¿Eres un sabelotodo o nolosenada cuando lees?, ¿y si te quedas sin palabras frente al libro ilustrado?, arma una nueva fórmula con información nutrimental, pide que graben tu reacción la primera vez que leas algo sorprendente, ¿y si un libro te resultara un objeto extraño?, haz una colección de fantasmas, traduce un poema con tu cuerpo o descubre la melodía detrás de un verso, ¿y si grabas tu primer audiolibro?, muévete por toda la casa o el barrio con una novela entre manos y vuélvete un crítico literario. 10 juegos de lectura para experimentar y ser cada vez más libre al leer. Con algunas recomendaciones de libros infalibles.

Aquí algunas ilustraciones inspiradas en los juegos hechas por los Guardabosques, miembros del Consejo Editorial Juvenil de Linternas y bosques:

 

1. SABELOTODO O NOLOSENADA

Busca un libro que consideres complicado, quizá un libro universitario con fórmulas matemáticas o explicaciones atómicas o Ulises de James Joyce o el Himno Nacional o hasta el manual para jugar Risk (cualquier libro técnico o instructivo puede servir para el juego). Se trata ahora de que elijas algún fragmento y lo leas en voz alta. Aunque puedes hacerte el sabelotodo viéndote al espejo, es más divertido si llamas a un amigo o a tus papás. Leerás con mucha confianza, como si fueras un experto en el tema, y tus interlocutores deberán interrumpirte cada vez que no entiendan algo (aunque sea muy seguido). Tú les explicarás perfectamente qué quiere decir lo que acabas de leer: desde una frase hasta una palabra. Por supuesto, invéntatelo todo. Puedes intentar encontrarle alguna lógica absurda a las palabras, según lo que te suene que podrían significar. Extiéndete en las explicaciones disparatadas hasta el delirio.

Ahora juega a lo opuesto. Busca un libro que consideres muy muy fácil de leer y entender. Tal vez es un libro que leías de más chiquito o alguno con “Instrucciones para la vida”, ¿Quién se ha llevado mi queso?, recetas para hacer gelatinas o hasta la saga Crepúsculo. Ahora tu compañero de juegos será quien te lo lea y tú deberás dudar de todo lo que oigas. Ser un nolosenada y cuestionar el sentido de todo lo que te lean puede revelar que quizá lo que te leen no tiene mucho sentido. ¿Eh? Por ejemplo: ¿qué rayos significan estas cosas que se dicen cierto tipo de vampiros?: “una carcajada breve, seca y frustrada” o “no estás dormida ni muerta” o “cada movimiento de la manecilla del reloj duele como el latido de la sangre debajo de un moretón”. Quienes te leen son nolosenadas como tú, intenten explicar qué significa juntos, con teorías divertidas.

¿Y QUÉ TAL SI…

…tú no sabes si sabes o no? Una variación del juego es que sea otra persona la que elija el libro “difícil” o “fácil” para ti. ¿Cuándo empieza a ser difícil un libro? ¿Cuándo es fácil? Puede ser divertido para conocerte mejor como lector. 

 

2. LA HISTORIA SIN… SIN

¿Cómo se lee una historia sin palabras o una historia sin ilustraciones? Primero elige un libro ilustrado que nunca hayas leído. Observa solamente las ilustraciones, no leas el texto, sólo lee las ilustraciones. Puedes ayudarte (o pedirle a alguien que lo haga por ti) cubriendo todos los textos con un pedazo de papel rectangular. Y ahora sí: ¿cómo lees SIN palabras? ¿Qué cuentan las ilustraciones? ¿Qué historias te imaginas? Dilas en voz alta si invitas a tus amigos o sólo para ti si haces el juego solo. Cuando termines, regresa al principio del libro y, ahora sí, lee los textos. ¿Coincidió con tu historia? ¿En qué es diferente? ¿Cuál te gusta más? Pueden hacer todo el experimento en equipo.

