La mayoría de los fantasmas aquí contados son tan amigables que, si pudieras, estoy seguro que correrías a abrazarlos (el Capitán Tory, Gustavo, la señora de los gatos, Benito); uno que otro quizá te inquiete un poco y prefieras mantener tu distancia (la Dama de Isla Blanca, la mujer en la casa desierta); y hay un par que definitivamente no querrías toparte (La Sayona y el terrible Hartgill) y te aliviará dejarlos encerrados en el libro.

En tiempos de tanto susto afuera y tantas pesadillas, un poco de humor, mucha fantasía y algo de ternura para invocar a espíritus más humanos que muchos vivos.

 

Ilustración: Carmen Segovia.

 

El hombre bajo el farol y otros cuentos con fantasmas que no dan miedo

Gustavo Roldán. Ilustraciones: Carmen Segovia. Avenauta, 2020.

“Mi padre es el dueño de la primera academia para cazadores de fantasmas del país, fundada por mi tatarabuelo cuando todavía se los cazaba encendiendo velas negras y haciendo conjuros”, pero este cazafantasmas conocerá a una encantadora señora de los gatos que lo hará reconsiderar su participación en el negocio familiar.

“No se les ocurre que una persona puede morir de forma violenta, de un hachazo en la cabeza, por ejemplo, y que cuando su fantasma vuelve, vuelve de forma normal, como era antes de morir? ¡No! Si el pobre diablo murió de un hachazo en la cabeza, su fantasma tendrá que aparecer con un hacha clavada en la cabeza y chorreando sangre”, se queja un hombre de traje a cuadros, misterioso cinéfilo, en un set de maquillaje, y luego ofrece consejos para hacer verosímil la representación de un fantasma en la pantalla. 

“Movía los pies como si estuviera sobre una cama de brasas. Era bajito, era rechoncho y, además, era un fantasma. Me cayó simpático”, es Benito, o más bien Raúl, que llevaba años atrapado en un edificio abandonado y con la llegada de un inquilino al fin podrá salir al mundo.

“Cuando di la vuelta a la esquina de mi calle, un hombre me observaba largamente parado bajo un farol. -¡Usted puede verme! -dijo el hombre, clavándome los ojos en la cara”, tras el alivio vendrá un terrible accidente, ¿se mueren los fantasmas? 

Adorables y muy humanos todos, incluso el impostor. Devorarás estos cuentos y te quedarás con hambre de más.   

.

Una extraña seta en el jardín

Luis Eduardo García. Ilustraciones: Adolfo Serra. FCE, 2018.

En este poemario lleno de personajes alocados, monstruos espaciales, dragones de bolsillo, sirenas rojas, hombres lobo y calacas hay también una serie de poemas llamados “Cuentos para dormir niños fantasma”. Deben ser fantasmas tiernos pues relatan la amistad de un buceador y un joven que se disfraza de morsa para buscar tesoros, la vida de los gusanos zombis marinos (que cuentan caballitos de mar para dormirse), la verdadera identidad de los pelirrojos (que son extraterrestres o pájaros o peces) y el descubrimiento de Cletus, la medusa con colmillos y enorme cabeza, que huye de casa hasta que encuentra a un amigo más parecido a ella: un calamar vampiro. Todo en un bosque-mar de explosivos colores. 

.

Gustavo, el fantasma tímido

Flavia Zorrilla Drago. Edelvives, 2020.

Para los más tiernos, un fantasma muy muy tierno: Gustavo. Vive en un mundo que es como una gran ofrenda mexicana mezclada con una fiesta de Halloween, donde se sirven paletas con forma de fantasma y bolas de helado con ojos de cíclope, revolotean mariposas-calavera y juegan niñas invisibles, diablitos futboleros, pequeñas catrinas, niños calabaza y niños calaverita de azúcar, lobas niña y más…. pero nadie juega con Gustavo. Él adquiere mil formas para llamar la atención de todos y nomás no lo ven. Así que una buena noche de Día de Muertos decide ofrecer un concierto en el cementerio… e invita a todos los monstruos. ¿Asistirán? Gustavo toca el violín espléndidamente y brilla… ¿ante un público invisible? No, esta historia tiene un final muy muy feliz. Igual que aquella de Leo, el niño fantasma de Mac Barnett y Christian Robinson (Loqueleo, 2016), que se hace amigo de una niña del mundo real. Sé de buena fuente que ambos, Gus y Leo, están emparentados con Gasparín… y no dudo que querrías invitarlos a un festejo en tu biblioteca.

.

El libro de los fantasmas

Andrés Acosta. Ilustraciones: Irma Bastida Herrera, Ricardo García Trejo, Rocío Solís Cuevas. FOEM, 2014.

En esos columpios que se mueven solos en el parque, en la sombra que cruza por el espejo, en la mirada del caballero dibujado en un cuadro, en lugares clásicos y otros inesperados, ¡como en las canas en la cabeza de tu abuelo!, hay fantasmas. Poemas breves como encantamientos o microficciones en verso, como esta: “Preguntó el viejo: / ¿crees en aparecidos? / Y se esfumó”, y otras con aluxes, chaneques, catrinas, nahuales y ánimas, que se visten “con telas de aire y copal”, se deslizan por las páginas de este libro. También está ese niño fantasma que se asusta porque ve niños vivos y ese que se despierta a medianoche porque oye una voz que lo llama. Y cuidado: “Si caminas por la calle / y tus pies no tocan suelo, / fíjate, ¡qué gran detalle!, / eres ya todo un espectro”.   

