¿Y qué piensan los jóvenes de todo eso que se dice y escribe de ellos, para ellos?

En junio de 2015 lancé una convocatoria para conformar un Consejo Editorial Juvenil de Linternas y bosques. Me parecía necesario abrir un espacio para discutir los temas que abordaba en el blog, revisar qué les interesaba realmente leer a ellos, consultarlos como expertos, reflexionar alrededor del fenómeno editorial conocido como “literatura juvenil”…

Empezamos con el grupo de Facebook y en marzo de 2016 arrancamos las sesiones presenciales: último sábado de mes en el séptimo piso de la Biblioteca Vasconcelos; casi cuatro horas para hablar de quiénes éramos como lectores y qué hacíamos ahí. Fue así que surgió la idea de hacer un manifiesto. Y con él, la urgencia de un espacio propio más allá de mi blog y de sus participaciones en él. 

Y en ese momento estamos: configurando la que será su propia plataforma y organizando un año en el que aumentarán las sesiones presenciales y los objetivos, acompañados principalmente por Áurea Xaydé Esquivel Flores, quien ha sido cómplice y también guía de todo este proyecto.

miembro-del-consejo-juvenilEl Manifiesto que leerán a continuación fue escrito, luego de un largo proceso de discusión y consenso, por Alejandro Flores Ramírez, miembro del Consejo y estudiante de 19 años de edad de la Licenciatura en Letras Hispánicas de la UNAM. Los memes literarios fueron creados por Áurea y el diseño del resumen del manifiesto es de Frann Peraza, también parte del grupo.

El resto de los integrantes del Consejo Editorial Juvenil / Círculo de jóvenes lectores de la Biblioteca Vasconcelos que participaron en la conformación de este manifiesto son: Michelle Fonseca, Axel Uriel González Perez, Fabián Hernández, Janeth Silva Cruz, Uriel Torales Rivera, Rafael Sebastián Romero, Catherine Nieto y Yetlanetzi Rico Santiago.

Y en otros momentos: Kelly Aguirre, Neemekh Mudvari, Gris Reyes, Jesús Demetrio Ramírez, Carla Cristina Márquez y Fernanda Lugo. Para el seguimiento de las discusiones y ejercicios de crítica y lectura en el grupo de Facebook también nos ha apoyado Paulina Domínguez. Finalmente, este proyecto se enmarca en las actividades de “Espacio LIJ” de la Biblioteca Vasconcelos coordinado por Carola Diez y cuyo lema es: Libros reales, lectores reales.

Este manifiesto no es estático, se mantendrá dinámico, ajustándose igual que sus integrantes y sus prácticas lectoras.


 

Manifiesto “Soy joven, soy lector”

por Alejandro Flores Ramírez

(En representación del Consejo Editorial Juvenil del blog Linternas y bosques / Círculo de jóvenes lectores de la Biblioteca Vasconcelos de la Ciudad de México.)

 

Todos los cambios, incluso los más pequeños, son manifestaciones de movimiento que tienen siempre su semilla en lo estático, en convenciones que se ha decidido cuestionar. El diálogo abierto y tolerante sobre lo que se considera “normal“ trae consigo tesoros de un valor difícil de calcular: distintas perspectivas desde las cuales observamos, conocemos y meditamos el mundo que nos rodea y del que formamos parte; así como la posibilidad de repensarnos y repensar a los demás.

Escribimos estas líneas a partir de las conversaciones que hemos sostenido a lo largo de un año en el Círculo de jóvenes lectores de la Bibioteca Vasconcelos de la Ciudad de México / Consejo Editorial Juvenil del blog Linternas y bosques. Somos un grupo de jóvenes, de entre 15 y 33 años, que se reúne en la Biblioteca Vasconcelos por un interés común: los libros. Consideramos indispensable la reflexión en torno a la literatura desde un lugar cuya única condición es la de ser joven y ser lector.

Son frecuentes las tajantes divisiones que han dado lugar a lo que se conoce hoy como Literatura Infantil y Juvenil (LIJ), tres etiquetas cargadas de prejuicios más vinculados con el mercado, la manera en que se ve a los menores desde una perspectiva adulta y la dificultad de definir y caracterizar uno u otro grupo, que con los niños, los jóvenes y la literatura en sí.

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En todo caso, no nos interesa imponer o regular nada, sólo considerar esos prejuicios y ponerlos en crisis. Por eso, afirmamos que:

1.

Los jóvenes sí leemos y no nos conformamos con veinte minutos al día. Interactuamos con las obras que tenemos entre manos, establecemos un diálogo, nos involucramos, nos emocionamos, nos decepcionamos y preguntamos.

