Siete historias, que van de menor a mayor edad lectora, en las que hijos e hijas, como tú, esperan, buscan y hasta reinventan a su papá (y casi siempre le tienen bastante paciencia).

Ilustración de Mari Kastand Johnsen.

Hace un tiempo escribí una entrada titulada ¿Un papá? ¿Para qué?, en la cual, además de preguntarle a muchos niños para qué servía un papá, hablaba de cuánto brillaban por su ausencia en ciertos espacios y momentos. Tal vez por eso tantos escritores e ilustradores se dedican a buscarlos en los libros que crean.

Pero una vez, también, un especialista de la mente me dijo que los padres eran como “personajes secundarios” en la vida. Eso me hizo pensar que a veces los papás pasan a un segundo plano, se les margina de las decisiones, les hacemos “perder su brillo”. Entonces: ¿se borran del mapa o los borramos? Quizás a veces una, a veces otra, a veces un poco de las dos. En cualquier caso, todos los libros que verás a continuación proponen escuchar y hablar con los padres y preguntarse por ellos. Leerlos te hará recordar a tu padre (si murió) o imaginarlo mejor (si no lo ves mucho o no lo conoces) o hasta entenderlo y valorarlo más (si lo tienes en frente).

Puede ser buena idea leerlos con él (y ¿por qué no? hasta regalarle alguno o ir a buscarlo tú mismo a la biblioteca). Los primeros de la lista tienen más ilustración que texto y podrías invitar también a leer a tus hermanos o primos pequeños; luego hay una novela que te gustará especialmente Papá no es punk, en la que un niño de 12 años se lanza a la búsqueda de su padre, y al final encontrarás una historia que quizás interese más a tu hermano o hermana mayor. Hay para todos.

Qué disfrutes el recorrido, y crecer con libros que te acerquen (o que digan: “¡ven!”) a ese señor tantas veces querido, esperado, admirado y extrañado, pero también un poquito invisible: papá.

Ilustración de Mari Kastand Johnsen.

 

1. Los grandes pasos de papá

Nadine Brun-Cosme y Aurélie Guillerey. Ediciones Castillo, 2016.

Esa mañana, al viejo coche verde de papá le cuesta trabajo arrancar. Parece como si tuviera hipo. Pero al fin arranca y el pequeño Mateo llega a la escuela. Cuando se despide de su papá, sin embargo, tiene un nuevo temor: ¿qué tal que el coche no arranca en la tarde cuando su papá deba volver por él? ¡Qué tal que no llega nunca a buscarlo! En ese caso “vendré por ti en el tractor rojo del vecino”, responde el papá. “¿Y si el tractor rojo tampoco arranca…?”, replica Mateo. Y así, el papá imagina las muchas formas en las que podría regresar por él: pedirle a todos los pájaros que lo lleven volando, a través de los túneles de los conejos, en su barquito de juguete, en un dragón… Pero Mateo sospecha lo peor: ¡nada funcionará! Hasta que al papá se le ocurre una idea que lo dejará tranquilo.

La conversación podría convertirse en un juego y repetirse todos los días… Así, Mateo y su papá se harían más cómplices y ahuyentarían, mientras se divierten, el miedo que les provoca esta separación. “¿Y si el coche no arranca?, ¿y si el tractor rojo no arranca? ¿y si…?”. ¿Que respuestas inventará papá está vez? Las fantasiosas soluciones llenan las páginas de colores y tiernos personajes que atraparán a padres e hijos.

 

2. Mares de invierno

Francesca Massai. FCE, 2017.

Cuando este pequeño se enoja con su papá, todo a su alrededor se pone rojo. “Mi corazón se acelera, mi cara se transforma”, dice. Y siente que su cuerpo estalla de coraje: ¡es una tormenta tropical, un volcán en erupción, una serpiente!