.

Los fantasmas de Fernando

Jaime Alfonso Sandoval. Ilustraciones: Roger Ycaza. FCE, 2018.

Fernando acaba de cumplir 15 años y su vida es un completo desastre: “Murió mi perro, me quedé sin escuela, mi novia me dejó, me rompí una mano y, para colmo, heredé una propiedad embrujada”. Suena a catástrofe, pero se la pasará increíble… bueno… o por lo menos tú, que te reirás de principio a fin porque, no hay remedio: este escritor es un genio del humor. Eso sí, se cuentan algunas cosas terribles y dolorosas y hay un fantasma bueno y otro malo mucho más familiares de lo que aparentan… y algunas relaciones rotas que quizá tengan remedio. En el viaje, las ilustraciones serán tus aliadas, entre lo que muestran y ocultan, para encontrar esa solución, reconciliación.

 

Los imaginarios

A. F. Harrold. Ilustraciones: Emily Gravett. Blackie Books, 2017 / Ediciones SM, 2018.

Nadie más que Amanda puede ver a Rudger, su amigo imaginario. Pone un lugar en la mesa para él, le pide a su mamá que le compre un champú con aroma a fresa, porque es su favorito, y antes de arrancar el auto revisa bien que Rudger tenga el cinturón de seguridad puesto. Cuando se lo presenta a sus amigos Vicente y Julia, ellos le siguen la corriente y estiran la mano para saludar un espacio vacío. Pero Rudger es real. No es un fantasma. Un fantasma pareciera esa otra niña. “La de cabello largo, negro y lacio” de “oscuro vestido, calcetas blancas y “tristes ojos medio escondidos detrás de las cortinas de su cabello”. No, tampoco lo es, es la amiga imaginaria de Bunting, un hombre peligroso, más que cualquier espectro, que se alimenta de otros niños y niñas imaginarios. Sí, este libro no es realmente de fantasmas sino de amigos imaginarios, pero vas a querer tanto a los invisibles Rudger y Refri, un perro, que no pude contenerme.  

.

El fantasma de la casa del lago

Ana Romero. Ilustraciones: Armando Fonseca. El Naranjo, 2017

“Siempre que repitas mi nombre tres veces, vendré desde donde haga falta venir, aunque tenga que cruzar universos. Que ese sea nuestro embrujado estribillo”. Un fantasma te habla. Te cuenta su vida antes de morir y su nueva vida fantasmal. Apenas la entiende, pero sus palabras son el testimonio poético de una transición que empieza a tener sentido cuando ve llegar a una chica e instalarse con su padre en esa vieja casa del pueblo, su casa. “Cada día puedo distinguirla un poco más. La observo todo lo cerca que me atrevo a llegar. Se llama Julia”. Julia también nota cada vez más su presencia, se manifiesta primero sin mucha voluntad, luego desata vientos y canciones que la harán enamorarse. “Finalmente he comprendido la razón de mi vida y de mi muerte. Incluso el porqué de mi largo sueño. Julia”. Si piensas que tu amor es imposible, nomás lee este. Las ilustraciones realmente aumentan la atmósfera y exploraciones sobrenaturales.

.

La Sayona y otros cuentos de espanto

Mercedes Franco. Ilustraciones: Stefano Di Cristofaro. Ediciones Ekaré, 2018.

Los pescadores procuran irse antes de que anochezca, temen que la Dama de Isla Blanca, la “dama fantasmal que recorre la playa”, los abrace. El gran salón se ilumina, una orquesta empieza a tocar y un forastero saca a bailar a Rosaura; bailan y bailan por horas, sin parar, Rosaura está exhausta, necesita un descanso, pero él no la suelta, sólo repite “¡Bailemos!”. Mamá y abuela le advierten a Rafael que tenga cuidado con “los encantados”; esas muchachas bañándose en el río parecen de carne y hueso, ¿debería acercarse a saludarlas y decirles su nombre? En otro río, habitan los Mawadi son espíritus hambrientos, igual que La Sayona que esconde sus largos colmillos antes de devorarte. Leyendas e historias de aparecidos pueblan estas páginas, desde la costa caribeña hasta el páramo andino, pasando por la selva amazónica venezolana. Viajarás al pasado para encontrarte fantasmas en otros tiempos, pero también sentirás presencias que siguen dando sustos hasta hoy, como La Llorona en México.

.

El caballero fantasma

Cornelia Funke. Ilustraciones: José Rosero. Traducción: Margarita Santos. FCE, 2011 / Siruela, 2014.

