En San Juan La Laguna, Guatemala, hay una biblioteca que inició como un espacio para intentar recuperar la confianza en el otro, en los otros, en los espacios públicos, después de una guerra que los había dejado a todos sin palabras. Se trataba, precisamente, de hacer comunidad hablando, escuchando. Así lo cuenta Yisrael Quic, bibliotecario guatemalteco: “Somos mayas tz’utujiles. La comunidad tiene valores de solidaridad y colaboración, pero durante el conflicto armado estos valores han sido heridos. El conflicto duró 36 años y ha creado una cultura de silencio en la comunidad.”

Hoy, esa biblioteca, la Biblioteca comunitaria Rija’tzuul Na’ooj, ha impulsado la creación de muchas bibliotecas comunitarias más y es un punto de encuentro intergeneracional en el que sus usuarios igual cuentan leyendas populares que tejen con telar de cintura. Albergan un salón de eventos, un centro de negocios y hasta un museo. 

Esta es una de las 12 experiencias de lectura que seleccionó el Comité Académico de la Fundación SM en 2016 para exponer en el Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil, CILELIJ, realizado en la Ciudad de México. Recupero en esta entrada los pósters y las descripciones de esos proyectos cortesía de la Fundación. 

Cada testimonio es alentador y conecta con muchas iniciativas más. La historia de la biblioteca comunitaria en Guatemala me recordó el surgimiento de la Biblioteca Internacional de la Juventud, iniciativa de Jella Lepman, quien al regresar a Alemania después de la Segunda Guerra Mundial, se dio a la tarea de generar un espacio de rehabilitación social con la mayor diversidad de libros posible. También pensé en el testimonio de Irene Vasco quien va a zonas rurales sobrevivientes de la violencia en Colombia para leer o en Sara Benavides quien tiene una sala de lectura en una pequeña comunidad de pescadores en Veracruz, uno de los Estados más afectados por el crimen organizado en México. 

Muchos espacios para leer surgen como respuesta al cierre de otros espacios, a veces simbólicos, otras veces muy concretos: una escuela, un museo, una biblioteca, y de pronto ya está instalada en la sala de una casa, en el zaguán, en la cochera, en un patio trasero un nuevo espacio en el que la vida y los libros se entrecruzan. 

Para empezar el año inspirados y continuar con la serie de entradas sobre mediadores de lectura, aquí entonces doce de las tantas iniciativas que construyen comunidad en Iberoamérica.

 

Experiencias de lectura en Iberoamérica: Buenas prácticas para la formación de lectores     

por Cecilia Espinosa, directora de la Fundación SM.

Navegar por el complejo universo de la promoción de la lectura en Iberoamérica requiere una brújula, pues año tras año nacen nuevos proyectos y programas. En esta riqueza de propuestas es posible identificar una constante: el mediador como puente entre los libros y los lectores. La mediación tiene un antes y un después del lector: un amplio acervo en propuestas literarias y estéticas, una selección de títulos y una diversidad de temas, una metodología y un ambiente estimulante se combinan para construir este puente.

En Fundación SM creemos que la cultura y la educación –como experiencias estéticas y de aprendizaje–son el camino para garantizar la formación de ciudadanos creativos, autónomos y capaces de situarse críticamente frente a su entorno. Por esta razón, el comité académico del CILELIJ seleccionó algunas de las experiencias de lectura más significativas de Iberoamérica.

Con testimonios, fotografías y diversos materiales, la muestra está conformada por doce proyectos de seis países: Argentina, Brasil, Colombia, España, Guatemala y México. Cada uno de ellos se ha convertido en un referente local e incluso internacional.

Todas las experiencias desarrollan un programa de acompañamiento permanente a través de la lectura, la palabra y la imagen y, sobre todo, buscan vincular al lector con su entorno más cercano: la familia, la escuela y la comunidad en la que se desenvuelven. Algunos de estos proyectos nacieron en bibliotecas y en espacios de arte; otros en hospitales y librerías, y hasta en cementerios.