Toca el turno de la historia sin ilustración. Que un amigo o familiar te lea un libro ilustrado que le guste mucho y que tú no conozcas. Cierra los ojos y escucha la narración o el poema. Presta atención a cómo surgen las imágenes en tu mente. ¿Cómo te imaginas a los personajes, los lugares, las expresiones? Cuando termine, cuéntale al que leyó cómo te lo imaginaste o haz dibujos. Luego lean, vean y escuchen juntos todo el libro. ¿Se parecen las ilustraciones a lo que habías imaginado? Esto nos pasa cuando vamos al cine a ver una película basada en un libro que leímos. Es casi imposible que dos personas imaginen lo mismo cuando leen algo. Por eso no siempre salimos conformes de la función, porque cada uno lo había imaginado a su manera. Pero a lo mejor las dos versiones nos gustan o con la del libro ilustrado o la película hacemos ajustes a la nuestra y vemos más detalles de los que habíamos pensamos. De esta forma aumentamos lo que somos capaces de imaginar. 

Te recomendamos…

Para imaginar el tipo de lío que podría ser invitar a un elefante a tu casa, el divertido y tierno Cuando mi elefante viene a jugar (Ale Barba, Ediciones Castillo, 2017), que quizá te recuerde a Más te vale, mastodonte (Micaela Chirif e Issa Watanabe , FCE, 2014) o a la serie de Pomelo de Ramona Bâdescu y Benjamin Chaud. También te recomendamos al incomparable Dadá (Germano Zullo y Albertine, Ekaré, 2015), que narra las peripecias de un par de amigos que ganan todas las carreras… hasta que a uno de ellos empieza a fallarle la visión de futuro. ¿Será cuestión de reenfocarse o de ampliar la mirada cambiando de aires? Y finalmente, ¿qué te imaginas que le grita Willy a la nube que no deja de perseguirlo? ¿Y Willy?, ¿qué tipo de niño será? Cualquier libro de este autor favorito puede funcionar muy bien para este ejercicio. Este más reciente es excelente para días nublados: Willy y la nube (Anthony Browne, FCE, 2016).

 

3. ¡LA CAJA MÁGICA… DE CEREAL!

Hay lectores que confiesan que leer se les ha hecho vicio y leen TODO. Incluso cuántos gramos de hidratos de carbono contiene por porción la caja de Cariecitas. Bien, pues vamos a leerlo todo, entonces. Para este juego necesitas reunir cajas y envases de distintos tipos, boletos, tickets de compra, postales, tarjetas, estampitas repetidas de tu álbum del mundial… Léelos y subraya o encierra en círculos palabras o hasta frases cortas que te guste cómo suenen… o consideres extrañas… o despierten tu curiosidad. Escondidas entre textos aburridos puede haber palabras geniales. Ya que las hayas seleccionado, búscales un orden para irlas leyendo. Repite estas palabras como si fuera un mantra, un hechizo o un poema.

¿Te lo aprendiste? Díselos a la próxima persona que veas como si estuvieras tratando de encantarla. O mejor, responde con esas palabras o con la frase a cualquier cosa que te pregunten. Para hacerlo más divertido puedes inventar una canción o completar el hechizo: Ondulado Almidón, Nutrimental molécula, ¡agítese, como lactosa!

¿Y QUÉ TAL SI…

…te vuelves chef de letras? Toma un marcador indeleble o un bolígrafo y cambia la lista de ingredientes por cosas imposibles o haz más divertida la descripción de los contenidos. Luego léesela a quien más confianza le tengas.

 

4. REACCIÓN EN VOZ ALTA

Este juego lo practican algunos yutubers y los llaman “video reacción”. En la última reunión del Consejo Editorial Juvenil del blog y grupo de lectores, Guardabosques, Áurea Xaydé Esquivel propuso jugarlo. Se trata de leer en voz alta un texto por primera vez. Para esto tienes que elegir un cuento o fragmento de una novela o cómic o manga, lo que quieras, que te guste mucho pero que sea de alguna manera sorprendente, que haga reír o quizás incomode a quien lo va a leer. Puedes grabar con la cámara de tu teléfono sus reacciones. 