2.

No nos limitamos a las novelas ni al libro: poesía, ensayo, cuento, crónica, cómic; cine, anime, fotografía, manga, videojuegos… forman parte de los textos que tanto disfrutamos u odiamos.

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3)

En lo que se refiere a los libros —sí prestamos atención a lo que hoy en día se considera “literatura juvenil”—, mientras más leemos y nos enteramos de nuevas lecturas, más nos damos cuenta de los estrechos límites con que se pretende escribir para nosotros; se crean modelos que se convierten en lo que el resto del mundo cree que realmente (o únicamente) nos interesa. Muchos best-sellers juveniles son el más claro ejemplo de ello: romances fallidos, héroes unidimensionales, triángulos amorosos, distopías domesticadas… todos son elementos de fórmulas repetitivas, a la segura, argumentos que funcionan y podemos disfrutar en determinado momento, pero que, en su reiteración, cansan, provocan una necesidad de algo distinto, de otro acercamiento a lo que significa “juventud”. ¿Acaso nuestra complejidad cabe en tan escasos temas?

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4)

El libro impreso ha dejado de ser el único soporte para leer un texto literario y, por lo tanto, consideramos otras opciones —que plantean un acercamiento distinto a la obra— igual de válidas que la tradicional. Nosotros nos sentimos cómodos hojeando libros impresos y escroleando libros digitales y appbooks.

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5)

No podemos negar el peso de las redes sociales en nuestra manera de relacionarnos con los textos escritos; abrazamos el hecho de que internet supone cambios en nuestros hábitos de lectura y escritura así como en la promoción y producción de las obras, pero condenamos la cultura de lo inmediato y lo irresponsable, entre cuyas prácticas están el plagio, los resúmenes facilones y las frases mal atribuidas o anónimas.

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6)

También nos preocupan los booktubers, un grupo de personas, sobre todo jóvenes, que realizan videos de amplia distribución en los cuales comparten reseñas y opiniones de los libros que han leído. Vemos que el fenómeno ha tenido un enorme éxito: miles de lectores y no-lectores siguen sus recomendaciones e incluso han comenzado a leer y han ayudado a formar un público impresionante. Que quede claro: no criticamos su modo de proceder ni pretendemos generalizar con nuestras opiniones —de hecho, defendemos internet como medio alternativo de acercamiento a la lectura y sabemos que hay quienes realizan trabajos de reseña admirables—, lo que no aceptamos es la homogeneidad que expresa la mayoría en sus puntos de vista, en sus sugerencias de lectura y en sus mismos modos de observación: promueven una idea errónea y uniforme sobre nuestra relación con la literatura. Más aún, reprobamos casos en los cuales ellos han publicado libros “juveniles” que no estaban completos o no fueron revisados con cuidado, como si nosotros no mereciéramos obras de calidad (tanto en la forma como en el contenido) sino simplemente un nombre famoso detrás del título. Este no es un problema único derivado del movimiento booktuber; forma parte de una industria editorial mercantilista, donde los libros son meros productos, sin el más mínimo interés por lo escrito. Exigimos mayor responsabilidad de parte de esta industria y exhortamos a toda persona interesada en lo aquí expuesto a preguntarse al respecto: ¿Somos lo que nos venden?, ¿debemos conformarnos con ello?

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7)

Somos jóvenes lectores en contra de la hegemonía de lo inmediato, a favor de la diversidad y la desaparición de estereotipos que no nos corresponden de ningún modo. Nuestro hasta ahora llamado Consejo Editorial Juvenil de Linternas y bosques toma en este momento el nombre de “Guardabosques”. Dentro del bosque que habitamos, el de los libros como árboles y la vida como fértil tierra de cultivo, orientaremos a quien lo pida y aprenderemos de quien nos muestre semillas desconocidas o discretos troncos que quizá habíamos ignorado. Defenderemos nuestro patrimonio de los incendios que originan las opiniones vacías y los prejuicios. Mientras lo cuidemos, el bosque crecerá y, por ello, siempre necesitaremos nuevos guardabosques con quienes alimentar las raíces de la vida literaria mediante la participación, la reflexión y la discusión colectivas.

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8)

También los jóvenes tenemos mucho que decir.