A partir de estos proyectos queremos compartir con ustedes nuestro compromiso con el presente y el futuro de los niños y jóvenes, pues creemos que todos debemos convertirnos en voceros y voluntarios de prácticas culturales innovadoras y transformadoras de nuestros entornos.

 

Biblioteca Comunitaria Rija’tzuul Na’ooj (Guatemala)

Originalmente fueron los abuelos de la comunidad quienes tuvieron la idea del fomentar la lectura, solo que mediante la tradición oral, convencidos de que con la palabra romperían con el silencio impuesto por años de guerra. En la biblioteca se busca que desde temprana edad la población adquiera el hábito de leer, así como estimular el desarrollo creativo y la imaginación de niños, jóvenes y adultos. Con dramatizaciones, música, poesía, cuentos y mucho hincapié en la oralidad, el impacto de este proyecto se ve en que ahora padres y madres acompañan a sus hijos a tomar prestados libros de la biblioteca, mientras que antes no se paraban por allí. Niños y jóvenes se acercan a Rija’tzuul Na’ooj (semillas de sabiduría) a que los ancianos les cuenten leyendas e historias personales en el idioma maya tz’utujil. Con acciones así se quiere revitalizar esta lengua y con ella la identidad de San Juan La Laguna. En las redes sociales digitales la comunidad ha encontrado una puerta al mundo que al mismo tiempo es una puerta abierta a sus raíces.

Somos mayas tz’utujiles. La comunidad tiene valores de solidaridad y colaboración, pero durante el conflicto armado estos valores han sido heridos. El conflicto duró 36 años y ha creado una cultura de silencio en la comunidad. Hay una generación de niños a los que los padres les dicen “No opinen. Guarden silencio. No digan nada”. Los niños crecieron sin información y sin voz. Muchos años después de la guerra nos reunimos con maestros y líderes comunitarios, que donaron sus libros para formar una pequeña biblioteca en la comunidad. Esta biblioteca comenzó a transformarse y a crecer. Yisrael Quic, bibliotecario.

Más: http://bibliotecarijatzuulnaooj.blogspot.mx / Facebook: Biblioteca Comunitaria Rija’tzuul Na’ooj

 

Biblioteca Caminos de la Lectura (Brasil) 

En la biblioteca me encontré y pude encontrar al otro. Allí pude romper estereotipos que se me imponían. A partir del repertorio de libros y vidas que circundan en la biblioteca yo creé nuevas historias. Bruninho (20 años).

En 2008 el Instituto Brasileño de Estudios y Apoyo Comunitario concentró sus acciones en una región del sur de São Paulo para mejorar sus indicadores socioeconómicos, fortaleciendo a jóvenes líderes y facilitando la cooperación entre organizaciones locales. Ante la ausencia de grupos culturales en Parelheiros, distrito al sur de la ciudad, nació el deseo de crear allí una biblioteca comunitaria. Veinticinco adolescentes participaron en su organización. Inaugurada en 2009, más adelante se mudó al Cementerio de Colonia, fundado en 1829 por inmigrantes alemanes. En ese inusitado espacio las asociaciones con la muerte se transforman en literatura viva, alegría y poesía. Además de prestar libros y organizar actividades culturales, el proyecto busca formar grupos de jóvenes como mediadores y gestores de bibliotecas comunitarias en sus barrios, para crear redes y expandir su influencia. Se atiende directamente a niños y adolescentes, e indirectamente a todos los habitantes de Parelheiros.

La literatura y la biblioteca llegaron a mi vida cuando yo tenía 14 años e iba muy mal en la escuela. Aquí encontré mucho más que recomendaciones para escribir mejor: encontré amigos y el amor por la lectura. Ketlin (18 años).

Aquí aprendí a escoger un buen libro por el contenido y no por la portada. Descubrí qué géneros literarios me gustan y me di cuenta de que los libros me ayudan a superar problemas. Rafael (20 años).

