México sufrió una sacudida tan fuerte que todavía la sentimos en la piel. Para sacar el dolor o el miedo, para transformarlo o entenderlo, solemos hablar con los otros, formar grupos, preguntarnos en voz alta, pensar en soluciones, recordar otras historias. Esa ‘conversación’ a veces sucede cuando lees un cuento de animales o dibujas una familia de alebrijes o cantas en grupo o improvisas una danza frenética o cuando cuentas un chiste o al inventar un nuevo personaje a través de la escritura. Aquí vamos a probar esto último: crear un personaje y su historia en un pequeño libro.

Al final de la página o si vas a la página de inicio del blog encontrarás otras entradas con más juegos de escritura y recomendaciones de libros que pueden ser buenos compañeros en estos momentos. Comparte el contenido libremente. 

Ilustración de Cuauhtémoc Wetzka.

¡Soy un personaje, soy una historia!

¿Cómo eres? ¿Cómo te llamas? ¿Cómo te gustaría llamarte? ¿Dónde te gustaría vivir? Dentro de nosotros hay muchos personajes que quieren contar sus historias. Quizá alguno tenga superpoderes (o quizá sólo lance chorros de sudor por las manos en el examen de Matemáticas); tal vez otro sueñe con descubrir una nueva galaxia (o por lo menos el jardín prehistórico del vecino); sea como sea, ¡vamos a contarlos!

Este es un juego para inventar personajes, historias y libros. Al crear un personaje una parte de nosotros se sale de nuestro cuerpo y se traslada a otro cuerpo hecho de palabras. Suena medio paranormal, onda desdoblamientos, viajes astrales y otras películas por el estilo… y sí, es algo así.

Cuando creamos un personaje nos recreamos: hacemos algo nuevo a partir de lo que somos o de lo que deseamos (que mucho tiene que ver con lo que son y desean los otros a nuestro alrededor). Es decir, de alguna manera nos “volvemos a hacer”, un poquito. Pero digo recreamos no sólo en el sentido de “crear o producir de nuevo algo”, como dice el diccionario, también pensando en el segundo significado de esa palabra: “divertir, alegrar o deleitar” (salir al recreo). Al escribir, la pasamos bien. O por lo menos, esa es la idea con este ejercicio. Ya luego si quieres ser un escritor de profesión verás que hay momentos en los que uno se pelea con comas y puntos a la menor provocación, pero este juego es en plan amistoso.

Por cierto, todas las ilustraciones que encontrarás en esta entrada son del ilustrador veracruzano Cuauhtémoc Wetzka. El juego de escritura está inspirado en un magnífico curso del escritor Víctor Moreno que próximamente publicará en el libro “La construcción del personaje literario” (Editorial Pamiela). Muchas gracias a ambos.

Los 4 fantásticos elementos de los personajes

Decía que nos recreamos al escribir. Y así, entonces, extendemos un poco el mundo en el que vivimos. Y de paso, si hace falta, lo reparamos. Construir un personaje es como reconstruirse un poco, poética y físicamente (recuerda que cada minuto mueren no sé cuántos millones de células, creo que 300). Nada menos.

Un personaje necesita cuatro cosas básicas para existir. Quizá son las cosas en las que de manera natural pensamos cuando inventamos uno, pero tenerlas en mente con claridad te puede servir para crear un personaje con posibilidades de vivir y sentir muchas más cosas, y tú (y tus lectores) con él. Vamos a concentrarnos en esas cuatro cosas en este juego de escritura.

Puedes basarte en ti mismo tanto o tan poco como quieras. Sólo procura ir paso a paso con cada elemento. Verás que sale mejor. 

POR CIERTO: Si tienes un hermano menor que también quiere jugar pero todavía no sabe escribir bien, no importa, el o ella pueden dibujar cada uno de los cuatro elementos.

¿Qué necesitas? 4 hojas de cuatro colores diferentes (de preferencia), colores, lápices y engrapadora. 

¿Empezamos?

1. Toma las cuatro hojas de papel y dóblalas a la mitad. Luego intercálalas, una dentro de la otra, hasta que formes un pequeño librito. 

2. En la primera página, es decir en la portada, escribirás la primera de las cuatro cosas que necesita el personaje para existir. ¿Adivinas? ¿Qué requiere en primer lugar todo personaje y, podríamos decir, toda persona, para existir? Cuando armas un equipo de futbol o un grupo de baile o si adoptas a un gatito o si una pareja tendrá un bebé… Lo primero en lo que piensan es… 

Un nombre

Un nombre puede decir mucho del personaje, darnos más información de él. Recuerda a Don Quijote de La Mancha o El Jinete Sin Cabeza o hasta La peor señora del mundo; o La Cenicienta, Blancanieves, Caperucita Roja. Hay nombres que recordamos fácilmente como Pinocho, Drácula, Pippi Calzaslargas, Mafalda o Cocorí. Te toca crear el tuyo.

