“Tengo un vínculo muy especial con esta novela. Mi mamá me regaló el libro cuando cumplí 10 años”, “Me bastó leer algunos párrafos de Cien preguntas básicas sobre la ciencia para sorprenderme de su elocuencia y de sus conocimientos”, “En todo tipo de arte busco una historia, porque dentro de esa búsqueda está el querer sentir más y entenderme mejor”, “Yo elegí un cachito del ‘Canto IV’del poema Altazor, de Vicente Huidobro, porque adoro cómo suena en voz alta”, “Desde siempre he pensado que este libro fue hecho para mí”, “Me gustan las historias que me hablan y que de alguna manera me ayudan a hablarle a los demás”.

Dicen que todos ellos leen novelas bajo la misma estrella pero bastan 12 citas para mostrar la diversidad de lecturas de los jóvenes de hoy. Una nueva entrada de los Guardabosques, lectores que leen de todo y en todas partes y conectan las lecturas con sus vidas. Aquí una muestra de los diálogos que establecen no sólo con novelas clásicas y éxitos de ventas, también con libros de ciencia, aforismos, máximas francesas y poesía; autores mexicanos consagrados o una primera novela de una escritora japonesa; ¿videojuegos y anime?, también. 

Agosto es el mes de los jóvenes para la UNESCO. Como resultado del primer Foro Mundial de la Juventud, realizado en 1996, las Naciones Unidas declararon, un par de años después, que el 12 de agosto sería Día Internacional de la Juventud.

El objetivo desde entonces ha sido dar mayor visibilidad a las actividades de información pública, en particular a los principios del Programa de Acción Mundial para los Jóvenes (PAMJ), creado en 1995; pero también promover la participación activa de los jóvenes en la sociedad. 

Creemos conocer lo que leen, muchas editoriales repiten fórmulas, pero los jóvenes cambian siempre y con ellos sus formas de leer. Estas primeras 12 “lecturas dialogadas” (vendrán otras 12), reafirman mucho de lo que los Guardabosques expresan en el Manifiesto “Soy joven, soy lector”. El recorrido, además de fascinante, sirve para evitar dar por sentado a estos lectores y sus preferencias, y como pequeña guía de libros recomendados por y para jóvenes. Yo ya anoté varios a mis lista de próximas lecturas. Que lo disfruten. 

 

1. Jimena Maralda, 23 años

La historia interminable

Elegí una cita de mi capítulo favorito de éste que también es mi libro favorito. Siempre vuelvo a él para entenderme y (re)aprender cosas. Tengo un vínculo muy especial con esta novela. Mi mamá me regaló el libro cuando cumplí 10 años. En la dedicatoria escribió -entre otras cosas- que algo que sí era interminable es el amor. Por eso, desde hace muchos años pienso en esta novela no sólo como una parte fundamental de quien soy por cuanto hallé y he seguido hallando en ella; sino que la relaciono con el amor y con el vínculo entre los padres y los hijos: Bastián y su padre, mi mamá (amiga, cómplice, maestra, refugio) y yo.

 

2. Yetlanetzi Rico, 19 años

La mecánica del corazón

El motivo de ese fragmento es muy personal. Resulta que había en mi vida un ser llamado Madeleine, como el que menciona este libro, y cumplía el mismo rol, hacerme la vida más liviana, más bonita, más cálida, pero se fue y, entonces, casi siempre me da miedo lo que podría ser sin ella.

 

3. Alejandro Flores Ramírez, 19 años

Cien preguntas básicas sobre la ciencia

A pesar de que no he leído casi para nada a Asimov (con todo y que firmó más de 500 volúmenes entre los que se encuentran libros de historia, divulgación científica y ciencia ficción), me bastó leer algunos párrafos de Cien preguntas básicas sobre la ciencia para sorprenderme de su elocuencia y de sus conocimientos. En el libro, como lo anuncia el título, Asimov responde a las más variadas interrogantes que los lectores de la revista Science Digest le plantearon mensualmente durante más de ocho años. La paciencia y entrega con que intenta solucionar las dudas planteadas mediante un estilo a la vez objetivo y relajado me hicieron aprender mucho al mismo tiempo que me divertía.

 

 

4. Janeth Silva Cruz, 21 años.

Persona Normal

Elegí esta frase porque me di cuenta de que es la que más tengo presente. Siempre me la repito y se la repito a los demás. También la elegí porque no la limito sólo a los libros. Me gustan las historias y las palabras y lo importante y potentes que pueden llegar a ser ambas. Por eso, en todo tipo de arte busco una historia, porque dentro de esa búsqueda está el querer sentir más y entenderme mejor. Me gustan las historias que me hablan y que de alguna manera me ayudan a hablarle a los demás.

