Hoy, 7 de noviembre de 2016, recordamos y extrañamos más a Nacho, que cumpliría 48 años…

Sus conversaciones, sus ideas y sus libros conducen a un territorio muy amplio. Sus parajes, fantasmales y góticos, están llenos de grutas, bestias y tribus perdidas. La literatura inglesa y Cervantes eran un eje, pero no un límite. En las tierras menos exploradas de su narrativa se vislumbraban futuros cómics y guiones de cine. De su literatura para niños, en la que el humor y los juegos de palabras atrapan y no sueltan, nos queda una región fantástica integrada por ciudades y pueblos a los que se antoja ir.

En la República Imaginaria, un dragón es condenado a vivir en el Bosque del Exilio; en el pueblo de San Juan de los Azulejos no pasa nada hasta que el Capitán Añil propone un viaje por el Mar Embotellado; aquel Pueblo de la Máquina fue fundado por Sancho de la Chatarra, quien venía del imperio de Trapisonda; de la guerra entre la Sociedad de los Osos Polares y la Sociedad de las Guacamayas Silvestres se tienen pocas señales geográficas pero muchas leyes rotas y en el pueblo de Quimera vive un guerrero con un gran secreto. (Los papeles del dragón típico, Algar, 2010; Las tormentas del Mar Embotellado, Algar, 2008; Por un tornillo, FCE, 2009; Todos los osos son zurdos, FCE, 2010; El hombre que fue un mapa, FCE, 2014.)

El mapa que todavía es Ignacio Padilla nos aguarda con laberintos monstruosos, abismos insondables, bestias olvidadas, androides, personajes encubiertos y claves, muchas claves para ir a otros textos y explorar a otros autores. Ningún nombre se lee al azar. Y decir “Ignacio Padilla”, tampoco.

Su repentino fallecimiento abre un vacío. Este escritor era capaz de iluminaros con ensayos cervantinos, sorprendernos con una teoría del fin del mundo, llevarnos por un archipiélago de identidades latinoamericanas y desternillarnos de risa con un cuento para niños. Era un puente intergeneracional y un renovador ideológico. Sus conversaciones vinculaban al mundo académico más erudito con el lector de a pie y la cultura pop. Valoraba la literatura infantil como un género al que resultaba muy difícil encarar con éxito. Era el miembro más joven de la Academia Mexicana de la Lengua, pero recordaba con humor que había sido linchado en la Universidad de Salamanca cuando defendió su tesis doctoral. Hizo la primera traducción de Alicia en el país de las maravillas producida en México y tradujo también la obra capital de María Nikolajeva Retórica del personaje en la literatura para niños

Ignacio Padilla bosque 2 bn
Fotografía tomada del blog del escritor: https://ignaciopadilla.wordpress.com

Habíamos imaginado que Ignacio Padilla envejecería. Contábamos con él. Sabíamos que llegado el momento habría otro libro suyo que podría acompañarnos en la duda. Quizá la mayor cualidad de su literatura es que nos muestra con ironía, a veces con terror, que todos somos un poco Jekyll y Hyde. Él decía que esa posibilidad, esa conciencia, tendría que hacernos más tolerantes. Nos queda ese mapa amplio lleno de pasadizos, certezas, titubeos y juegos. El mapa del hombre que es Nacho Padilla.

Ignacio Padilla Cervantes
Nacho se fue en el 400 aniversario de Cervantes y Shakespeare.

“Soy un contador de historias, un físico cuéntico, escribo porque no podría no escribir, porque estoy enfermo de escribir, porque me hace muy feliz contar y leer historias”.

Recupero aquí la semblanza y entrevista que escribí para este blog hace dos años, y algunas preguntas que le hice para el suplemento infantil “Gente Chiquita” del periódico Reforma (29 de mayo, 2010). Un recuerdo y una invitación a conocer al maestro y amigo que fue Nacho Padilla para mí, y para tantos.

IGNACIO PADILLA, el físico cuéntico.

joven ignacio_padillaVive entre dos ciudades, habla siete lenguas, tiene dos hijos. Traduce, prologa, hace crítica literaria y crónica. Llega a la plaza tocando la guitarra y la armónica. Revisa manuscritos, es promotor cultural e imparte conferencias. Se coloca en el centro y la gente empieza a rodearlo. Escribe cuento, teatro, novela y ensayo (y ha recibido premios en todos esos géneros). Carga en la espalda un gran bombo que hace sonar con un golpeador conectado a un pedal de pie (a los niños les encanta, abren bien los ojos). Es profesor de tiempo completo en la Universidad Iberoamericana, investigador del Centro de Estudios Cervantinos, y titular de la cátedra Rosario Castellanos, en la Universidad Hebrea de Jerusalén. La plaza ya está llena, algunos bailan, otros le toman fotos y aplauden cuando hace sonar los dos platillos atados entre sus rodillas. Viaja, cocina, dibuja. Corrige tesis, da entrevistas, habla en la radio. Deja la guitarra, toca un pequeño violín, el público sonríe. Un pandero atado al pie, un ex diplomático, una maraca atada a su muñeca, uno de los representantes del movimiento literario del Crack, y el gran final: deja de moverse, se queda en silencio y silba, solo silba, el integrante más joven de la Academia Mexicana de la Lengua. ¡La plaza aplaude!