Más: www.ibeac.org.br / Facebook: Biblioteca Comunitária Caminhos da Leitura, Sementeiras de Direitos, Escritureiros.

 

Librería Alas de Papel (México)

Me encanta esta librería. Alas de Papel es la onda. Quiero que mi mamá me compré todos los libros y quiero recomendar este lugar. Ernesto Hidalgo (8 años)

En todo Nayarit no había más que una librería y algunos puntos de venta de libros en supermercados y tiendas departamentales, hasta que se fundó Alas de Papel en respuesta a la necesidad de que tener en el estado un lugar especializado en títulos para niños y jóvenes, y que también atendiera a los docentes y garantizara a los usuarios una oferta editorial de calidad. La librería, que ofrece a los clientes asesoría y un servicio cercano, funciona también como cálido espacio de encuentro con la lectura. Además de organizar presentaciones bibliográficas, firmas de autores (sobre todo regionales) y funciones de cuentacuentos, la librería cada semana recomienda libros en radio, dona libros a escuelas de educación básica que cuenten ya con proyectos de lectura, apoya con becas y materiales educativos a niños y jóvenes de escasos recursos para que no abandonen sus estudios, y fomenta proyectos educativos que poco a poco ayuden a reconstituir el tejido social.

Mi familia y yo hemos asistido a todas las actividades de Alas de Papel. Además, igual que en la tiendita de la esquina de la casa, se siente una con la confianza de ir apartando libros, de ir abonando de a poco, hasta lograr comprarles a mis hijos todo lo que quieren leer. Claudia Carreño (42 años).

Más: Facebook Alas de papel

 

Sala de lectura Niños Héroes (México)

La Niños Héroes es una sala de lectura itinerante que visita todos los rincones donde haya niños vulnerables en una comunidad de 30 000 habitantes en Gómez Palacio, Durango. Antes la mediadora les leía revistas de ciencia usadas o trabajaba con algún libro que le prestaban en la biblioteca, pero ahora cuenta con todo un acervo del programa Salas de Lectura. Otro proyecto de apoyo a voluntarios le permitió comprar mesas, bancos, lápices y material de pintura en general. Al principio a la gente le parecía un gran lujo tener libros nuevos en plena calle, se mostraba un poco escéptica y se acercaba con cierto temor, pero al saber que podía tomar un libro se le iluminaba el semblante. Además del trabajo itinerante en planteles educativos de la localidad y comunidades cercanas, la asistencia a un centro de desarrollo comunitario, la participación en ferias culturales en colonias desprotegidas, el préstamo de libros o la lectura en voz alta de los sábados por la tarde en una plaza, la sala ahora cuenta con un espacio fijo en un centro de atención infantil.

Con material de dibujo y escritura y con mi tesoro, que son la caja del acervo y mi credencial de mediador, visito los rincones alejados de mi comunidad. Tomo un cuadernillo de actividades, selecciono los libros que leeré en cada sitio, organizo mis tareas, marco el calendario y un pequeño mapa de la colonia: de un color las áreas que cubriré de forma itinerante y con otro color las escuelas más desprotegidas. Me empeño en darles variedad a las lecturas y organizar juegos en torno a ellas. Para mí, es un bello compromiso leerles a todos esos niños deseosos de escuchar un cuento y de tener en sus manos la maravillosa experiencia de la lectura. Josefina González rodríguez (mediadora).

Más: Facebook Sala de Lectura Laguna Gómez (Niños Héroes)

 

Bebeteca Lee Antonia (México) y bebeteca de la Biblioteca Popular Cachilo (Argentina)

Mami, ¿me compras mi biblioteca? Sofía (4 años) cuando va de salida de la bebeteca después de haber estado dos horas allí.