Un libro lleno de trombas de peces, como emociones, que nadan con este niño: lo sumergen en un abismo marino de enojo y lo someten a sus impetuosas corrientes. Hasta que encuentra la mirada de su padre y las aguas se calman. Si has tenido ganas de gritarle a tu papá, y jalarte los pelos de la desesperación, pero luego has querido también contentarte con él, te verás reflejado en este libro: paisaje marino y afectivo para desahogarse y salir a respirar a la superficie.

 

3. Poka y Mina

Kitty Crowther. Ediciones Castillo, 2017.

Mina está un poco aburrida hasta que su papá, Poka, le dice que irán al cine. Está muy emocionada. Quiere llevar a sus seis peluches. Poka no está muy convencido pero le da permiso. ¿Dos entradas solamente? No, ¡para sus peluches también! “Ocho”, pide Mina. ¿Dos lugares? No: Mina quiere sentar a cada peluche en una butaca. Poka respira profundo y consigue mantener la paciencia.

A media función, a Mina le da sed, quiere ir a comprar jugos de flores. Poka cede, un poco resignado. Van por los jugos. Vuelven a la sala. Y luego: ¡un peluche ha desaparecido! ¿dónde estará? Poka se queda viendo la película y le dice a Mina que ella vaya a buscarlo. ¿O es Mina la que le dice que se quede tranquilo, que ella irá sola a buscarlo?

Una serie de historias protagonizadas por un padre y una hija que van descubriendo el mundo juntos. Mina hace quiere probarlo todo (y Poka la apoyo). En otro de los dos libros que ya salieron en México (es una serie), Mina decide que quiere ser parte de un equipo de futbol. Poka la inscribe en uno… pero la primera práctica es un poco decepcionante, nadie cree que ella pueda jugar: “¡Que lleves tacos nuevos no quiere decir que sepas jugar fut! —grita uno de sus compañeros”. Mina no se dará por vencida: tiene un plan para eliminar las burlas y meter algún gol.

Antenas, patas, flores, alas, cortezas, tazas de té, muebles tamaño insecto y ojos que lo miran todo. Una serie para volverse fan.

 

4. Mi pequeño gran papá

Mari Kanstad Johnsen. Niño Editor, 2013.

Vas a maravillarte con estas ilustraciones agigantadas y ondulantes. Te darán ganas de apretarlas o moldearlas como si fueran de plastilina, o dibujar tú también esas líneas que se parecen tanto a tus propios dibujos pero que revelan mil detalles y estilos que nunca habías visto juntos. Toboganes, albercas, lentes de sol, palmeras, monos y un montón de gente que quiere comprar un helado. Todo el alucinante despliegue visual acompaña las palabras de una inolvidable historia para llevar de vacaciones, para deslizarla bajo la almohada o para leerla con quien quieras en tu sillón favorito.

Un papá un poquito despistado pierde a su hija, Maia, en el zoológico (¡confunde su mano con la de un monito!). Maia, aunque es pequeña, más aún frente a su inmenso papá, logra mantener la calma. Su papá, al darse cuenta del error, entra en pánico. ¿Quién encontrará a quién al final? 

No importa qué edad tengas, con puro humor este libro te hará pensar en lo grande que se puede ser a una corta edad y lo pequeños que somos todavía muchos grandes. Todo un hallazgo. Y hallazgo también la editorial Niño editor, que rescata joyas clásicas olvidadas y se lanza a la creación de nuevas. Búscala y encontrarás.

 

5. El honor o la muerte

Toño Malpica y O’Kif. Ediciones Castillo, 2016.

Capitán Sanguinario sale de la oficina y se dirige a su casa con una idea fija: encontrarse con su hijo, el Despiadado Morgan y luchar contra brujas, calacas y monstruos temibles. Pero su hijo está echándose una cascarita con sus amigos… El capitán se siente un poco solo y decide ir a visitar a su propio padre, el Comandante Brutal, para ver si él puede ayudarlo a combatir a esas criaturas. ¡La batalla es memorable!