“Una vez que has visto a un fantasma, los ves cada vez más a menudo. Creo que están por todas partes. Tal vez son la razón por la que en algunas ocasiones nos invade la tristeza o la ira de forma repentina. Tal vez el amor, el miedo y el dolor no se desvanecen con la misma facilidad que las piedras y los muros. Si, las personas desaparecen como el palacio y la catedral sobre la colina de Old Sarum; pero, ¿y si permanece todo lo que vivieron? ¿En la forma de un olor o una sombra? O un espíritu…”. Ese que habla es Jon Whitcroft, tiene 11 años y lo mandaron a un internado en Salisbury porque le hacía la vida de cuadritos a su padrastro. Allí todo le parece de pesadilla, empezando por sus tutores, pero el verdadero terror se le revelará cuando unos espíritus, liderados por el vengativo Hartgill, amenacen con matarlo. Una amiga que ha hecho le dirá que deben pedir ayuda a otro fantasma, el de un personaje real que vivió en la Edad Media: William Longespee, duerme en la famosa catedral y ha jurado proteger a los débiles.   

.

El misterio de la casa desierta y otros relatos

E. T. A. Hoffmann. Ediciones Castillo, 2015.

No puede haber reunión para contar historias de fantasmas sin un cuento de Hoffmann, uno de los maestros del relato fantástico que influyó a muchos otros. En el cuento que da título a esta antología, una casa parece contener otro mundo habitado por almas en pena. O algo así, no está muy claro y el protagonista se obsesiona con descubrir qué hay detrás de esa fachada tapiada, sobre todo después de que, una tarde, ve tras una ventana el brazo de una mujer. 

Las historias de casas siniestras o malditas surgieron con El castillo de Otranto (1765) de Horace Walpole (también considerada la primera novela gótica) y Los misterios de Udolfo (1794) de Ann Radcliffe. De ellas proviene este edificio ruinoso de Hoffmann (1817) y también “La caída de la casa Usher” (1839) de Edgar Allan Poe. En esa línea y sin olvidar las apariciones o presencias: “Napoleón y el espectro” (1833) de Charlotte Brontë, “Relatos de los extraños sucesos de la calle Aungier” (1853) de Joseph Sheridan Le Fanu, “El Horla” (1887) de Guy de Maupassant, “La cena” (1912) de Alfonso Reyes, “El Fantasma” (1928) de Catherine Wells y “Casa Tomada” (1947) de Julio Cortázar… y dando un salto de 70 años: La casa de los tres perros de Agustín Cadena (FCE, 2017) y El fantasma de la casa del lago de Ana Romero (El Naranjo, 2017).  

.

Las crónicas de Harris Burdick

Chris Van Allsburg y otros autores. Traducción: Verónica Murguía. FCE, 2019.

Un fascinante regreso al favorito de tantos lectores (¡me incluyo!): Los misterios del Señor Burdick (FCE, 1996). 14 escritores desarrollan cada una de las inolvidables microficciones ilustradas imaginando explicaciones, pasados, consecuencias y giros inesperados que sólo aumentan el gozo por lo fantástico que ya tenía el original. Participan autores como Lemony Snicket, Linda Sue Park, Stephen King, M.T. Anderson, Kate DiCamillo, Gregory Maguire y Louis Sachar… Justo en la historia de Sachar reaparece la goleta después de que el Capitán Tory mueva su farol tres veces. Y resulta que el Capitán Tory es también un fantasma, uno de 165 años, muy querido en su barrio. El niño es Paul y, todas las mañanas, a las 6:17, atestigua el ritual del capitán desde su ventana: sale de la tienda de donas (se come una de canela), Paul le grita, el capitán lo saluda y luego se encamina al muelle. Hasta que un día toca directamente a la puerta de Paul pidiéndole ayuda.

.

Chris Van Allsburg.

 

Más libros con fantasmas 

Algunos libros que he reseñado con espectros: Escucha las sombras bajo el palmar de Mariana Osorio Gumá, Entre noches y fantasmas de Francisco Tario e Isidro R. Esquivel, Los vecinos de Guau Guau son una pesadilla de Mark Newgarden y Megan Montague, La casa de los tres perros de Agustín Cadena y Patricio Betteo, Agencia de detectives escolares (El caso del salón embrujado) de Jaime Alfonso Sandoval, Leo, el niño fantasma de Mac Barnett y Christian Robinson, La noche de las cosas de Laura Escuderoantologías como Noches de pesadilla y La hoguera de bronce; y en la sección de Expertos Invitados Los fantasmas tienen buena letra de María Fernanda Heredia y Roger Ycaza. 

 

También puede interesarte:

Mira cómo tiemblo… (en serio)

Hola, oscuridad. 13 libros de terror que te quitarán el sueño

12 libros para tener pesadillas

Criaturas, zombis y espectros de extraña imaginación

Lucy, el monstruo y un vampiro en la biblioteca + 12 libros de brujas, parcas y quimeras mexicanas

‘Era lúgubre, siniestro’. El huésped y otras ficciones inquietantes

 

Entrada No. 207

Autor: Adolfo Córdova

Ilustración de portada: Carmen Segovia para El hombre bajo el farol… (Avenauta, 2020).

Fecha original de publicación: 31 de octubre de 2020.

 

 

1 Comentario »

Comparte tu opinión, deja un comentario.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s