La bebeteca Lee Antonia y la biblioteca Cachilo tienen mucho en común: son espacios de la sociedad civil destinados a promover experiencias de lectura con la primera infancia y sus familias; ambas son parte de una biblioteca; son atendidas por mediadoras de lectura; ofrecen diversidad de libros y de actividades relacionadas con ellos; buscan generar experiencias de lectura en una población poco atendida y propiciar vínculos afectivos, así como formar a los familiares de los bebés como mediadores. La bebeteca Lee Antonia, fundada en 2008 en la ciudad de Puebla por el Consejo Puebla de Lectura, fue la primera bebeteca del estado. Seis años más tarde se creó la bebeteca de la Biblioteca Popular Cachilo en un barrio periférico de la ciudad de Rosario, Argentina. Entre ambas bebetecas se han sostenido más de mil sesiones de lectura. En ellas los pequeños usuarios se encuentran con la palabra oral y escrita, bebés y adultos descubren historias, y todos van creciendo como lectores.

¿Nos podemos quedar dos días?  Manuel (5 años) después de haber leído con sus padres en la bebeteca.

¡Mirá!  Joaquín (1 año 8 meses) al descubrir un diminuto Élmer, su personaje favorito, en un libro que no es de Élmer.

Más: www.consejopuebladelectura.org / Facebook: Consejo Puebla de Lectura A.C.https://lacachilo.wordpress.com / Facebook: Biblioteca Popular Cachilo

 

Taller Azul (Argentina)

El Taller Azul para mí es como el mundo del arte. Cuando voy me inspiro y la creatividad me sale del corazón. Carmen Gómez (7 años)

Desde 1987, cada año se embarcan en el Taller Azul unas seis decenas de viajeros con pajaritos en la cabeza. Casi 1 800 niños han acompañado hasta hoy esa travesía en un espacio lleno de pinturas, papeles, títeres y telas que invita a jugar, crear y transformar. Curiosos, surcan pueblos de la provincia de Salta y otras más lejanas, demorándose en ferias de libros, escuelas y plazas. Un buen día los chicos descubrieron que las historias vivían adentro de ellos y quisieron ponerles sus propias palabras y colores. Así nació un primer libro de cuentos y, con él, el sello editorial Laralazul. Han publicado ya casi veinte libros que testimonian sus visitas a los puertos de los Cuentos, de los Diccionarios, de las Preguntas, de los Pintores, de los Raros Oficios, de la Poesía y la Copla, y que dan a conocer las voces y las miradas de esos niños, sus pensamientos y sus deseos, en un mundo legitimado culturalmente por las voces de los grandes. Mientras, su barquito de papel sigue navegando sus océanos de tintas y de palabras en pos de la fascinante aventura de crear.

El paso por el Taller Azul significó para mí no solo una apertura hacia mi yo artístico, sino también hacia una actitud creativa para con mi profesión y la vida. César Torres, arquitecto, ex alumno del taller (30 años). 

El taller es como mi segunda casa: puedo hacer muchas cosas de arte, dibujar lo que me gusta, tengo mis amigos, y cuando no voy siempre tengo ganas de volver. Abril Santos (9 años)

Más: Facebook Taller Azul Arte Infantil Entrevista a Silvia Katz, directora del proyecto.

 

Salas de lectura Las Arboledas (México)

Cuando surgió la idea me interesó, ya que el objetivo era interesar a nuestros hijos en la lectura. Mi hija, que antes no era ávida lectora, después de asistir a uno de los talleres no se pierde ninguno y me ha pedido que le compre libros. Se volvió fan. Mariana Sosa Valenzuela (27 años)

Cuando al fraccionamiento Las Arboledas llegó un programa del Infonavit para crear una sociedad autogestiva y unida que trabajara en beneficio de la comunidad, un grupo de vecinos tuvo la inquietud de rescatar una casa deteriorada. Se concluyó que una biblioteca sería su mejor destino, así que se rehabilitó con apoyo institucional. Más adelante el programa Salas de Lectura capacitó a una mediadora y la biblioteca pasó a ser un sitio de encuentro, donde además de la lectura individual se organizan lecturas en voz alta y otras actividades. Se fue así consolidando una comunidad lectora, a la que se han incorporado no solo niños y adolescentes sino sus padres y el público general. Entre los proyectos futuros está un taller de lengua maya, pues, aparte de que cada vez menos personas la dominan, hay entre los propios hablantes cierto rechazo: muchos, por miedo a la discriminación, ya no quieren practicarla ni enseñarla a sus hijos. También se planea organizar un grupo de padres lectores que se reúnan para relajarse y disfrutar de café y buenos libros.