 

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LO QUE ELLOS LEEN

Para acompañar la primera presentación pública de este Manifiesto, realizada el 26 de noviembre de 2016 en la Biblioteca Vasconcelos, los jóvenes lectores hablaron de algunas de sus lecturas favoritas recientes. Para dar constancia de esa variedad de libros que defienden, aquí algunos de los títulos: 

Los libros que los jóvenes lectores compartieron son reflejo también de su diversidad: After Dark y Tokio blues. Norwegian Wood de Haruki Murakami; He llegado al centro de la tierra. Poesía de los indios de los Estados unidos y Canadá; Winter’s Gate, de Insomnium (libro que acompaña a un disco de melodic-death metal); American Gods, de Neil Gaiman; el primer volumen del manga Gantz, de Hiroya Oku; De perfil, de José Agustín; Clemencia, de Ignacio M. Altamirano; Un mundo feliz, de Aldous Huxley; 1984, de George Orwell; Drácula, de Bram Stoker; Máximas francesas de diversos escritores y filósofos franceses; El llano en llamas, de Juan Rulfo…

DE PRONUNCIAMIENTOS CULTURALES Y POLÍTICOS

En un país donde la juventud equivale a vulnerabilidad, no es trivial que estos lectores se hayan pronunciado por escrito y en voz alta; los “Guardabosques”, como se autoproclamaron, se han adueñado del lenguaje y diversos textos para nombrar y vivir su realidad con el fin de transformarla (Petit 73-74). Desde esa línea de fuga que es la juventud —múltiple, heterogénea, nómada, libre (Deleuze y Guattari, 2002)—, los individuos articulan nuevos discursos de resistencia y heredan la tarea, porque no es una pertenencia, sino una responsabilidad colectiva, una deuda histórica.

Con la publicación de este Manifiesto, Áurea Xaydé Esquivel Flores, investigadora y estudiante de maestría de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, publica en simultáneo un texto en el que reflexiona sobre la dimensión política y cultural de este hecho. Disponible en el blog de la Revista de Literatura Infantil y Juvenil Contemporánea, LIJ Ibero. Léelo completo aquí.

¿ERES JOVEN, ERES LECTOR, TE IDENTIFICAS CON ESTE MANIFIESTO?

Súmate al proyecto aquí. ¿Quieres agregar o cuestionar algo? Déjanos un comentario. Y si eres mediador de lectura, maestro, promotor de lectura o padre de familia ayúdanos a difundirlo entre jóvenes y adultos, y compartan otros proyectos que trabajen con jóvenes y literatura. ¿Y si cada grupo de jóvenes lectores armara su propio manifiesto? 

La próxima presentación pública y discusión de este Manifiesto se realizará este mes en la Biblioteca Vasconcelos de la Ciudad de México. ¡Pronto anunciamos la fecha! 

 

Imagen de portada Frann Peraza.

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23 Comentarios »

  1. Creo que el usuario Garza ya señaló de forma pausada y medida todos los baches que este manifiesto mediocremente expone (imposible tomarse en serie cualquier argumento que como punchline use un meme). El comentario es para que continúen mejorando y puliendo estos puntos. Porque más que lectores de 15-30 parecen niños de 11-17 los que escribieron esto.

    • Una crítica cuya intención es movilizar al otro a que mejore, plantea formas en que esto puede suceder y expone sus propios argumentos con especifcidad. Cosa que vos no hiciste, pero que yo te propongo que te plantees realizar a futuro, si tu intención real es generar que otro mejore, claro.

    • Hola, Joaquín. Esta sábado a las 12:00 horas presentamos el manifiesto en la Biblioteca Vasconcelos de la Ciudad de México. Si vives acá, ojalá puedas darte una vuelta. Si estuviste de acuerdo con los “baches” de Joaquín Garza, quiere decir que no leíste a detalle el manifiesto, si no que, como sucede con muchos lectores actuales, sólo lo escaneaste. No somos conservadores, eso sí, ni nos asustan los memes. Consideramos que son una expresión de la cultura juvenil y nosotros los consumimos. Finalmente, la franja lectora de “niños” de 11 a 17 nos parece de lo más admirable. Sabemos que no fue halago, pero así lo tomamos. Si te interesa realmente dialogar, te esperemos el sábado o por acá le seguimos. ¡Saludos!

  2. Estoy de acuerdo en la mayoría de los puntos, excepto en el de los booktubers. Creo que si hay canales que se enfocan en un sólo género y es muy difícil que el booktuber en cuestión lea algún otro género, pero no hay que generalizar, hay muy buenos canales en donde se preocupan por la imagen y sí llegan a dar una verdadera opinión, hay canales que fomentan la lectura de 20 o más libros al mes y creo que esto está mal, se debe de leer por gusto no por un récord. Si no critican el acercamiento de la lectura a través de este medio, entonces ustedes también promuevan a los buenos canales de booktube, aquellos que si hablan de muchos géneros y que retan al espectador a sumergirse aún más en la literatura.