Claro, antes de elegir el nombre estarás ya pensando en el tipo de personaje que quieres inventar. Quizás se te antoje hacer un personaje mítico como un cíclope, una sirena o un genio; o uno aventurero como una escaladora de los Himalayas o un nadador de mar abierto; o uno más citadino como un skater. Intenta ir pensando qué será. Pero se vale todo: tu protagonista también podría ser un joven cepillo de dientes, un cactus en maceta o hasta un calcetín con rombos (¿más ejemplos? ve la Serie 31 minutos). Y claro TÚ puedes ser esa sirena, ese aventurero o ese cactus en maceta. 

Por eso, puedes bautizar al personaje con tu propio nombre, pero trata de darle algún giro o ponerle un apellido curioso. También puede ser la oportunidad de usar un nombre que te gusta mucho, combinar palabras e incluso incluir alguna característica que lo destaque o alguna pista de la aventura que vivirá tipo “Fernando furioso”, “Inés tres pies” o “Charlie y la fábrica de chocolate”. ¿Más ejemplos?: “Juan, el cactus en maceta”, “María Sirena”, “Rachaji”, “Matías, el cepillo de dientes”, “Extraqueso, el chef asesino” Skriser, la mosca. Si no te interesa relacionarlo directamente con TU nombre, puedes tomar nombre de gente que conozcas o inspirarte en cualquier otra cosa que quieras. 

3. ¡Listo! Ya tienes el nombre. Ahora da la vuelta a la página y en la TERCERA página (es decir deja sin nada la parte de atrás de la hoja en la que acabas de escribir), anotarás el segundo fantástico elemento que necesita un buen personaje. ¿Adivinas?

Un cuerpo

¡Un cuerpo! Características físicas. Necesitamos VER al personaje. ¿Cómo es? ¿Cómo se viste? Todo eso dice mucho del personaje e incluso de su posible historia. Piensa, por ejemplo: ¿Usa algo distintivo, que lo destaque del resto o le dé ciertos rasgos a su personalidad? ¿Un tatuaje, un parche en el ojo, una cicatriz en la cara, un sombrero verde, el cabello azul? ¿Un tic nervioso?

UNA ACLARACIÓN: a partir de aquí puedes ir escribiendo cada uno de los tres elementos con un tono literario, es decir, fijándote en cómo suenan las palabras y el ritmo que tienen unas con otras (la idea es que suenen bien, por lo menos para ti). Ejemplo: Su cabello tenía exactamente el color de las zanahorias y estaba recogido en dos trenzas que levantaban en su cabeza, tiesas como dos palos. La nariz tenía la misma forma que una diminuta patata y estaba sembrada de pecas. Su boca era grande y tenía unos dientes blancos y sanos. Su vestido era verdaderamente singular. Ella misma se lo había confeccionado. Era de un amarillo muy bonito, pero como le había faltado tela, era demasiado corto, y por debajo le asomaban unas calzas azules con puntos blancos… (Estas es la genial Pippi Calzaslargas de Astrid Lindgren). 

O puedes sencillamente hacer una enumeración de las características. Una lista como del supermercado: Cabello color zanahoria y con trenzas, nariz pequeña y con pecas, boca grande, vestido amarillo bonito, piernas largas, zapatos negros, etc. Hazlo como quieras pero recuerda: SÓLO características físicas. Nada de que le gusta saltar la cuerda o el helado de pistache. Eso todavía no.

OTRA ACLARACIÓN: Si terminas rápido y estás en un grupo puedes dibujar lo que acabas de describir en la siguiente página. Así visualizarás mejor al personaje y hasta puedes agregarle algún detalle que no habías descrito.

UNA MÁS Y YA: Puedes pensar en un género literario en particular, un cuento (y de terror) o separar las frases en versos y hacerlo en un poema. O en un estilo particular: si te gusta el cómic puedes ir contándolo todo en viñetas. 

4. Ya que tengas la descripción de las características físicas del personaje, da la vuelta a la página y en la QUINTA página (es decir deja vacía la parte de atrás de la hoja en la que acabas de escribir), anotarás el tercer elemento fantástico que necesita un personaje para existir. ¿Se te ocurre qué puede ser?

Un hogar

Un lugar donde vivir, un sitio en el mundo. ¿Dónde vive este personaje? ¿En una casa con jardín, en un edificio, en una cabaña, en la calle? ¿En el bosque, el desierto? ¿Una ciudad, grande, pequeña? ¿Un país en particular? ¿En la Ciudad de México? Toda esa información nos dará más claves sobre la posible historia de ese personaje y sus emociones. No es lo mismo vivir en la costa y ser hijo de un pescador que te lleva los fines de semana a tirar la red con él, a vivir en una pequeña casita en la sierra o en Tokio en un departamento en el piso número 65. En cada lugar, además, habrá un clima distinto que podría influir en el carácter del personaje y el tono de la historia. Nos gustan los lugares fríos para las historias misteriosas, místicas o de terror, por ejemplo.