En una junta vecinal de Las Arboledas me enteré de este proyecto. Luego tuve la oportunidad de participar en un taller de ajedrez que se realizó en la sala de lectura y allí observé la afluencia de niños y adultos interesados en aprender de esta actividad. Wilma Chan Queb (25 años).

Más: Facebook Las arboledas: sala de lectura.

 

Sala de lectura Felipa Velázquez (México)

Llevo seis años colaborando en la sala; lo hago con gusto, por mi afición a la lectura: desde que estaba en la primaria leía y releía los libros de texto, porque en mi pueblo no había de otros. Dolores Peraza (43 años).

Me gusta llevar libros a casa porque mi mamá los lee. Procuro llevar historias divertidas como El séptimo hermanito, que se parece a mi familia. Mi libro favorito es El pato y la muerte, que habla de la muerte que no duele y te lleva despacito en sus brazos, así como se llevó al pato. Roberto Yahir (12 años).

La sala de lectura Felipa Velázquez se estableció en 2009 en la comunidad rural de La Noria, Mazatlán, en años recientes azotada por la violencia, para contribuir a su desarrollo sociocultural y participar en el proceso de paz. Nació así la idea de organizar un taller recreativo en el que se realizaran actividades de lectura, escritura y artes plásticas. A pesar de algunos obstáculos iniciales, el proyecto pudo inaugurarse con la participación de gente del pueblo. Más adelante pudo rentarse una vieja casona que se ha convertido en punto de reunión, donde los chicos juegan, escuchan historias, escriben, conocen otras formas de convivencia y descubren la lectura como acto voluntario. A la sala también se acercan jóvenes y adultos interesados en leer algunos clásicos de la literatura. Hay el propósito de expandir sus actividades a otras comunidades serranas de esta sindicatura, que tiene trece comisarías alejadas y olvidadas donde impera la subcultura de la violencia y donde niños y jóvenes son presa fácil del narcotráfico.

Llevo seis años asistiendo al taller de lectura y he leído más de treinta títulos. Antes mi favorito era La calavera de cristal, hasta lo ponía a un lado de mi almohada a la hora de dormir; sentía que iba a entrar en su aventura. Jamás falto al taller: me gusta convivir con los demás niños. Nicole (12 años).

Más: Facebook Programa Nacional Salas de Lectura / Twitter: @SalasdeLecturaP / Marisol Lizarraga

 

Guías de lectura CEPLI (España)

Los libros, los buenos libros, nos entretienen (…) te asustan, te divierten, te emocionaN, te enamoran, te hacen llorar de risa, a carcajadas o hasta de tristeza. Testimonios del video “Los buenos libros”.

Aunque leer es una decisión individual, forma parte de un entramado social que lo facilita o bloquea. La animación lectora tiene como objetivo facilitarlo y ayudar a que la gente adquiera el hábito de leer. Un puente entre los libros y los niños, que propicia una relación más cercana y duradera entre ellos, son los mediadores, que pueden ser padres, abuelos, maestros o blibliotecarios. Para facilitar su labor, el Centro de Estudios para la Promoción de la Lectura y la Literatura Infantil de la Universidad de Castilla-La Mancha, en colaboración con otras instituciones, ha creado una serie de guías para ayudar en la selección de las lecturas, sugerir actividades en torno a los libros y reforzar el hábito lector en contextos no escolares. Con ellas se busca ante todo que los niños encuentren un mayor disfrute en la literatura, pero a la larga también fortalecer los valores de la igualdad, la convivencia y la tolerancia. En cualquier caso, estas guías son simples propuestas, que ya los mediadores sabrán emplear con la destreza necesaria para ayudar a crear lectores y ciudadanos.