    • Precisamente “dar una opinión” es el problema de los “booktubers”. Bajo la bandera de que hay que respetar “opiniones” se valida cualquier cosa, incluso si ésta no tiene fundamentos. En ese sentido muchos de los llamados booktubers, no tienen conocimiento de los elementos para hacer una reseña de un libro. Una opinión no es una reseña. Por otra parte, si algunos se dicen lectores o estar comprometidos con la lectura, resulta extraño que no sepan cómo dar un síntesis del contenido del libro y preocuparse más por la imagen o la pose del canal.

      • Creo que va por los dos lados. Sí hay muchos (demasiados) booktubers tops cuyas opiniones, lecturas, expresiones dan mucho de qué desear. Case in point: algunos de los ‘country leaders’ de España (Ayamonte y Verdú), Colombia (Juliana), Argentina (Kevin) que nada más… bueno, lo voy a escribir en inglés para que no suene feo: they read pure crap.
        Pero por otro lado, la utilidad que tienen al animar a que más gente lea (por más que sea lo que las editoriales bombeen en la mayoría de los casos) tiene que tener algo de rescatable. Al fin y al cabo, todos asumimos que alguien que adquiere el gusto de leer poco a poco se irá saturando de lecturas más fáciles y buscará lecturas técnicamente más demandantes y más profundas. No siempre ocurre pero tal vez lo importante es sembrar una semilla.
        Por otro lado… supongamos que el nivel de análisis de la comunidad es técnicamente perfecto. ¿Animarían a más gente a leer? ¿O la alejarían de la lectura como si fueran maestros de literatura de los que pululan?

  3. Hola! Frann me copió el artículo para pedirme retroalimentación del mismo. Entonces les voy a pasar algunas ideas que se me ocurrieron leyendo el manifiesto.

    Primero que nada, me llamó un poco la atención que el título ponga: ‘Nosotros los jóvenes’, cuando yo hubiera puesto ‘Nosotros los integrantes de este particular club de lectura’. Es interesante y súper válido su punto de vista, pero arrogarse la representación de toda la juventud lectora me parece no muy válido. Por lo menos desde un punto de vista estadístico y si le hacemos caso a los números de ventas

    1. La campaña del Consejo de la Comunicación es nefasta, sí. No creo que empuje a nadie a leer (y en mi caso, me parece chocante poner a figuras como el Club Barcelona o Dora la Exploradora. Donde sí son un poco mejores son con sus cuentas de Twitter). Sin embargo, tiene un punto numérico. Leer 20 minutos al día son a mi velocidad de lectura unas 11 páginas, que por todos los días del año nos da 4015 y para el promedio de páginas de un libro de 300 son 13 libros al año. Eso cuadruplicaría por sí solo el promedio nacional de lectura, así que creo que sí hay validez en la idea de leer 20 mins al día en quien no lee nada). Como punto aparte, además de establecer un diálogo, involucramos, emocionamos etc. yo pondría ‘escapamos’ ‘aprendemos’ y ‘nos divertimos’.
    2. No, no limitarse a novelas. Es el grueso de lo que he visto que lee la gente, pero no lo único. Desafortunadamente, no conozco fuera de mí a mucha gente que le guste leer poesía o ensayo (o cualquier cosa de no ficción para el caso, incluyendo memorias y biografías). La mayoría de los lectores jóvenes que conozco sólo han leído por placer El Diario de Ana Frank (y tal vez el libro de Malala) como texto de no ficción. ¿Cómo se lee un videojuego?
    3. La literatura juvenil (eminentemente norteamericana) actual tiene como dos vertientes. La primera es la estereotípica que describen con los triángulos amorosos y los Mary Sues de protagonistas. Yo les digo ‘distopías descafeinadas’. Y la otra es una especie de ‘naturalismo millenial’ donde se describen toda suerte de problemas sociales pero pasa algo súper cruzado: se enfoca mucho en promover la diversidad y el respeto, pero desde una actitud buena ondita millenial que ni representa estadísticamente a la mayoría de los jóvenes y que termina autoestereotipando a los protagonistas. He encontrado novelas juveniles muy decentes a su nivel (i.e. Seis de Cuervos, una fantasía que para gente de 13 años se defiende muy bien o Ciudades de Papel de John Green, que tiene referencias culturales súper inteligentes), pero no son la mayoría.
    4. Súper de acuerdo. Siguen siendo según yo pocos los jóvenes que leen electrónico. Añadiría yo los audiolibros que son idóneos para leer en el metro y no marean y dejan usar las manos.
    5. De acuerdo. Yo tengo casi mi decálogo de etiqueta en Goodreads. Es una pena que la plataforma destaque primero las reseñas con más likes, las cuales tienden a ser las peores (*OMG OMG, GIF, The Feels!*).
    6. Booktube. Ay, Booktube. Llevo casi tres años con mi canal. Empecé motivado por la calidad abismal que encontré al principio, pero pelear contra lo que es la mayoría es difícil y uno tiene que encontrar su nicho. En estos casi tres años al día de hoy he formado una pequeña comunidad de 3170 seguidores, que siento ganados a pulso. Sí trato de elevar la barra, es un hecho, pero eso no va a conseguirle a uno cientos de miles de seguidores. Creo que este punto estereotipa a la comunidad. Es cierto que no vamos a encontrar booktubers de más de 40K seguidores que no sean preponderantemente lectores de juvenil comercial (YA). Pero dentro del mar de circonios sí suele haber piedras preciosas. La única de los tops a quien en lo profesional (además de lo personal) hay que ver es a Fa. A ella sí le gira, es estudiante de letras y se le nota de inmediato. El problema es que su output se ha desplomado y ya publica una vez cada tres meses. Fuera de eso decir que booktube es homogéneo es un error catastrófico y no ayuda a que la comunidad avance en la reforma que creo que desesperadamente necesita. Más debajo de los tops sí van a encontrar maravillas. Con respecto a las editoriales, no entiendo cuál es el problema de llamarlas mercantilistas: al fin y al cabo son negocios que tienen activos y pasivos y capital contable y estado de resultados y un flujo de efectivo sin el cual quiebran. Comercian con productos culturales, sí, pero si sólo comerciaran con cosas de alta cultura alejadas del gusto popular tendrían que vivir del mecenazgo privado o público. Como funciona por supuesto es que los libros de más volumen (no necesariamente, pero por lo general los de menos mérito cultural) funcionan como subsidio cruzado hacia obras que no venden un libro pero que son elevadísimas.
    7. No tengo comentarios sobre éste. Creo que es decisión de cada quién si quiere plantar semillas quiere buscar otra cosa. Y creo que no se le debe recriminar si su interés no está en volverse un ‘lector crítico’. Toda mi vida he encontrado mucho conflicto con esta posición, por lo políticamente cargada que es.
    8. Bonito cartel, Frann. Parece un cartel victoriano parecido al que inspiró a Lennon a componer ‘Being for the benefit of Mr. Kite’.