Visualiza a tu personaje, fíjate dónde habita. Puede ser que para el tipo de personaje que vas a crear se requiera de un mundo fantástico o puede ser que baste que digas que vive en su cuarto porque en su cuarto se desarrollará toda la historia que ya empiezas a imaginarte. O si haces a un personaje que sea un águila, vivirá en una montaña y se la pasará por los aires o si haces a un ogro quizá viva en una cueva. Y ya sabes, puedes tomar de escenario el lugar en el que TÚ vives y transformarlo como quieras. 

También aquí llegó la hora de los personajes secundarios o los villanos. Puedes decir con quién vive, quién es su mejor amigo, quién anda por ahí que podría hacerle la vida imposible o salvarlo. No es necesario que profundices en ellos. Piénsalos más como “parte del escenario” y ya. Están donde el o ella o el cactus en maceta vive. 

5. Ya que lo tengas, da la vuelta a la página y en la SÉPTIMA página (es decir deja en blanco la parte de atrás… a estas alturas te habrás dado cuenta que cada color de cada hoja representa uno de los cuatro fantásticos elementos), anotarás el cuarto y último elemento fantástico que necesita un personaje para existir. ¿Ya sabes qué es?

Un mundo interno

¡Sueños! ¡Deseos! ¡Personalidad! ¡Por qué hace berrinches! Lo último que describirás será qué quiere ese personaje en la vida. Pero también cosas básicas como qué le gusta y qué no le gusta (helado de pistache o hígado encebollado llegó su momento). ¿A qué le tiene miedo su personaje? ¿En quién confía y por qué? (aquí puedes profundizar más en los personajes secundarios). ¿Cuál es su música, su color y su comida favorita? En este punto se revelará más claramente quién es él.

Y ello te conducirá directamente a la historia. Por eso más allá de todas sus manías o caprichos, es importante que aquí quede asentado claramente cuál es su principal deseo: Conocer a su padre, dar la vuelta al mundo, ganar un partido de fut, vencer a Voldemort o salirse de la maceta. Algo importante para ese personaje.

A contar la historia y terminar el libro

6. Las páginas que dejaste en blanco son para que vuelvas y releas lo que escribiste, puedes extenderte, describir más cosas hasta cubrir las dos páginas (intenta agregar algún detalle loco o estrafalario en cada uno o en alguno de los elementos, ya sabes: un bastón de fémur, una flor saliendo por la chimenea de su casa, tacos de mermelada como platillo favorito) o bien puedes utilizar esas páginas para ilustrar tu historia (como te había sugerido antes).

7. En el resto de páginas que te quedan libres, hacia adelante, la idea es que mezcles estos cuatro elementos que acabamos de explorar y ahora sí escribas una historia.

Podrías empezar diciendo, por ejemplo: Se llamaba Plácido Buenasuerte, pero tenía una apariencia que inspiraba malos presagios: era pálido, alto y ojeroso, le faltaban cuatro dientes y usaba siempre un falso abrigo de piel que hacía pensar en un gato negro. Vivía solo en una casa grande y vieja en medio del campo. El techo, lleno de agujeros, y las nubes, cargadas siempre de agua, lo habían obligado a malvivir entre paraguas abiertos dentro de la casa. Con su andar torpe rompía espejos, derramaba vasos, tiraba la sal. Y a pesar de todo, él deseaba con todas sus fuerzas: encontrar un trébol de cuatro hojas.

Si escribiste los cuatro primeros elementos con un tono literario, prestando atención en cómo suenan las palabras, entonces no necesitas repetir la presentación del personaje, simplemente continúa la historia concentrándote en la acción. ¿Qué sucederá ahora con el personaje? ¿Cómo hará para conseguir su deseo? Recuerda que deberás incorporar algo, ¿el quinto elemento?, para poder avanzar: un conflicto, algo que le impida conseguir al personaje eso que desea (aquí puedes darte vuelo inventando al villano: ¿y si haces otro juego de escritura con los cuatro elementos del villano?). ¿En qué termina? ¿Consigue lo quiere? ¿Encuentra otra cosa? ¿Tendrá segunda parte?

8. Al final engrapa las hojas, decora un poco la portada (puedes agregar una hoja extra más gruesa, tipo cartón, si quieres que se vea más “acá”), escribe en la contraportada un resumen de tu historia y compártele a todos tu primer libro. Tu personaje y tú reconstruidos. 