Otra posibilidad es que una vez que conoces el fragmento, se lo leas en voz alta a tus amigos o familiares. Bien ensayado. Prueba diferentes voces, haz pausas, deja ver tus emociones a través de tus gestos y fíjate cómo reaccionan ellos. Ahora pásalo y que otra persona lo vuelva a leer pero cambiando las emociones de los personajes y el tono general de la historia con su voz. Una misma frase con diferentes entonaciones e intenciones puede conducirnos a lugares muy distintos. Prueba: ¿cómo lo leería una abuelita? ¿cómo lo leería un soldado? ¿cómo una persona que esté triste? ¿cómo tu papá? ¿y tú mamá?

Te recomendamos…

Uno de las narraciones más memorables que he leído: La historia del señor Sommer (Patrick Süskind, ilustrado por Sempé, Seix Barral, 2008). Aunque curiosamente no es tanto al señor Sommer a quien recuerdo, sino al niño que cuenta la historia y a su maestra de piano, la terrible Señorita Funkel. En particular, el momento que te recomiendo leer, para registrar tu reacción, es aquel que arranca en la página 67, donde el niño nos cuenta cómo aprendió a andar en bicicleta para poder llegar a la casa de la maestra de piano en menos tiempo (caminando le hubiera tomado una hora). Ya verás la forma en que el escritor narra todo, las frases se resbalan entre un punto y otro como mantequilla, y cuando llegues a una de las lecciones de piano quizás, como me pasa a mí siempre, llorarás de risa. Luego sentirás una tremenda empatía y te sorprenderá la decisión que toma el incomprendido niño.

También te recomendamos un libro pequeño y alborotador, Rojo y Azul (Mireya Tabuas, Patricia Van Dalen y Ricardo Báez, Camelia Ediciones, 2014), ilustrado casi solamente con formas geométricas. Aquí las personas viven en mundos tan cuadrados como la forma del libro. Unos padres presionan a su hijo para que decida cuál crees que es el mejor color: ¿rojo o azul? Sorpréndete con su respuesta. Si conoces al clásico de Leo Lioni, Pequeño Azul, Pequeño Amarillo (Kalandraka, 2005), este libro te hará pensar en aquel o en los proyectos de una artista llamada Warja Lavater (te recomendamos que la busques, su versión de Caperucita ilustrada con círculos es increíble).

Y, finalmente, un libro informativo sin pelos en la lengua y lleno de pedos: El más asqueroso libro del cuerpo humano (Emma Dodson y Sara Horne, Océano, 2016). Ten lista la cámara para grabar a los adultos si se los prestas. Todo es muy científico aunque los ingredientes secretos de un vómito no sean lo primero que te enseñen en biología, ni las propiedades benéficas del sudor o la baba de gato (buena para ellos, no tanto para nosotros). Además de explicarte cómo y por qué producimos tantas cochinadas, te divertirás con los pop-ups que incluye el libro y descubriendo más datos curiosos e ilustraciones detrás de pestañas y lengüetas para jalar. ¿Es sano comerse las costras? ¿hay caca buena y caca mala? ¿sabías que hay un artista francés que se hizo célebre por sus pedorreos? ¿sufres de rinotilexomanía? Todas las respuestas y hasta una guía para saber qué significa el color de cada moco (¡en serio!).

 

5. LEE COMO MARCIANO

Este es el juego. Eres un marciano. Llegas al planeta Tierra y nunca has visto un libro en tu vida. Obsérvalo. ¿Qué es eso? Juega a pensar que estás frente a un objeto extraño. Míralo por todas partes. ¿Para qué servirá? ¿Cómo podrías usarlo? ¿A qué huele? ¿Qué textura tiene? ¿Sabe a algo? Ábrelo. Mira cómo funciona. ¿Escuchas algo si pegas una oreja a la portada? ¿A qué suenan sus hojas cuando las frotas entre sí? Intenta decodificarlo. Eres un marciano y no sabes leer el lenguaje de ese libro, pero ¿qué te dice? ¿Qué ves si lo ves de cabeza? ¿Entiendes algún mensaje? ¿Reconoces alguna figura? Luego explícale a todos –en marciano, claro– lo que acabas de descubrir y para qué sirve.