    Por último, un comentario de estilo. Se nota a leguas que el manifiesto se construyó al estilo asambleario típico de facultad de humanidades.

    • Hola! Comparto mucho de lo que has dicho (así como mucho del Manifiesto), salvo por lo de Fa. Para mí le falta mucho, sus críticas no tienen un criterio como el de estilo, calidad literaria y etc. Yo soy estudiante de Letras de la UBA (universidad de Buenos Aires, en Argentina) cuyo fin último de la carrera es formar críticos literarios (lamentablemente le falta mucho a la carrera para formar críticos desde la creación literaria, o para formar gente capaz de expresarse creativamente mediante las “letras”), y a mi entender le falta MUCHO para poder hacer una buena crítica no contaminada completamente por los gustos.
      Además hasta su criterio humano me parece nefasto, siento que habla una nena en vez de una adolescente/adulta. Pero bueno, esto sí es mas bien subjetivo mío.

      • Hola. En cuanto a Fa, me parece que es de las pocas booktubers famosas que puedo llamar una persona culta. Un caveat: esperar que el fin de booktube sea formar críticos o por lo menos gente que reseñe libros con las herramientas de la crítica profesional va a ser contraproducente. Es más: sugerirlo genera una reacción sumamente virulenta en la comunidad (véase el famoso artículo de Ana Garralón y en qué acabó la discusión). Es más, dentro de la comunidad existe el slogan ‘soy lector, no crítico’. A veces para molestar yo les digo que lo que están diciendo es ‘soy lector no crítico’. Pero para mí debe haber un punto medio entre las dos.

        Saludos,
        Joaquín

      • Concuerdi con lo que decís, y por las dudas aclaro -algo que igual se puede leer en mi comentario si no se hace uso de falacias- que no esperaría de una plataforma como booktube que FORME críticos. Aún así, aunque la plataforma no tenga las herramientas para FORMAR -y no deba tenerlas- buenos críticos, lo pedorro no va a dejar de serlo. Como hablaste de esa mujer, yo comenté sobre esa mujer, cuyo criterio literario vos igualaste al de un estudiante de letras, asi que no, en lo absoluto se parece. Y culta, a mi parecer, es culta en cuanto a saber de vulgo se refiere, en otras palabras “cultura de revista” es lo que tiene. Su criterio social también peca de ser plano, a mi parecer.
        En fin, nada. Sólo comentaba para que si alguien lee tu comentario y le interesa verla, si puede se abstenga de perder el tiempo, o no, y se forme su propio criterio, lo que es mejor. Por mi parte yo recomiendo a “Los libros de María Antonieta”, que no es estudiante de letras, sino de medicina, que tiene un criterio Y argumentos exquisitos, y sabe diferenciar gusto de calidad real.