 

5. Catherine Nieto, 25 años.

Ergo Proxy

Como jóvenes lectores, no sólo estamos expuestos a la literatura, sino también a las diversas manifestaciones culturales del mundo; en mi caso, desde que era más joven de lo que soy hoy, estuve expuesta a la cultura pop japonesa y sus productos más representativos: el manga y el anime. Descubrirlos fue una gran sorpresa por la concepción del mundo tan distinta a la mía y por el riesgo que corrían algunos autores al presentar no lo comercial, sino lo transgresor, lo que cuestiona, lo que podría ser el mundo interior de cualquier individuo. Ergo Proxy es uno de esos animes; situado en una distopía futurista, cuestiona de forma muy asimoviana qué pasaría si las creaciones tecnológicas humanas adquiriesen conciencia en un mundo devastado y abandonado por sus creadores. Creo que todos podemos identificarnos con el viaje que emprenden los personajes por construirse a sí mismos, reconocer su identidad y su propósito en el mundo.

6. Alma Gabriella Beltrán, 16 años.

Las batallas en el desierto

Mi maestro de física de la secundaria llevó el libro Las batallas en el desierto. Me fascinó, me atrapó desde la primera línea que leí, ya que tengo una relación muy bonita con mi papá y siempre me ha contado de sus aventuras por la ciudad, justo en la colonia Roma, que, como comprenderán, es el lugar donde se narra la historia de este hermoso libro. Muchas frases se me quedaron grabadas con sólo haberlas leído una vez, desde siempre he pensado que este libro fue hecho para mí. Hace un año, a mi papá lo operaron de una hernia y se llevó libros, pensé que Las batallas en el desierto sería una buena opción, fue una dura decisión porque mi papá, respecto a la literatura, es muy crítico y casi no le gustan las novelas, por lo regular lee revistas como National Geographic o libros de historia. Su operación duró cuatro horas en el hospital, mucho más de lo previsto y no sabíamos nada de él, por lo que nos comenzamos a preocupar hasta que el doctor le explicó a mi mamá que la operación fue muy difícil, no se esperaban encontrar una hernia tan peculiar como la de mi papá. Mi mamá me marcó, me dijo: “Hija, a tu papá probablemente lo den de alta en dos días, fue muy complicado pero te quiere decir algo”. Así que me lo comunicó y me dijo: “Mi amor, espero estar contigo en la casa muy pronto, por cierto, sí terminé el libro de Emilio Pacheco y me fascinó (yo sabía que no mentía), ahorita no lo dejo de abrazar, me hace recordarte y siento que te tengo conmigo. Te amo”.

7. Áurea Xaydé Esquivel, 29 años.

Altazor

Yo elegí un cachito del “Canto IV” del poema Altazor, de Vicente Huidobro, porque adoro cómo suena en voz alta. Es como si las palabras re-creadas me obligaran a decirlas en voz alta y, aunque son “nuevas”, puedo decirlas porque la esencia de las vocales permanece. Al rearmar las palabras, me doy cuenta de lo chingón que suenan y todo lo que pueden significar. Este pedacito en particular me fascina porque algo tiene la palabra ‘golondrina’ que siempre me hace como cosquillas y me hace sonreír, así que escucharla transformarse una y otra vez es tan bonito que hasta me dan ganas de cantarla.

 

8. Yorela Benítez, 24 años.

Kitchen

Una de mis citas favoritas de una novela que me encanta: Kitchen. Es la única y primera novela de esta escritora japonesa que he leído y me parece que tiene una prosa muy sutil y conmovedora pero que, al mismo tiempo, te deja unas ganas de reflexionar sobre cada detalle amargo de tu vida. Me gustó que la protagonista hablara de la cocina como el espacio donde puede hallar esa paz y ese alivio a su cotidianeidad; es un lugar simple, que casi siempre está limpio y donde se cocina. Es un sitio para reflexionar y para disfrutar. Ojalá puedan leerla algún día.

9. Axel Uriel González, 20 años.

Halo 2

En el juego, el Gran Viaje se refiere al viaje a través del tiempo y el espacio. Este viaje sólo está disponible para aquellos con suficiente fe; pero para eso tienen que activar una serie de mundos anillos llamados “Halo”. Entonces, en una parte del juego, el malo malote, deja que su “hermano” muera y, pues, para el pequeño Axel de diez años fue super impactante lo que este antagonista era capaz de hacer para cumplir su objetivo.

