajo, nos resultó muy arduo emocionalmente, fue muy difícil trabajarlo (¿me imaginas corrigiendo la puntuación y, al mismo tiempo, secándome las lágrimas?), pero quedamos muy satisfechas con el resultado. Creo que es exactamente lo que quisimos hacer.

Y los niños?

MÁS INFORMACIÓN:

Con testimonios, fotografías, videos, artículos, comunicados, una base de datos de los nietos recuperados y más, este sitio web promueve las acciones de la organización y llama a los cerca de 400 nietos que todavía desconocen quiénes son en realidad:  www.abuelas.org.ar

Y aquí una nota sobre el encuentro en Buenos Aires entre Cristina Bautista, mamá de Benjamín, uno de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa y la presidenta de Abuelas, Estela de Carlotto, quien, entre otras cosas, le dijo: “No dejen de exigir saber. Nosotros queremos saber dónde están los restos de nuestros desaparecidos para poder hacer el duelo. Saber quiénes lo hicieron, quiénes son los responsables y llevarlos a la cárcel. Pedir verdad y justicia”.

Ni un cabo suelto

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Imagen de portada e ilustraciones en esta nota de Eleonora Arroyo.

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