      • Sorry, me quedé con la respuesta el sábado.

        Conozco físicamente a Fa y sé que es una persona de bastante cultura… el tema es que creo que decide no expresarla en full en su canal porque conoce a su audiencia. A María Antonieta también la conozco: tiene muy buen análisis efectivamente y sus lecturas bordean entre lo literario y lo comercial, pero lo que la hace destacar es que ella sí busca subir el nivel. Sin embargo, no creo que eso sea lo que atrae de su canal. Lo que creo que le ha granjeado un buen número de seguidores (unos 24K) es su estilo particularmente viperino y sus ataques a los libros de booktubers. El único tema que tengo con ella es que no reacciona muy bien a los cuestionamientos.

      • Hola. Me parece muy interesante la discusión y, si me permiten, Azul y Joaquín, me gustaría intervenir con algunas disquisiciones en torno a la figura del “lector crítico” (que no me sacaría de la manga, soy estudiante de maestría en Letras Modernas de la Universidad Iberoamericana y me formé en Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM).

        Si estoy leyendo bien los comentarios de Joaquín, creo que a veces se produce una confusión; un ‘lector crítico’ no es lo mismo que un ‘crítico literario’ (aunque lo expones con más claridad con tu tease ‘soy lector no crítico’). El segundo es un profesional que abreva de diferentes escuelas teóricas (literarias, culturales y políticas) con el fin de desmenuzar la obra y así mostrar posibles formas de lectura, mientras que el primero es un lector que pone atención en los detalles, que pregunta y que -como Remi de Ratatouille- puede venir de cualquier lugar. Es decir, un lector crítico no tiene por qué ser crítico literario, pero todo crítico literario sí debe ser un lector crítico. Creo que ahí estaría el punto medio que buscas.

        Tienes mucha razón, Joaquín, hablar de ‘lectores críticos’ implica una carga política, pero, aunque te conflictúe, esa misma declaración ya es política en sí misma. Cualquier acto social humano, de práctica y de discurso, es político, aunque no lo queramos (y el no quererlo TAMBIÉN es político, no hay escapatoria), porque lo político es todo aquello que tiene que ver con las relaciones de poder entre individuos con miras hacia la preservación (o desmantelamiento) de las estructuras que sostienen a los Estados y entre los Estados (o las comunidades en general): levantarse temprano para ir a la escuela o al trabajo es un acto de reforzamiento político, consumir estos u otros productos también, asistir a tales o cuales eventos deportivos o culturales, también y así con todo lo que hacemos Como booktuber, sea cual sea la forma de presentar contenidos, uno puede ser y es, de hecho, un agente político que legitima y naturaliza determinadas prácticas y discursos, no importa que no se pretenda hacerlo. Por eso, creo yo, no hay libros ni lectores “neutrales” o “inocentes”, todos participamos, de una u otra manera, de sistemas que rigen la manera en que vemos y pensamos el mundo; y todos, en mayor o menor medida, somos responsables (que no culpables, aclaro).

        Ahora bien, la forma en que traes a cuento el incidente con el texto de Ana Garralón también me parece interesante, puesto que dices: “[…] sugerirlo genera una reacción sumamente virulenta en la comunidad […]”, lo cual me resulta preocupante e ilustrativo al mismo tiempo. Sugerir una profesionalización se interpreta como una afrenta imperdonable, ¡qué cosa, caray! Está tremendamente arraigada la creencia de que “lo importante es leer”, como un discurso reproducido artificialmente que no incluye lo que se lee y cómo se lee. Claro que uno puede leer lo que se le dé su regalada gana y en el tiempo que se le dé la gana, pero los modos en que asimilamos y nos relacionamos con la obra son lo que hacen la diferencia. Aquí vuelvo con el lector crítico: no sólo se trata de ‘consumir’ la obra, es posible y necesario hacerle preguntas: ¿quién lo escribió?, ¿por qué lo escribió?, ¿cuándo?, ¿desde dónde?, ¿qué pasaba en el mundo en ese momento?, ¿que significa el título?, ¿por qué contar una historia o armar un poema de esa forma?, ¿hay relaciones con otros libros y autores?, ¿por qué suena tan bonito así como lo dice aquí?, ¿qué significa decir esto en un mundo como en el que yo vivo?, ¿por qué esa persona, allá, puede escribir eso que estoy sintiendo yo ahora?…. No es una exigencia extraordinaria propia de los especialistas y lo sé porque he trabajado con chavitos de secundaria “no-lectores” (que no han terminado un libro en su vida, tienen menos de 10 libros en su casa y esas ondas) y han sido ellos los que me han preguntado y me han contestado preguntas así con toda la naturalidad del mundo. Al principio puede ser difícil, como cualquier ejercicio, pero con un empujoncito, la banda revela cosas maravillosísimas que suele exceder las posibilidades imaginadas por un crítico literario. Y también, con base en lo que he visto con otros lectores además de mí, es que hacer esas preguntas no le quitan la diversión a nada, sino que, por el contrario, revelan nuevos niveles de disfrute de las obras.