Cuando los niños se acercan a saludarlo, recuerdo que Nacho Padilla también escribe para ellos. Ganó el Premio Nacional de Cuento Infantil Juan de la Cabada (1994) por su cuento Las tormentas del mar embotellado y el Premio Nacional de Obra de Teatro para Niños (2008) por La maquinota. Traduce al español al éxito de ventas inglés, el escritor Kevin Brooks; es un gran lector de clásicos juveniles y un explorador de monstruos, y sueña con escribir un cómic. 

Pero la definición de diccionario de Nacho no es la de hombre orquesta, ni intelectual, ni académico: “soy un contador de historias, un físico cuéntico, escribo porque no podría no escribir, porque estoy enfermo de escribir, porque me hace muy feliz contar y leer historias”. 

¿Cuál es la principal diferencia que identificas entre escribir para niños y escribir para adultos?

Las historias para adultos las escribo sin pensar demasiado en quién las leerá. En cambio, en una historia para niños siempre tenemos presente a un lector fantasma que escribe junto a nosotros: un lector que es el niño que fuimos, con quien debemos estar en constante conversación mientras vamos escribiendo cada palabra, cada frase.

¿Cómo enganchas a un niño en una historia? 

La verdad es que no lo sé. Me planteo el reto de escribir un libro que a mí me hubiera gustado leer, o un libro que tenga las sorpresas, el humor, el amor y el lenguaje que tenían los libros que a mí me engancharon cuando era niño.

¿Qué opinas de la producción actual de LIJ en Latinoamérica?

La literatura para niños en América Latina está en un magnífico estado de salud. Hay autores extraordinarios y muy sabios. Además, hay la enorme ventaja de que contamos con los mejores ilustradores del mundo y que se les da su merecido lugar en el trabajo de escritura y edición. En pocos lugares del mundo se reconoce que la ilustración en libros para niños es tan importante como la escritura.

Ilustración de Trino para Por un tornillo (Padilla, FCE, 2009).
Ilustración de Trino para Por un tornillo (Padilla, FCE, 2009).

¿Existe la literatura juvenil?

No creo en la literatura juvenil. Creo en literatura universal que es más o menos atractiva para lectores jóvenes. Ni Cortázar ni Stevenson, por ejemplo, son considerados meramente literatura juvenil por el hecho de que gusten a los jóvenes.

¿A qué jugabas cuando eras niño? ¿A qué juegas ahora?

Antes y ahora jugaba en serio a escribir, a contar historias y a disfrutar que me las contaran. Desde luego, antes jugaba futbol y ahora ya no lo hago. Jugaba juegos de mesa como Risk y Estrategia Submarina, a los que estoy volviendo ahora para jugarlos con mis hijos.

¿En qué creías? 

Creía en mi país y en un futuro glorioso para mi país. Creía en un Dios bastante distinto del Dios en el que creo ahora.

¿A qué le tenías miedo? 

Al infierno y al diablo, a la muerte y al dolor y a la guerra.

¿Qué momento viviste que juraste que era magia pura?

El momento en que leí El Conde Montecristo y Pedro Páramo. 

Ilustración de Trino para Por un Tornillo (FCE, 2009)
Trino para Por un Tornillo (FCE, 2009).

¿De dónde vienen tus historias? Por ejemplo ¿cómo surgió el cuento Por un tornillo?

Nunca sé de dónde surgen mis ideas, quizás una mañana despierto con una fotografía mental y, a partir de esa foto, escribo una historia. En este caso esta imagen es la de una enorme máquina en medio de la selva. Me pregunto de dónde salió esa máquina, para qué sirve, quién la puso ahí… pero creo que nunca respondo las preguntas del todo, cada lector debe hacerlo.

¿Qué es esta máquina?

La máquina es patrimonio de la humanidad, es la octava maravilla del mundo y hasta el presidente le envió una medalla. Los habitantes limpian la máquina, la enjabonan, le hacen himnos. Pero, ¿qué es exactamente? eso cada quién lo decide después de leer el libro.

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Trino, Por un tornillo (FCE, 2009).

¿A quién se parecen tus personajes?