Más: http://cepli.uclm.es / cepli@uclm.es / Facebook CEPLI UCLM

 

Programa Escribir como Lectores (Argentina, Chile, Perú y España)

Los alumnos se mostraban seguros explicando el aire dado, en “su” guion de teatro, a los personajes de la obra. Todos, autor y alumnado, argumentaban sus respectivas decisiones mientras analizaban otras perspectivas. Docente.

Motivado por las prácticas de lectura y escritura en contextos escolares que proponen recrear la cultura escrita de la mano de la literatura, en 2009 un equipo constituido entre la Asociación Española de Lectura y Escritura y la Fundación SM convocó a mediadores, autores y docentes para organizar recorridos que desembocaran en encuentros “entre autores”, es decir, entre quien firma la obra y los chicos y chicas que la reescriben y se convierten así en sus coautores. ¿Cómo conseguirlo? Interconectando distintos ejes de actuación (sesiones de formación docente, materiales guía, visitas a las aulas, seguimiento y talleres temáticos para docentes y alumnado) para generar en las aulas comunidades de lectores y escritores en torno a un texto literario. Comenzaron en Argentina, Chile y Perú, y en 2011 se sumó España. La experiencia atesorada les permite disfrutar de un solvente programa iberoamericano que ha alcanzado una participación de 33 329 estudiantes, 1 366 docentes y 35 000 obras literarias entregadas.

Cuando comentamos lo que sucede en la historia que leemos nos gusta volver a la parte que ya leímos para entender todo mejor. También escribir historias adentro de esa historia. Alumno.

Mi primera impresión fue que los niños eran demasiado jóvenes para leer mi libro. Comprobé una vez más que en la infancia la lectura tiene la huella que los docentes quieren dejar en ella. Ricardo Gómez, autor.

Muchos docentes, conforme participan en una comunidad de lectores y escritores, se entusiasman con llevar al aula experiencias similares para disfrutarlas junto a su alumnado. Mediador.

Más: www.escribircomolectores.com / aele@asociacionaele.org / Facebook Asociación Española de Lectura y Escritura – Aele

 

Casa de las Palabras (Colombia)

Casa de las Palabras nació en 2006 como grupo interdisciplinario de apoyo a un programa de responsabilidad social que lleva lectura, música, escritura y arte a niños y jóvenes en 38 hospitales de ocho ciudades: Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga, Bogotá, Medellín, Manizales, Pereira y Cali. Trabajan para hacer realidad diversas iniciativas de acompañamiento a las poblaciones hospitalarias. Como constructores de espacios para favorecer el reconocimiento del otro y la validación de sus ideas, buscan un enriquecimiento moral en ese país en el que tanta falta hace respetar la vida y la palabra del otro. Su labor parte de la palabra de los niños y los jóvenes internados. Se empieza por leer con ellos, pero se trata sobre todo de escucharlos a través de sus propios dibujos, textos y demás creaciones. El grupo edita materiales, posibilita exposiciones temáticas y acercamientos a las tradiciones, organiza talleres y encuentros deportivos y asesora en otras acciones culturales a favor de las poblaciones hospitalizadas.

A los de Casa de las Palabras les quiero contar que estoy otra vez en la clínica. Hace cinco años estuve aquí y hoy encontré cuentos y personas que me los leen y me invitan a dibujar y a escribir lo que pienso, aunque escribir es algo que me da mucha dificultad. Todo eso me ha ayudado a pasar mejor este tiempo de dolor y aburrición. En estos días me conseguí un amigo al que operaron de lo mismo, pero no nos podíamos parar de la cama ni vernos. El otro día a él le dieron salida y fue hasta mi cama para que nos conociéramos. Fue el mejor momento, él al pie de mi cama haciéndome visita. Entonces yo le hice una carta, y eso que no me gusta tanto escribir, pero aquí en el hospital sí, y también le hice un dibujo con mi número de teléfono para que siguiéramos hablando. Juan David Giraldo (12 años).