¿Y QUÉ TAL SI…

…ahora el marciano quisiera hacer su propio libro? Entonces, ¿y si inventas un libro “hecho en Marte” (o en cualquier lugar desconocido del universo)? ¿Qué contaría? ¿Cómo lo contaría? ¿Qué otra forma podría tener un libro? ¿De qué material estaría hecho? ¿De qué otras maneras podría leerse? ¿Es necesario algún dispositivo especial? Reinventa la manera de leer.  

 

6. COLECCIONISTA DE FANTASMAS… O TU PRIMERA ANTOLOGÍA

Algunas personas se obsesionan coleccionando cosas, recuerdos, objetos a los que asignan un valor especial. Te proponemos que tú te vuelvas un coleccionista de historias o que por lo menos armes una primera colección de textos con un mismo tema. Eso es lo que hacen muchos lectores profesionales que quieren armar una antología de cuentos o poemas o ensayos o crónicas. Se trata un poco de hacer de detective, de buscar y empezar a encontrar coincidencias, situaciones comunes, emociones parecidas.

Por ejemplo: cuentos que sucedan todos en un cementerio, cuentos donde el protagonista sea un personaje que quiera vengarse, cuentos con un final muy triste, cuentos de gemelos, historias de criaturas monstruosas, historias que sucedan cerca del mar, cuentos sobre animales (o asesinos en serie o guerras o seres invisibles…) cuentos de amor con final trágico y gatitos que sucedan en París… la idea puede ser tan específica o tan abierta como lo desees y sobre todo como lo vayas encontrando.

Mira, aquí hay un pequeña colección de historias de fantasmas que he encontrado: “La mendiga de Locarno” de Heinrich von Kleist, “El fantasma provechoso” de Daniel Defoe, “El fantasma mordido” de P’ou Song-Ling, “Frritt Flacc” de Julio Verne, “Historia de fantasmas” de E.T.A. Hoffmann, “Una historia de fantasmas” de Mark Twain. Todos los puedes encontrar en internet si gugleas los nombres tal como los puse. 

¿Ya tienes alguna idea para el tuyo? Una vez que tengas unos ocho, prueba reunirlos en un solo documento e imprimirlos o sacarles fotocopias y armar tu primera pequeña antología. También puedes hacerlo en equipo.

Te recomendamos…

Una antología que reúne historias de nuevos superhéroes inventados por mexicanos: Somos Héroes (F. G. Haghenbeck (antologador), Ediciones SM, 2017). Muchas de las historias te volarán la cabeza, dos de ellas contadas en cómic, todas pura descarga de poderes que electrizarán tus pupilas.

También un auténtico tesoro sumergido en el mar: cuentos, poemas, fragmentos de novelas llenos de marineros, sirenas, barcos piratas, ostras, gaviotas y niños y niñas que nadan como peces. Textos de oleaje picado y otros más embravecidos, de reconocidos autores latinoamericanos, para navegar desde los primeros pasos en la orilla y hasta mar adentro: Te regalo el mar (Luis Cabrera (compilación y prólogo), Academia Boliviana de Literatura Infantil y Juvenil / Ministerio de Culturas y Turismo de Bolivia, 2014).

Y otra reunión espectacular con relatos de amor y terror, terribles crímenes y grandes descubrimientos, futuros posibles y pasados indeseables. ¿Qué tienen en común? Todos cambian a sus protagonistas para siempre: tramas perfectamente trazadas con giros dramáticos que hielan la piel. Un volumen Espectacular de cuentos 2 (Michael Chabon (antologador), Ediciones Castillo, 2016).

 

7. TRADÚCELO CON EL CUERPO

Elige un poema breve y léelo en voz alta. Que tus amigos repitan después de ti, enunciado por enunciado. Prueben muchas maneras de repetir las frases, con diferentes entonaciones. Luego que todos se pongan de pie e involucren al cuerpo. ¿Cómo “suena” cada palabra en su cuerpo? ¿Qué movimientos los impulsa a hacer? Digan cada palabra con énfasis, haciéndola vibrar dentro de ustedes, ¿cómo se siente la vibración de cada palabra?