En realidad, el juego salió antes de que tuviera diez, pero pues mis padres, como buenos padres de esa época, no me dejaron tener un Xbox hasta mucho después. Ya no recuerdo exactamente el sentimiento de ese momento, pero en esos ayeres, si mis ojos los sentía entre superfríos e irritados (por no parpadear), significaba que la película/serie/videojuego era bueno. En este año que pasó, se murieron varios familiares míos y, entre pláticas y risa con un amigo, salió la cita y me hizo pensar que ellos se van pero tú continúas, hasta que el ciclo se repite contigo.

 

10. Fabián Hernández, 20 años.

Antología. Máximas francesas.

Mis motivos para esta cita en verdad no son nada especiales, tan sólo es porque se trata de una enseñanza a la que poco hacemos caso, aun cuando grandes hombres nos la repiten: que lo material no llena los vacíos del alma. La grandeza del hombre reside en el pensar y pensar bien debería ser obligación; tal vez no obtengamos grandes mansiones con el conocimiento, pero éste nos da grandes satisfacciones de comprender el mundo donde paseamos.
Como dice José Ingenieros en El hombre mediocre: “Vivir es aprender, para ignorar menos; es amar, para vincularnos a una parte mayor de humanidad; es admirar, para compartir las excelencias de la naturaleza y de los hombres, un esfuerzo por mejorarse, un incesante afán de elevación hacia ideales definidos”.

11. Frann Peraza, 23 años.

El libro del té

Si he de elegir un equipo según la bebida que tomo con más frecuencia, soy #TeamTé, así que cuando vi este libro, no dudé en comprarlo. Me fascinó. Hay citas que son inspiradoras o con las que nos sentimos identificados, creo que este no es el caso; sólo me pareció una genialidad la manera como describe el té por lo que no es y creo que tiene toda la razón. En los últimos días he leído más textos de “no ficción” y una de las cosas que me maravillan es cómo a través del lenguaje, nos intentan convencer de alguna idea revolucionaria, conocer nuevos descubrimientos, técnicas para mejorar la calidad de vida, etc. Estoy descubriendo el poder de la palabra escrita.

12. Carolina Reyes, 23 años.

Del color de la leche

Una recomendación del director de la BV, incluso me vio una vez leyéndolo en mis horas de comida durante mi servicio social en la Biblioteca. Es un libro que no te tardas más de un día en leer, pero se convirtió en uno de mis favoritos, aunque al mismo tiempo me rompió el corazón. Uno de los personajes me recuerda a mi abuelo con quien no tuve mucho tiempo para disfrutar, pero era una de mis almas gemelas. En fin, como ven, tiene muchos errores ortográficos y de redacción, pero luego te acostumbras y entiendes cómo escribiría una niña de su edad. Me ha pasado incluso: vuelvo a abrir viejos diarios que me encargaban escribir en la primaria y muchas cosas me dan risa, pero, ¡oh!, vaya que sí es muy bonito.

El primer Bosquezine…

Estas lecturas dialogadas fueron publicadas originalmente en la primera publicación propia de los Guardabosques (Consejo Editorial Juvenil de Linternas y Bosques / Círculo de jóvenes lectores de la Biblioteca Vasconcelos). El fanzine fue producido totalmente por los jóvenes y coordinado por Áurea Xaydé Esquivel. Ya están elaborando el segundo número. ¡Próximo lanzamiento! Si eres joven y estás leyendo esto o si trabajas con jóvenes, súmate al Manifiesto “Soy joven, soy lector” o armen su propio manifiesto ¡y su fanzine!

Las ilustraciones en esta entrada fueron hechas por los propios Guardabosques. Los dibujos o “doodles” son otra relectura, otra forma de apropiarse del texto y dialogar con él. 

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4 Comentarios »

  1. Qué bueno que las disfrutaras, Nora. Sí, los Guardabosques son lectores avezados que en estos diálogos con algunos de sus libros favoritos muestran cómo la buena literatura en sus muchas formas nos habla de lo que más queremos. Qué bonita la anécdota que tú nos compartes. Imaginé perfecto la escena y el encantamiento de todos los que te escuchaban. Casi que me subí al avión yo también. Un abrazo grande.

  2. Qué esperanzadora información, me encantaron las reseñas. Me conmovió mucho la que nos comparte Alma Gabriella Beltrán, no solo porque Las batallas en el desierto es un libro que me fascina, sino que Alma nos muestra ese gran poder que tiene la literatura para crear vínculos emocionales o de potenciar los que ya existen (como en el caso de esa linda relación padre hija). Recuerdo cuando leí a mi mamá con problemas de vista este libro en voz alta durante la espera y el trayecto de un vuelo, como la cautivó a ella y a otros adultos que escuchaban la narración. Ni qué decir del gozo de mis alumnos y cómo se me fueren perdiendo ejemplares porque les encantaba la historia.
    Abrazos.

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