 

MÁS RECURSOS PARA ESCRIBIR

Si quieres profundizar en la construcción de tu personaje y tu historia, te recomiendo mucho este libro, ¡de descarga gratuita!, en el que Alberto Chimal ofrece una magnífica introducción a la narrativa. Inspirado en Aspectos de la novela de E. M. Forster o El arte de la ficción de John Gardner, verás cómo se integran teoría y práctica como en un acto de magia. Aunque quizás sea más justo decir que Alberto hace de radiólogo, es decir, nos muestra el interior del cuerpo del relato. Y como buen profe nos ayuda entender eso que vemos con 70 ejercicios. Imperdible.

Fue escrito para el Programa Nacional de Salas de Lectura. Así que, como decía, se puede descargar y compartir de forma gratuita.

Descárgalo aquí.

Y también:

¡Quiero escribir! 10 juegos de escritura para niños y jóvenes de cualquier planeta

¡Quiero escribir! 10 consejos de 10 escritores mexicanos

 

PIÑATA MANDALA

Un regalito extra: el ilustrador veracruzano Cuauhtémoc Wetzka nos compartió esta alucinante ilustración titulada “Piñata” (Primer lugar en el XXV Catálogo de Ilustradores de Publicaciones Infantiles y Juveniles de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, FILIJ, 2015), que bien puede servir como “mandala” para colorear. Puedes encontrarla aquí o guardarla dando clic derecho a la imagen e imprimirla después. 

SI ERES PROMOTOR DE LECTURA…

Ante el terremoto reciente que golpeó a México y para el que todavía nos queda mucho que reconstruir (y para todos los que desde otros países sigan el blog y enfrenten situaciones difíciles), copio aquí varias entradas de mi blog que pueden resultar de utilidad si necesitan recomendaciones de libros. No son libros de terremotos o con terremotos, son nada menos -no hace falta más- que buenos libros: para levantarse o quedarse otro rato acostado, según pida el lector. Eso sí, todos con personajes que salen adelante y que lo dejan a uno de buen humor o inspirado para más.

Y también algunas entradas del tipo “Nunca jamás: sección para niñ@s y jóvenes”, para que lean y disfruten directamente los jóvenes lectores. Espero que les sean de mucha utilidad en sus encuentros desde la escritura y la lectura. 

 

ENTRADAS CON RECOMENDACIONES DE LIBROS:

Tengo miedo y tú no me vas a creer

Lunes, martes, miércoles…. una semana de libros

La hija del mundo

Seis libros infalibles

Para volver a la escuela

Mina no quiere salvar al mundo

10 libros infalibles

10 libros de adivinanzas, retahílas y canciones para vacacionar

¿Un papá? ¿Para qué?

Historias de padres e hijas

¡Aquí estás! Diez maneras de leer “mamá”

Feliz Día de la Niña. Grandes heroínas imaginadas por escritoras audaces

Ella trae la lluvia y el encuentro con el otro. Migraciones y refugiados en libros para niños y jóvenes

Los mejores libros ilustrados que leí en 2016

Los mejores libros que leí en 2015

 

DE JÓVENES PARA JÓVENES, DE LOS GUARDABOSQUES:

Pero, ¿y qué leen los jóvenes realmente? 12 citas favoritas de jóvenes lectores y por qué las eligieron

La resurrección de Sherlock Holmes o lo que ellos (realmente) leen. 12 citas favoritas de jóvenes lectores y por qué las eligieron II

 

ENTRADAS SOBRE MEDIACIÓN DE LECTURA

La invitación a quedarse… De listas, premios y la Guía de libros infantiles y juveniles IBBY México 2017

Leer: ¿gimnasia o recreo? Claves en la formación de lectores

Las formas del círculo: clubes de lectura

¿Y si le cae salsa cátsup?

Pirotecnia o artificio: libros para bebés

 

ENTRADAS CON VIDEOS Y CUENTOS 

¡Asombrosos libros animados!

Asombrosos libros animados II

Las medias de los flamencos, a 80 años de la muerte de Horacio Quiroga

Gabriela Mistral, 60 años durmiente (La bella durmiente)

¡Un mundo de fábulas!

Papeles que apantallan: más libros al cine

 

OTROS CONTENIDOS DE LA SECCIÓN PARA NIÑ@S y JÓVENES: NUNCA JAMÁS

¡Vacaciones para explorar, jugar y ser lo que quieras!

¿Te cuento un cuento, mamá?

Tras los pasos de papá. Crecer con libros que buscan al padre

¡Feliz cumpleaños, Roald Dahl!

Animales libres, zoológicos de papel

Cuentos a patadas y otros goles

Comer libros en el recreo

10 libros para enamorados

Para niños y niñas valientes

 

Esta entrada estará fija en el blog tres semanas. Nos vemos a finales de octubre. 

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