Por ejemplo, ¿qué tal suena este poema de Fran Alonso del libro Ciudades (1998)?

La ciudad es de sangre
de higo.
Produce gritos de cristal
que llegan al epicentro de mi cuerpo.
Los que allí habitamos
tenemos vértigos de menta
y sentimos los semáforos,
que hierven de dolor.
Es cuando las calles duelen
y parece que son como cucharas,
así de extrañas.

¿Y QUÉ TAL SI…

…musicalizas el poema? Se dice que la poesía es música. ¿Cómo traducirías en notas musicales los versos de un poema? Busca instrumentos musicales u objetos con los que puedas hacer música o utiliza tu propia voz. Encuentra la partitura secreta detrás de cada línea e inventa una melodía. Puedes probar leer el poema y luego tocar la canción o al revés o leer y acompañar las palabras con su eco musical.

 

8. ¡OYE, HAZ UN AUDIOLIBRO!

Elige un cuento o poema (¿te animarías hacer toda una novela?) que te guste mucho y grábate leyéndolo. Puedes hacerlo tan profesional o tan amateur como quieras. Desde grabarlo con tu celular hasta buscar una grabadora especial o incluso grabarte en video (pero lo importante es el audio). Puedes hacer algunos efectos especiales, invitar a amigos para hacer diferentes voces, como si fuera una radionovela, o simplemente leerlo tu solo con buena entonación.

Luego escúchate y fíjate cómo te suena y cómo experimentas la historia. Hay personas que son fanáticas de los audiolibros y los escuchan mientras van a su trabajo, cuando están atorados en el tráfico o cuando van a correr. ¿Dónde escucharás el tuyo?

Puedes hacer tu propia biblioteca de audiolibros y compartirlas en el chat de familia. Para los chats puedes probar enviar pequeños fragmentos leídos por ti. Algunas personas ya lo hacen y resulta tan sorprendente y bonito como… dar los buenos días y las buenas noches con ositos y florecitas. 

Te recomendamos

Para hacer una serie radiofónica o de mitos en audios, sin duda este Diccionario de mitos clásicos (María García Esperón y Aurelio González Ovies. Ilustraciones de Amanda Mijangos. Ediciones El Naranjo, 2017) es perfecto. Repertorio, de la A de Aracne a la Z de Zeus, de héroes, divinidades y otros protagonistas de la antigüedad grecolatina. Toma la forma del libro de consulta para contar otra vez, mediante entretenidas narraciones, breves poemas y bellísimas ilustraciones, los mitos que configuran gran parte de la cultura occidental. Por eso es una maravilla leerlo porque resulta un fascinante regreso a personajes familiares de los que, sin embargo, desconocemos la historia completa.

También El viaje del cordero, la cabra y el perro (José Manuel Mateo y Andrés Mario Ramírez Cuevas, Ideazapato, 2011) que como saltó de la tradición oral al libro, se sentirá muy cómodo si lo llevas de regreso a la palabra hablada. Verás que está edición hasta te inspira a narrarlo cantadito. Y, finalmente, el muy original Cuentos por estaturas (Jorge A. Estrada. Ilustrado por Dani Scharf, Uranito, 2017), una colección muy divertida de historias que empiezan cortitas y terminan más largas (por eso el título). Son perfectas para grabar pequeñas ficciones sonoras que asombrarán a tus escuchas. En una de ellas un compositor se enamora de una actriz para quien crea una pieza sublime con la ayuda de una flautista con un pequeño defecto (¿puedes escuchar ya las notas de la flauta en tu grabación?); en otra, cuando cierto vampiro te muerde, chupa tu buena ortografía y te deja escriviendo varvaridades, él, en cambio, se vuelve un experto en escribir microficciones como esta: “A los gatos les encantan los ratones porque están rellenos de queso”; luego viene la historia de una lágrima que cae en el océano, la de la ciudad más divertida del mundo: Villa Tedio y la de un mago que vuelve fenomenal una escuela durante cinco días; y cierra el libro la aventura de tres villanos demasiado malos para pertenecer a la gran sociedad de malvados.  