Todos tienen pedazos de gente que conozco, de mis amigos, de mis hijos… Tengo dos hijos, Constanza, y Esteban. A ellos les cuento historias todo el tiempo, han leído y escuchado mis historias desde antes de nacer y son mis principales críticos. Ellos fueron los primeros en leer Por un tornillo y los primeros en tener el libro impreso.

¿Qué sueños te faltan cumplir?

Me gustaría dirigir una película y hacer un cómic.

 

PRESÉNTATE CON UN NIÑO

Me llamo Ignacio Padilla, todos me dicen Nacho. Nací en la Ciudad de México pero vivo en Querétaro. Me gusta mucho leer y viajar. He vivido en África, España, Escocia, Inglaterra, Italia, pero siempre he vuelto a mi patria y siempre he estado haciendo una cosa que es lo mismo que viajar: escribir. Me gusta mucho cocinar y como de todo, salvo mantequilla de cacahuate, pero me atrevo a probar de lo más extraño. Disfruto mucho dar clases; me gustan los monstruos, los héroes, el cine, las historias de terror y las historias románticas y el cine de animación. No puedo estarme quieto mucho tiempo.

 …

Nacho Padilla Gente Chiquita
Publicación original de una parte de esta entrevista.

El escritor orquesta continúa por otro rincón de la plaza. Un nuevo público se reúne a escuchar al maestro por la Universidad de Edimburgo y doctor por la Universidad de Salamanca; cambia la guitarra por el acordeón; asesor de cultura del gobierno del Estado de Querétaro y profesor visitante de la Universidad de las Américas Puebla; improvisa con todos los instrumentos, nadie reconoce la melodía; un joven que fue prisionero de muerte en Tanzania y tesista linchado en Salamanca; el público se empieza a ir; realidad y ficción se mezclan con los platillos en sus rodillas, el bombo en su espalda, el diablo y Cervantes, las tribus perdidas, el pandero y la armónica.

Y luego silencio. El hombre deja de tocar. Se libera de todos los instrumentos y camina, otra vez, hasta el centro de la plaza. La gente lo mira, vuelve a reunirse a su alrededor. Nacho carraspea, mueve los brazos y empieza a contar un cuento.


PARA LEER A NACHO

Por-un-tornilloPor un tornillo

Ignacio Padilla. Ilustraciones: Trino. FCE.

Los habitantes de este pueblo creen que el mundo se acabará porque a una máquina que adoran se le perdió un tornillo (¡y arman un escándalo!). Es ridículo… pero el cielo se nubla y truena y todo parece indicar que sí podría haber una catástrofe. ¿Quién es el culpable? ¿Ubaldo Guitarras, Teolinda la cirquera o el Alcalde Rojo? ¿Y si en el fondo sólo fue una historia de amor? Descubran, mientras se desternillan de risa, quién está detrás del tornillo perdido y si los habitantes de este pueblo consiguen sobrevivir. De lectura ágil, llena de referencias y claves, este libro divertirá a los pequeños lectores con uno de los temas que obsesionan a Ignacio Padilla: el fin del mundo. Una versión de Apocalipsis llena de humor, anclada en lo absurdo y naif. Se nota el gozo del autor por los juegos de lenguaje, el bautizo de personajes y la metaficción. Propone que cada lector se apropie del mundo con sus palabras y haga menos escándalo cuando la vida parece derrumbarse, solo por un tornillo.

Cuando supimos que el tornillo se había perdido comenzamos a prepararnos para el fin del mundo. Desde hacía siglos sabíamos que cosas terribles ocurrirían cuando la máquina dejara de funcionar. Lo decían mis abuelos y los abuelos de mis abuelos. Lo decían los valientes de don Sancho de la Chatarra y hasta los caníbales que se hicieron amigos de los hombres de don Sancho de la Chatarra. De alguna forma misteriosa e inexplicable la máquina hacía girar el mundo. Nada ni nadie podían seguir existiendo sin ella. 

El problema era que nadie sabía cómo iba a acabarse el mundo. Pero de seguro se acabaría. Los bomberos Nacho y Colacho decían que el planeta entero sería devorado por un gigantesco incendio que nadie podría nunca apagar. La maestra Anacoreta imaginó que un plaga de hongos extraterrestres destruía libros y bibliotecas y el mundo se llenaba de gente que solo hablaba de futbol (…). Mis amigos estaban convencidos de que desaparecería el chocolate de la faz de la Tierra y que solamente comeríamos lechuga con aceite de hígado de bacalao. Imaginamos monstruos, enfermedades, terremotos, eclipses, inundaciones, guerras. Las cosas más terribles iban a ocurrir cuando se apagara la máquina.

Esta entrada fue publicada originalmente en el número de octubre de 2016 de La Gaceta del FCE. 