    • Buenas tardes, Joaquín, gracias por tomarte el tiempo para leer y comentar nuestro texto. Ahora, siguiendo la dinámica del diálogo que esperábamos fomentar con el manifiesto, nos gustaría responder algunas de tus observaciones:

      En el primer párrafo expones que te llama la atención el uso de la frase “Nosotros los jóvenes” pues, a tu juicio, es una forma de arrogarnos la voz de todos los jóvenes. Quisiéramos remarcar que el manifiesto dice textualmente: “…Escribimos estas líneas a partir de las conversaciones que hemos sostenido a lo largo de un año […] Somos un grupo de jóvenes de entre 15 y 33 años que se reúne en la biblioteca Vasconcelos […]”. En ninguna parte se menciona la expresión “nosotros, todos los jóvenes” o “todos los jóvenes”. Como puedes ver, especificamos quiénes somos, cuál es nuestra postura e invitamos a cualquiera que se sienta identificado con nuestro pensamiento a decir: “Soy joven, soy lector” (de ahí el uso de la 1a persona del singular).

      1. La cuestión de los 20 mins. Respetamos tu opinión, pero nos parece que aceptar esta “medición del lector” coarta la diversidad de los mismos, ya que ni todos los lectores leen igual ni todos los libros pueden ser abordados igual, lo que nos lleva a cuestionarnos: ¿Qué es preferible, calidad o cantidad? ¿20 minutos son suficientes para leer y aprehender el desarrollo de cualquier libro, como, digamos, el Fausto de Goethe? ¿Acaso el fin es sólo consumir libros y elevar las cifras de educación estandarizada (por organizaciones a las que no podría importarles menos las condiciones reales de un país como el nuestro) o es fomentar el goce, el cuestionamiento y la lectura consciente? ¿Sólo cuenta el tiempo que pasamos viendo palabras o también podemos contar el tiempo de reflexión como parte de la dosis diaria de lectura?
      Sobre lo que experimentamos con la lectura, coincidimos contigo, aunque algunas cosas las matizaríamos.

      2. Al ser un grupo heterogéneo, podemos decir que varios de nuestros integrantes y sus conocidos son aficionados también a la poesía, los ensayos y a los textos científicos, los cuales nos interesa difundir más. Por ello, decimos: “No nos limitamos a las novelas [como género] ni al libro [como soporte]: poesía, ensayo, cuento, crónica, cómic, cine, anime, fotografía, manga, videojuegos…[…]”. Sobre los videojuegos: Cuando hablamos de ilustración y del manejo de la composición, existen ciertas reglas y patrones que condicionan la lectura y entendimiento de la imagen; el modo en se manejan estos puntos es vital para que cualquier obra pueda generar impacto en los individuos (recomendamos la siguiente lectura para mayores detalles: http://www.develop-online.net/opinions/designing-game-narrative-how-to-create-a-great-story/0185460), así que, desde el momento en que nos enfrentamos a una serie de códigos que interactúan entre sí para darle forma a un producto más complejo, en el instante en que extraemos (o atribuímos) sentido y generamos expectativas e hipótesis, empieza el proceso de lectura. Es muy interesante ver esto y compararlo con afirmaciones como las de que rescata Robert Darnton (en el artículo “¿Qué es la historia del libro?”) de otros autores como Wayne Booth, Stanley Fish, Wolfgang Iser, Walter Ong y Jonathan Culler: “[…] la literatura es una actividad, la interpretación del pensamiento en el seno de un sistema de comunicación en lugar de un canon de textos.”