 

 9. A MOVER EL LIBRO

Lee una página de un libro en un lugar distinto cada vez. Aunque la oración o la idea no estén terminados, cámbiate de lugar y sigue leyendo en otro sitio. Acuérdate que puedes leer solo una página en cada lugar donde decidas sentarte.

Puedes probar varias cosas. Al interrumpir el texto que estás leyendo, mientras te cambias de lugar, imagina cómo continuará la frase, si quedó interrumpida o más allá, qué crees que pasará en la historia.

Ahora fíjate cómo el lugar en el que uno lee influye nuestra impresión de la lectura. Quizá experimentes también una sensación divertida como de “juego de las sillas”.

También puedes hacer variaciones de este ejercicio como: cambiarte de lugar solo cada vez que cambies de capítulo y a lugares más lejanos. Por ejemplo, empezar leyendo en tu cuarto, luego seguir en un parque, luego en la escuela. Pero debes respetar terminar los capítulos en esos sitios. Si no te da tiempo una vez puedes hacerlo en diferentes ocasiones.

¿Y QUÉ TAL SI…

…lees en lugares que te sugiera el propio texto? Por ejemplo, si es una novela que transcurre en un bosque, ir a leer a un lugar boscoso o por lo menos a un parque muy arbolado. Y si del bosque, el protagonista se va a la ciudad y toma el metro o un autobús, léelo ahí. También puedes seguir las pistas de narraciones que sucedan en tu propia ciudad. Si vives en la ciudad de México podrían ser La región más transparente de Carlos Fuentes o La noche de Tlatelolco de Elena Poniatowska, que además te transportarán a momentos históricos clave. O si quieres reírte muchísimo, la saga Mundo Umbrío de Jaime Alfonso Sandoval.

 

10. VUÉLVETE UN LECTOR CRÍTICO

¿O un crítico literario? Elige un cuaderno destinado especialmente para llevar un registro de tus lecturas. Escribe el título y el nombre del autor. Puedes echar un ojo a la “página legal” del libro, así se le llama a esa página de letras pequeñas donde vienen los “datos oficiales” del libro: año de publicación, lugar, nombre del editor, nombre completo de la editorial, etc., y poner algunos datos más.

Una vez que hayas identificado claramente el libro en tu “cuaderno de crítico”, califícalo. Puedes tener un sistema tan sofisticado o sencillo como desees. Asigna de una a cinco palomitas o caritas según qué tanto te gusto y agrega algún comentario breve como  “estuvo bien para pasar el rato”, “buen arranque pero me decepcionó el final”, “es idéntico a otro que conozco, aunque me hizo reír más”, o escribe una crítica a detalle.

Si eligieras un sistema de “palomitas”, en la primera página de la libreta deberías indicar qué significa el número de palomitas:

✓Malísimo, no me gustó nada, de hecho lo abandoné antes de llegar al final.

✓✓Regular. Logré terminarlo pero quizá hubiera sido mejor ver la película.

✓✓✓Me gustó. Es un buen libro, aunque no es la octava maravilla.

✓✓✓✓Me gustó muchísimo. No podía soltarlo, es un gran libro.

✓✓✓✓✓Este libro me cambió la vida. Es uno de mis nuevos favoritos.

Para el comentario crítico del libro puedes intentar responder: ¿qué te hizo sentir?, ¿te recordó otros libros o alguna serie, obra de teatro, pintura? ¿tenía buen ritmo?, ¿no podías dejar de leerlo o cada vez que empezabas te distraías con cualquier cosa?, ¿los personajes eran verosímiles?, ¿te gustó el final?, ¿hubo un personaje secundario que amaste?, ¿tenía unas ilustraciones muy realistas? Narra tu experiencia. Puedes incluir fragmentos o frases que te hayan gustado mucho.

Ya que empieces te sugerimos dividir tu libreta por años. Y hacer recuentos anuales de cuáles fueron los mejores y los peores libros que leíste y otros datos curiosos como: cuántos fueron en total, de qué géneros, qué temas predominan. Así irás haciendo tu propia historia como lector profesional.