Un libro con el que se conectarán varias generaciones de lectores: tu abuelo, tu papá y tú. Una puesta en escena de un juego que te resultará familiar con una historia que provocará nostalgia en el adulto que la lea. Las ilustraciones acentúan el heroísmo de los personajes con un trazo clásico de cómic, pero con fondos de colores neutros y líneas por momentos temblorosas que te harán pensar en la cualidad onírica y líquida del recuerdo… Luego seguramente gritarás: ¡el honor o la muerte! mientras te lanzas al combate, codo a codo con tu padre. 

 

6. Papá no es punk

Federico Ivanier. Loqueleo

—Pero, ¿por qué es que te interesa TANTO saber quién es tu padre? (…)

—Y para TENER PADRE, para qué va a ser.

—No sé, yo pregunto, nomás.

—¿A vos no te gusta tener padre?

—Por lo general. Pero te aviso, si no te gusta, no lo podés devolver. Te lo tenés que quedar PARA SIEMPRE.

Dani no sabe quién es su papá. Su mamá tampoco está muy segura. Le da tres nombres posibles: Pedro Arias, Julio Domínguez y Nicolás Motta. Y Dani, que hasta hacía poco no le interesaba en lo más mínimo saber quién era él, se ha lanzado en su búsqueda. Lo ayudará nada más y nada menos que la optimista y aguerrida Valentina, a quien él considera la CMC (Criatura Más Celestial) del universo. También su mejor amigo, Ernesto y, de alguna manera, su “sobrino de la suerte”, Joaquín (sí, aunque Dani cumplió apenas 12 años ya tiene un sobrino, hijo de su hermana Guillermina). Con muchísimo humor (te lo digo: no paré de reír en toda la novela y hasta se me salieron algunas lagrimitas de la risa), con mucha acción y franqueza (Dani y casi todos a su alrededor dicen lo que piensan sin rodeos: Madurá, nene, el mundo es así, le dice la hermana), esta novela narra todas las peripecias que pasa Dani para encontrar a su padre, incluidos algunos horrores: Qué terrible sería si el padre en cuestión resultara ser el antipático vendedor de paraguas o, ¡peor aún!, si fuera el mismísimo padre de su compañero de clase más odioso, Ricardo.

Para distraerse de tanta presión (llega incluso a arrepentirse de la búsqueda: ¿Quién dice que yo DEBO tener padre? Yo estoy RE bien así como estoy), Dani saca su guitarra y toca un poco de punk. Tiene una banda que se llama “Papá no es punk”, porque no creía que pudiera tener nada en común con su padre, y aunque todavía no ha dado ningún concierto (sólo son dos integrantes, Ernesto y él; les falta baterista), eso, ¡y todo lo demás! va a cambiar.

Ya verás que al leer este libro sentirás que estás viendo una película. La novela está llena cortes como elipsis cinematográficas: los personajes están en un lugar y de pronto ya están en otro. Por ejemplo, cuando se preguntan ¿cómo encontrarán a un posible papá en un edificio multitudinario al que deben ir?, en el siguiente párrafo/escena los personajes ya están viendo una placa con el nombre del posible papá en la entrada de ese edificio. Como éste, hay muchos momentos, y el autor no pierde nunca el ritmo y la verosimilitud, y, por lo tanto, nuestro interés en seguir leyendo. 

Si te gusta el punk, te gustará más; si no te gusta o ni sabes bien ni quién toca punk, muy probablemente irás a escucharlo. Toda la historia está llena de ocurrentes comparaciones con el “mundo punk” (Esos chismes corren más rápido que un toque en vivo de los Ramones)Dani intenta regirse bajo los principios del “manifiesto punk” que afirma, por ejemplo, que cada quien haga con su vida lo que quiera, que hay que luchar contra el miedo, rechazar los dogmas y dudar de todo: es la única manera de cuestionar el mundo. Pero nada de eso suena a moraleja o “mensaje bonito”, Dani se lo repite a sí mismo porque es parte de su personalidad, porque intenta entenderse y definir quién es, y también para darse valor y seguir buscando a su padre. Y nosotros con él, ¡hasta el final!