      3. Valoramos estas clasificaciones que mencionas, y, a grandes rasgos, creemos que todos los involucrados en esta discusión estamos de acuerdo; justamente, no decimos que sea “lo único que haya”, decimos que es de lo que más hay (como de lo que se produce como lo que se distribuye) y, como tú mismo dices, los materiales con contenido más inteligente o que se presta para reflexionar más no es parte de la mayoría.

      4. Estamos de acuerdo.

      5. Estamos de acuerdo.

      6. Uy, viene otro punto problemático. Dices: “Fuera de eso decir que booktube es homogéneo es un error catastrófico y no ayuda a que la comunidad avance en la reforma que creo que desesperadamente necesita. Más debajo de los tops sí van a encontrar maravillas.” Pero mucho tememos que te has confundido, porque escribimos: “Que quede claro: no criticamos su modo de proceder ni pretendemos generalizar con nuestras opiniones -de hecho, defendemos Internet como medio alternativo de acercamiento a la lectura y sabemos que hay quienes realizan trabajos de reseña admirables-, lo que no aceptamos es la homogeneidad […]”. Además de nuestras propias experiencias, tomamos en cuenta las valoraciones éticas de canales como “Los Libros de María Antonieta” (https://youtu.be/gpICY4eAZy4, a la cual nosotros no consideraríamos “viperina”, pero eso es un tema muy aparte).
      Después acotas: “Con respecto a las editoriales, no entiendo cuál es el problema de llamarlas mercantilistas: al fin y al cabo son negocios que tienen activos y pasivos y capital contable y estado de resultados y un flujo de efectivo sin el cual quiebran. Comercian con productos culturales, sí, pero si sólo comerciaran con cosas de alta cultura alejadas del gusto popular tendrían que vivir del mecenazgo privado o público.” Entendemos esto del negocio editorial y el papel del lector-consumidor; no pedimos que comercien sólo con “cosas de alta cultura” (y lo reafirmamos al decir que leemos anime, manga, cómic y productos diversos), sino que cuestionamos prácticas antiéticas, la falta de control de calidad, la ausencia de obras diversas, la promoción de escritores putativos y las actividades que se enfocan más en las personalidades que en los libros (y aquí volvemos a remitirnos al video citado más arriba). Ahora bien, es frecuente la creencia de que “mantener sanas las finanzas significa sacrificar la calidad del producto cultural”, pero ese tipo de pensamiento proviene del siglo pasado y ha sido ampliamente cuestionado tanto en escuelas de negocios como por eminencias del medio. ¿Por qué no tomar la estafeta como consumidores y demandar más contenidos que nos inviten a la reflexión y que estimulen nuestra creatividad?

      7. “Aquel que crea poder encontrar en sí mismo algo que le permita prescindir de todos los demás se engaña, pero aquel que piensa que es imposible prescindir de él se engaña aún más.” François de La Rochefoucauld, Máximas francesas (D, 201)

      8. Gracias por reconocer el trabajo de diseño de nuestro querido Frann, nosotros también amamos lo que hizo con nuestra identidad gráfica.

      ¡Qué bueno que se ve el trabajo colectivo de asamblea y que brinca el corte humanista! Sobre todo porque somos un grupo muy diverso; aquí hay estudiantes y egresados de medicina, diseño, letras, periodismo, ingeniería, mercadotecnia, música, etc. (y cuando empezamos, algunos seguían en preparatoria!)
      Ya que nos has ayudado a ver y pensar con más cuidado algunas de nuestras afirmaciones, nos permitimos también hacer una pequeña sugerencia, Joaquín: muchas autoridades de la teoría literaria y la hermenéutica nos exhortan a leer más de una vez un texto para poder comprender la intención del autor de manera más precisa; creemos que es un buen consejo que siempre debe seguir hasta al más avezado lector.
      ¡Que tengas un buen día!

  4. Me fascinó el punto número uno: “Los jóvenes no nos conformamos con leer 20 minutos al día”, y es correcto, porque hay que leer todo lo posible, cuando esperamos el bus, entre clases, en las noches, en los fines de semana. Todos los momentos son buenos para hacerlo.
    Completamente de acuerdo con el manifiesto, los jóvenes nos preocupamos por los booktubers, no nos cerramos a leer sólo unos cuantos géneros o tramas cliché, amamos los libros, también nos preocupa el mundo editorial.
    Excelente manifiesto, felicidades.

    • Que bueno que te haya gustado Alma, agradecemos muchísimo tu comentario.
      ¿Te gustaría compartirnos alguna lectura de tu interés? Para continuar en esta sección las recomendaciones de libros y la diversidad de géneros.

      • Desde luego que Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco, también Peter Pan de J.M Barrie. 🙂

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