¿Y QUÉ TAL SI…

…le preguntas a tus amigos cuáles son sus libros favoritos? O a tus papás, abuelos, maestros, maestras, primos… Y así  haces una lista con los libros de cabecera de tus seres queridos y la gente a tu alrededor. Tendrías una pequeña guía de libros infalibles.

Te recomendamos…

Yo tengo una libreta donde llevo registro de mis lecturas y cada año, desde hace tres publico mis libros favoritos en el blog. Aquí las listas del año 2015, 2016 y 2017. Y claro, si recorres el blog encontrarás un montón de libros más que me encantan.


 

¿Adultos a la redonda?

Aquí hay tres recomendaciones más para mediadores, profesores o padres y madres que amen leer y acercar lecturas a niños, niñas y jóvenes.

Cuadernillo de Talleres de Fomento a la Lectura

Desarrollo de contenido: Christian Reyes, Rocío Castillo, Kenia Rodríguez, Adriana Díaz. Ilustraciones: Luis San Vicente. Coordinación de programas estratégicos: Monica Zárate. Dirección General de Publicaciones de la Secretaría de Cultura, 2018.

Aunque pensado para mediadores de Salas de Lectura, este valioso cuadernillo de descarga gratuita será un aliado para cualquier mediador. Contiene 33 actividades “para acercar a nuevos lectores al mundo de la cultura escrita desde la acción, el descubrimiento y la exploración”, como se lee en la introducción. Además de indicaciones claras para desarrollar el ejercicio, incluye una ficha técnica con el número de participantes, la duración, el público, los materiales y el acervo sugeridos; y algunos tips. Hay actividades pensadas para embarazadas, para niños pequeños, jóvenes, adultos mayores; para hacer diccionarios inventados, mapas literarios del cuerpo, biografías de villanos, telarañas de poemas, memorias colectivas, historietas, cartas de amor y mucho más. “Es un diálogo permanente entre las historias, los libros, el desarrollo del potencial creativo y los sujetos”. 

Descárgalo gratis aquí.

 

Leer

Gabriel Zaid. Océano, 2012.

Leer, descubrir el placer de leer, dice Gianni Rodari, es vital. Y en cada uno de estos artículos o ensayos Gabriel Zaid lo confirma. Reunidos por primera vez en un solo libro, escritos a lo largo de una vida lectora, cada texto revela una observación profunda, con sus diversas conjugaciones, del verbo leer. Desde los clásicos “¿Cómo leer en bicicleta” y “Los libros y la conversación” hasta aquellos que conectan la lectura con la economía como “No sobran campesinos: sobran agricultores” o la política “Organizados para no leer” o “Dictadura y misterio”. En el camino: “La ambición de una poesía total”, “Lo expresivo y lo oprimente”, “La lectura concreta”, “El problema de la poesía que sí se entiende”, “Esperanza y crédito” y más. Imprescindible en la biblioteca.

 

El arte de la lectura en tiempos de crisis

Michèle Petit. Océano, 2009.

En medio del caos, en tiempos de crisis, dice Michèle Petit, reorganizarse, reconstruirse, reencontrarse en un libro: “Una de las mayores angustias humanas es la de ser caos, fragmentos, cuerpos divididos, de perder el sentimiento de continuidad, de unidades. Uno de los factores por los cuales la lectura es reparadora es que facilita el sentimiento de continuidades, el relato. Una historia tiene un principio, un desarrollo y un fin; permite dar una unión a algo, Y, a veces, escuchando una historia, el caos del mundo interior se apacigua y por el orden secreto que emana de la obra, el interior podría ponerse también en orden. El mismo objeto libro ­hojas pegadas reunidas­ da la imagen de un mundo reunido”. Al leer a Petit recordé cuánta razón tiene Ricardo Yáñez, quien condensa el tema de este ensayo deslumbrante en un verso: “Hay flores que ordenan el universo”.

 

También pueden interesarte:

Ilustración de Carmen Segovia.