Más: patricia.correa.j@gmail.com

 

Sala de lectura La Piedra en el Estanque (México)

Mi papá me trajo a la Sala de Lectura, y me gustó mucho, porque hay libros para niños, libros que me gusta leer, con bonitos dibujos y bonitas historias. Maria José Michelle Salinas (9 años).

Para mí ir a la sala de lectura fue algo maravilloso. El primer libro que leí fue Memorias de una Geisha; me pasaba las tardes en el patio de mi casa acostada en un hamaca leyendo. María Irma González Navarro, auxiliar técnico bibliotecaria (64 años).

A la Universidad Tecnológica de la Costa llegan alumnos que arrastran serias dificultades en la comprensión lectora y cuyo mundo parece reducirse a lo que ven en la televisión y poco más. Una encuesta demostró que la mayoría de los chicos solo leen textos de su campo académico, y eso por obligación. No conocen obras literarias, y si les preguntan “¿Lees por placer?” se quedan estupefactos. Parece que para ellos lectura y placer son incompatibles. Surgió así en 2012 el proyecto Universidad Lectora, asociado con la sala de lectura La Piedra en el Estanque, para que los universitarios se acercaran al rico acervo bibliográfico allí reunido y fomentar la lectura entre estudiantes, docentes y personal de administración, seguridad e intendencia. El proyecto también llega a familiares de la comunidad universitaria, escuelas de educación básica y media superior y sociedad en general. Mediante talleres y otras actividades se crean oportunidades de encuentro con los libros para descubrir lo lúdico y placentero del acto lector.

Antes de entrar a la universidad yo leía muy poco, casi nada. Hace tres años, cuando conocí la sala de lectura, quedé impresionado: fue impactante ver cuántos cientos de libros hay en ese lugar, además de la diversidad de autores y géneros. Martín Ponce, estudiante de Ingeniería en Procesos Biotecnológicos (21 años).

Más: Facebook Sala de lectura La piedra en el estanque

 

Foto de portada cortesía de la Biblioteca Rijat Zuul Naooj en Guatemala.

 

También puede interesarte:

Las palabras contra la guerra: Irene Vasco

Cuando Irene Vasco me habla de su trabajo, imagino que estamos en otro lugar: veo cómo sube y baja por senderos que se han enyerbado porque casi nadie camina por ellos, senderos que se han borrado para que nadie los recuerde, para que nadie se meta donde no lo llaman. Pero ella va, con otros colegas, y enfrenta las miradas de desconfianza sobre los suelos de tierra. Entra en zonas de paramilitares, donde hay guerra, violencia y desconsuelo. Llega a comunidades campesinas, indígenas, de desplazados; a zonas rurales por todo Colombia, y se abre paso porque tiene claro lo que busca: niños, maestros, bibliotecarios, padres a los que atrapar con la palabra escrita… Continuar leyendo.

Entra y asómbrate: Biblioteca Vasconcelos de la Ciudad de México

Leerlees: el proyecto de lectura en voz alta que ya llega a más de dos mil niños

Las formas del círculo: clubes de lectura

‘Escondí coplitas entre las plantas, debajo de macetas, en las cerraduras de las puertas: Silvia Katz y los niños poetas

¿Conoces algún proyecto similar? Comparte en los comentarios, aumentemos la lista.

Anuncios

7 Comentarios »

  1. Los Rincones de Cuentos, Puestos de Lecturas, festivales y Rutas de Lecturas de la ONG Libros Para Niños en Nicaragua. Durante el 2017 llevamos el placer de la lectura a 28,222 niños y niñas de Nicaragua.

Comparte tu opinión, deja un comentario.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s