 

7. Tanto que contarte

John Marsden. Ediciones Castillo, 2016.

Un voz frágil pero decidida a salir, poco a poco, del encierro. Marina no ha dicho una palabra desde hace tiempo, desde que ocurrió aquello. Está a punto de cumplir 15 años, algunas de sus compañeras en el internado al que la mandó su madre, le preguntan una y otra vez: ¿por qué no hablas?, ¿por qué no hablas? Otras, la acompañan en su silencio. Hubo un accidente, pasó algo terrible que marcó su rostro, lo tiene parcialmente desfigurado. Su padre está en prisión, pero ella le habla a la distancia, quisiera ir a visitarlo, le urge perdonarlo, tiene tanto que contarle.

Marina escribe todo en un diario, debe hacerlo, es una tarea del profesor de literatura. Pero la tarea se va convirtiendo en una confesión, en un desahogo que la irá reconciliando con su pasado y con su padre. Igual que en la novela La hija del espantapájaros, de una gran escritora llamada María Gripe, Marina se guía por su poderosa intuición, un deseo de sobrevivir, recuperar la confianza en los otros y establecer alguna relación afectiva que la conecte con el mundo.

Publicada originalmente hace 30 años, la narración ha sobrevivido al tiempo, quizá porque su escritor tejió cuidadosamente una palabra con otra, una frase con otra, para hablarnos íntimamente, para que escucháramos, para contarnos tanto también.

 

Ilustración de Mari Kastand Johnsen.

Más papás, libros e hijos

También esta selección va de menor a mayor texto, con tramas sencillas y otras más complejas, en la que los padres son un poco menos superhéroes perfectos o aquellos enemigos satanizados, para ser más humanos. Padres que se van con el circo pues quieren probar su propia suerte, que llaman todas las noches por teléfono para contar un cuento, que emprenden peligrosas expediciones, que son grandes lectores, que llegan a la vida de alguien para hacer de padres (aunque no lo sean)… Y algunas novelas o ensayos que conectarán más con los adultos que sigan haciéndose preguntas alrededor de los enigmáticos padres.

 

Ilustración de portada de Aurélie Guillerey.

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4 Comentarios »

  1. Hermoso artículo, como siempre. Me chocó un poco el Pedro Páramo del final, como un corte amargo que no me esperaba en algun lista de este artículo jajaja.
    ¡Seguí así!

    • Muchas gracias, Azul. Sí, decidí incluir a Pedro Páramo porque aunque ese señor es un padre terrible, el libro es emblemático si hablamos de historias detonadas por “la búsqueda del padre”. Es considerada, además, una obra maestra de la literatura, así que me parece deseable que muchos niños y jóvenes lectores lleguen a ella en algún momento… para seguir haciéndose preguntas alrededor de sus padres… Incluí con ese otros libros como “Un padre de película”, “Examen de mi padre”, “La distancia que nos separa” y “Adiós a los padres” que tampoco fueron escritos para niños y quizá tampoco conecten con muchos jóvenes, pero quise mostrar por dónde podía seguir este camino de “crecimiento con lecturas”. Como sea creo que entiendo tú punto… o no sé… ¿por qué te parece a ti un corte amargo? ¡Un abrazo!

  2. Gracias por este recorrido que nos ayuda a hacer visible a ese papá, que pese a ser un personaje secundario, suele ser nuestra palanca de fortaleza.

    • Gracias a ti por recorrerlo, querida Nora. A ver si compartes el artículo con tus chicos de la biblioteca y los invitas a que comenten. Ya ves que esta es una de esas entradas en las que intento hablarles directamente a ellos. ¡Un abrazo!

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