¡Quiero escribir! 10 juegos de escritura para niños y jóvenes de cualquier planeta.

Construir un personaje, reconstruirse. Un juego de escritura y otros recursos para contar historias.

10 libros de adivinanzas, retahílas y canciones para vacacionar.

¿Cómo hacer una antología de poesía para niños? Entrevista a Rodolfo Fonseca.

La hoguera de bronce. Frente y vuelta de una antología de bosques y ciudades.

 

Ilustración de portada de Abraham Balcázar para la portada de Una visita inesperada (Sonya Hartnett, Ediciones Castillo, 2010).

Anuncios

4 Comentarios »

  1. Adolfo, qué maravilla de post, perfecto para encontrarlo a la vuelta de vacaciones 🙂 Con tu permiso vamos a usar la idea del sistema de clasificación para las reseñas de los lectores en la página de Telar de Libros, pero con emoticonos (¡ahora solo tengo que investigar cómo hacer que quede bonito!)
    Un abrazo enorme,
    Ana

    • Querida Ana, qué gusto que te sea de utilidad en tu labor de mediación. Y por supuesto, replica los juegos de lectura que quieras y cómo quieras, para eso son (al final de la entrada esta la liga a otra entrada con juegos de escritura). Me encanta lo de emoticonos, excelente idea para de paso incorporar un código más contemporáneo que seguro incentivará todavía más a los lectores. ¡Gracias por compartirnos la idea! Luego nos cuentas cómo te va.
      ¡Abrazo grande!
      Adolfo

  2. Adolfo, me encantó todo el post, pero especialmente el juego 6. Me encantan las listas, desde niño. Eso debe estar asociado a que como fui un regular estudiante, algo perezoso (sobre todo en primaria), a la hora de responder las tareas me aprendía listas, visto que no iba a memorizar lo que la profesora nos había dejado. Las señoras quedaban perplejas cuando yo no respondía la tarea, sino recitaba una lista. Pero también hice -y aún hago- listas para dejar en la memoria lo que me ha encantado, incluso elementos o detalles de los libros que han tocado mi corazón, como bien lo recomiendas. Si no te incomoda, quiero contarte que tengo una lista de las cinco mujeres de novelas de la que he estado locamente enamorado: 1) Emma Bovary 2) Madame Arnoux (otra vez Flaubert), 3) María -la eterna de Isaacs 4) La reloca Circe homérica 5) Estefanía, la bella protagonista de Palinuro de México de Fernando del Paso. Cómo ha sido mi historia de amor con cada una en la realidad (pues a todas las he encontrado en diferentes momentos de la vida), si es un tema que no puedo tocar en tu blog😁. Un gran abrazo desde Bogotá y gracias por la oportunidad de conversar sobre libros.

    • Querido Carlos, qué simpática tu anécdota de la primaria con las listas como nemotecnia, gracias por compartir la confesión ;). Como imaginarás a mí también me encantan las listas. Coincido contigo en que son un ejercicio de memoria que moldea identidad, tiene algo de recurso poético y de práctica cotidiana que lo hacen, además, accesible para todos. Esa mezcla de ligereza y de vocación exploradora me parece fascinante. Gracias también por compartir a tus amores de papel y hueso. A mí eso me ha pasado con personajes secundarios, llevo años coleccionándolos. Y recientemente empecé con islas fantásticas. Estas son algunas de mis favoritas: La Isla de las Sirenas de la Odisea, La Atlántida, Ávalon o La isla de cristal del ciclo artúrico y la mitología celta, la Isla de los Monos de Las mil y una noches, la Isla Flotante de Los viajes de Gulliver, La isla misteriosa de Julio Verne, la Isla del Tesoro de Stevenson, La Isla del Dr. Moreau de H. G. Wells, La isla de Morel de Adolfo Bioy Casares, Nunca Jamás, la isla de El señor de las moscas, la Isla de Jackson, refugio de Tom Sawyer y Huck Finn… ¿Alguna isla que te guste para sumarla a mi colección? ¡Seguimos conversando! Abrazo.

Comparte tu opinión, deja un comentario.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s