OTROS TÍTULOS PARA NIÑOS Y JÓVENES

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Adolfo Córdova

Periodista, escritor e investigador. Maestro en Libros y Literatura Infantil y Juvenil por la Universidad Autónoma de Barcelona y miembro de la Red Internacional de Investigación Universitaria en LIJ (RIIU-LIJ). Desde 2008 he publicado más de 300 reseñas, notas, entrevistas y ensayos críticos de LIJ en distintos medios impresos, principalmente en el periódico Reforma, donde además fui editor; y en medios digitales, como la plataforma RedLee del Goethe Institut México, la revista Había Una Vez y la Fundación Cuatrogatos. He sido becario del programa Jóvenes Creadores del FONCA y de la ONU. Impartí talleres y conferencias en México, Argentina, Chile y España y soy profesor de cursos de LIJ en la UNAM y en la plataforma virtual de IBBY México. Este año he sido invitado como ponente para el XVIII Seminario Internacional de Fomento a la Lectura de la FILIJ. Colaboro con la Biblioteca Vasconcelos y preparo una antología de cuentos clásicos para CONACULTA. Mi primera novela Para la niña detrás del árbol, publica este año en la primera colección de LIJ de Pearson para Latinoamérica.

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De niño me gustaba jugar a los desastres naturales, inventar cuentos y pasear en mi triciclo rojo.

Todos los domingos íbamos a la playa. Pero yo prefería los nortes del invierno. O brincar de una roca a otra en la selva de los Tuxtlas y nadar en una alberca con el agua verde.

Nací a medianoche, en los primeros minutos del 15 de agosto de 1983, en un cuarto de un hospital muy pequeño, que tenía una ventana por la que se veía un almendro. En Veracruz, México.

Espero envejecer como mis abuelos y que alguna vez alguien vuelva a mis cuentos y novelas para volver a su infancia.

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He tomado talleres de crónica, narrativa y literatura infantil y juvenil con María Teresa Andruetto, Teresa Colomer, Marina Colasanti, Daniel Goldin, Brenda Bellorín, Cecilia Silva Díaz, Michèle Petit, Joëlle Turin, Jorge Volpi, Ignacio Padilla, Manuel Peña, Julio Villanueva Chang, Andrea Fuentes Silva, José Luis Martinez Suárez, José Homero, entre otros.

Tengo una maestría en Libros y Literatura Infantil y Juvenil de la Universidad Autónoma de Barcelona. Estudié Ciencias de la Comunicación, enfocado en Periodismo, y un certificado en Literatura en la Universidad de las Américas Puebla con la beca Excelencia Jenkins. Fui editor del periódico universitario y presidente de la asociación ambiental estudiantil.

Mi tesis de licenciatura fue una propuesta de revista de arte y ambientalismo que me hizo graduarme con Magna Cum Laude, obtener el Premio Estatal de Periodismo Luis Tecuapetla en Puebla y el segundo lugar del Premio Nacional de Trabajos Recepcionales del CONEICC. Una versión muy parecida de la revista fue adoptada por el periódico Reforma para publicarla bimestralmente con el nombre de “Verde” y continúa vigente.

Fui reportero y editor de suplementos especiales del periódico Reforma, donde constituí y edité varias revistas. He publicado mis textos en revistas digitales e impresas como Punto en línea, Picnic, La Peste, Pijama Surf, Letras Explícitas, Registro, México Desconocido, Revista Había Una Vez, Cuatrogatos, Ventana de Papel, Ciclo y Genial y Like (revistas y secciones infantiles y juveniles del periódico Reforma).

Fui elegido por el Banco Interamericano de Desarrollo como periodista representante de Latinoamérica para la cobertura del Primer Foro de Crecimiento Verde celebrado en Seúl, Corea del Sur; por las Naciones Unidas para cursar talleres de periodismo ambiental en Indonesia y Panamá; y por la embajada de Israel en México como periodista represente de Latinoamérica en la Conferencia de Tecnologías del Agua PRE WATEC en Tel Aviv.

Vivo en la ciudad de México desde el 2008. Escribo de viajes, medio ambiente y LIJ para el periódico Reforma.

Trabajo con grupos de promoción de lectura en primarias y en la Biblioteca Vasconcelos, y soy fundador de la biblioteca comunitaria BRINCO-Lectura.

Soy miembro de la Red Internacional de Investigación Universitaria en LIJ, por la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México. He impartido talleres y ponencias en diversos congresos y encuentros, y soy profesor invitado en los cursos de LIJ de la Universidad Nacional Autónoma de México y en A Leer/IBBY México.

También colaboro con la Dirección General de Publicaciones del CONACULTA, la revista chilena Había Una Vez y la Fundación Cuatrogatos.

Además soy educador ambiental certificado por el CECADESU.

He sido becario del programa Jóvenes Creadores del FONCA.

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